martes, 22 de noviembre de 2022

¿Qué implicaciones sociológicas conlleva la “humanización” antropomórfica de los robots?

El proceso de “humanización” de los robots es un tema poliédrico, por abarcar múltiples aspectos en su sociabilización dentro del hábitat natural humano, de los que ya he tratado algunos con anterioridad en artículos como “¡Los Robots Humanoides ya están aquí! ¿Qué implicaciones sociales tiene?” (1), o más recientemente en los “Principios Racionales por las que la IA puede ser un Ente Consciente y Sintiente” (2), entre otros de enfoque más sectorial. No obstante, en la presente reflexión deseo centrar la “humanización” de los robots desde la perspectiva de la antropomorfización que hacemos de los mismos. Es decir, sobre las implicaciones que tiene, para la mente colectiva como sociedad, nuestra tendencia psicológica natural de atribuir características y cualidades humanas a objetos o sujetos, tanto reales como imaginarios, diferentes a nuestra propia especie. Y, en este caso en particular, en lo que se refiere a los robots.

El tema del antropomorfismo de los robots conlleva grandes implicaciones sociales, por lo que es tan rico en líneas discursivas posibles como perspectivas de pensamiento existen. No obstante, personalmente deseo desarrollar la presente reflexión desde tres áreas de estudio que considero relevantes a destacar: desde la Filosofía Social, desde la Epistemología, y desde la Filosofía de la Lógica.

1.-El antropomorfismo de los robots desde la Filosofía Social

Sobre la base que la antropomorfización es inherente a la condición humana, la cual la manifestamos ya desde pequeños a través de nuestra relación con los juguetes o las mascotas, extendiéndose en edad adulta para ayudarnos a simplificar y dar mayor sentido a entidades complejas que participan de nuestra cosmología humana (siendo la mitología y las creencias religiosas los ejemplos más clarificadores), lo que resulta una evidencia es que el fenómeno del antropomorfismo no requiere que el objeto o sujeto de atención tenga o no forma humana. Es decir, y ya entrando en materia en el caso de los robots, que éstos tengan forma humanoide o tengan apariencia mucho más simple como un software de chatbot [como es el caso de Replika (3), el compañero IA que se preocupa por ti], es indiferente. Aunque sin lugar a dudas, un aspecto físico lo más parecido a los humanos mejora exponencialmente la relación entre hombre y robot, debido a nuestros particulares sesgos cognitivos con los que interpretamos la realidad.

Sin entrar en la casuística del fenómeno del antropomorfismo de los robots, en el que considero que juega un papel importante el efecto Forer que anula nuestro principio de dualidad Yo-Otros o Yo y no-Yo (4), pensar en una entidad no humana como es un robot de manera humana tiene una doble implicación sociológica manifiesta:

Por un lado, lleva implícito la extensión de una dimensión moral (5), lo que significa que instintivamente otorgamos a los robots la cualidad de la responsabilidad de sus propios actos (que es lo mismo que decir que aun siendo inconscientes de los mismos, no los exoneramos de su cumplimiento moral), los cuales pueden ser enjuiciables como actos a defender, actos a castigar, o actos a recompensar. Un campo este que acabará siendo de obligada regulación jurídica en un futuro no muy lejano, dando lugar a un nuevo tipo de personalidad jurídica por crear que dé cobertura a los robots.

Mientras que, por otro lado y en suma con el punto anterior, el antropomorfismo de los robots lleva también implícito la generación de un vínculo de afiliación, en el sentido más amplio del concepto, capaz de despertar en el hombre el sentimiento de empatía (aunque este pueda ser irreal por ficticio). Y este es, justamente, uno de los temas en concreto que más me interesan remarcar por sus profundas connotaciones sociales, ya que nos adentramos en el ámbito de las relaciones emocionales entre hombre y robot. En este punto, si entendemos que todas las evidencias sociológicas apuntan a que el hombre contemporáneo -bajo su ley del mínimo esfuerzo- busca voluntariamente ser controlado por la tecnología (6), que además reafirma su existencia como persona inmerso en una realidad alternativa digital (7) que gestiona cotidianamente como una extensión más de su ser, y que en este contexto el hombre se desarrolla como individuo bajo parámetros de una patente fragilidad psicoemocional (8) por falta de una educación institucionalizada en materia de inteligencia emocional, entenderemos sin demasiado esfuerzo que las relaciones emocionales entre hombre y robot pueden desembocar fácilmente en cuadros colectivos de dependencia emocional por parte de los hombres en relación a los robots. O, dicho en otras palabras, una sociabilización de la empatía derivada por el antropomorfismo de los robots puede inducir a la normalización de relaciones emocionales humanas tóxicas, generando trastornos conductuales y de personalidad entre los futuros seres humanos. 

Un escenario probable por altamente estadístico que se agudizará a la par que los robots se vayan mezclando progresivamente con las personas en su vida diaria hasta que queden diluidas las diferencias entre ambos, ya que todo apunta a que vamos camino de convertir a los robots en personas (9). Y si este futurible nos parece distópico, la pregunta que nos debemos hacer entonces es si el ser humano es distópico por naturaleza (10) y si, en verdad, nos dirigimos por tanto hacia una sociedad distópica (11) de manera irremediable. Personalmente, como ya desarrollé años atrás, mi respuesta a ambas preguntas es afirmativa. Por lo que frente a este futurible seguro solo existe, como medida de contención y de salubridad social, una adecuada educación y una óptima cultura emocional en esta materia, de la mano de en una clara y decidida intervención de las políticas públicas de los Estados sobre el desarrollo disruptivo del Mercado. Pues al final, la salud emocional de las personas es un bien social a proteger.

2.-El antropomorfismo de los robots desde la Epistemología

Otra de las implicaciones a destacar del fenómeno antropomórfico de los robots es su incidencia directa en la epistemología, que como sabemos es la rama de la filosofía que estudia el conocimiento, su naturaleza, posibilidad, alcance y fundamentos. Y si bien aquí podemos tratar este tema desde diversos enfoques, personalmente me interesa resaltar en esta ocasión su trascendencia social en su evidente capacidad potencial de manipular el conocimiento colectivo. Ya que, como sabemos, los sesgos cognitivos humanos (que condicionan la manera que tenemos de interpretar la realidad) nos hacen ver características parecidas a las humanas en entidades no humanas como son los robots (ya tengan o no forma humanoide); y en esta dinámica de  proyectar nuestros rasgos humanos en ellos, como norma general no realizamos ningún tipo de verificación previa de aquello que percibimos, abriéndonos fácilmente a ser objeto de engaño y asumiendo, por tanto, un conocimiento falso como verdadero. Un fenómeno de alucinación social inducido que se ve agudizado, aún más, ante el hecho patente de que una de las características predominantes del hombre actual en plena era digital es la de creer sin pensar (12).

En esta línea argumental, si entendemos que uno de los fundamentos más relevantes del conocimiento humano en este siglo es la experiencia y la percepción digital (de peligrosa dependencia psicoemocional para el ser humano, como hemos observado), que su alcance es de ámbito global en un mundo interconectado en red a tiempo real, que entre sus posibilidades radica el poder interpretar de manera selectiva un tipo concreto y no otro de realidad, y que su naturaleza es algorítmica en un proceso en continuo aprendizaje profundo sujeto a un objetivo definido (condicionado por los intereses previos de terceros agentes), podemos deducir la existencia de un alto grado potencial de posible manipulación del conocimiento para el conjunto de la sociedad mediante el fenómeno antropomórfico de los robots.

Como casos ejemplificadores instrumentales de este escenario posible podemos enunciar, entre otros, a presentadores virtuales de noticias como el de la agencia periodística china Xinhua (13), a influencers de redes sociales generados por ordenador (14) que cuentan con millones de seguidores humanos, o a personajes históricos que han sido “resucitados” digitalmente como el caso del pintor Dalí (15). Una instrumentalización del antropomorfismo robótico susceptible de manipular el conocimiento colectivo humano que resulta posible gracias a un tipo de tecnología de redes neuronales artificiales, desarrollada a partir del año 2014, que permite crear contenidos realistas mediante los llamados modelos generativos adversarios (16) que aprenden solos. Y que, entre otras funcionalidades imaginables, posibilitan generar caras hiperrealistas de personas inexistentes (17), inpersonar a otras personas haciendo que nosotros hablemos por ellos bajo el uso de su propia imagen (18), modificar nuestro propio rostro de manera realista (19), auto generarnos un nuevo cuerpo capaz de hacer movimientos que escapan a nuestras capacidades físicas reales (20), generar cualquier tipo de imagen realista que en verdad no exista en la realidad (21), diseñar una nueva gama de productos comerciales ficticios (22), suplantar la voz de otra persona (23), o crear textos complejos inventados automáticamente por algoritmos llamados Transformers (24) que pueden inundar las redes sociales a gran escala (25), entre otros muchos ejemplos. Es decir, nos hallamos ante un nivel de evolución de modelos generativos tanto de habilidades de visión y de lenguaje en IA, principalmente, que provoca que nos resulte imposible a día de hoy el poder diferenciar lo que es real de lo que no lo es (deepfakes).

Expuesto esto, podemos deducir que el potencial de la tecnología actual en modelos generativos por IA, dentro de un profundo contexto imparable de antropomorfismo robótico, pone en jaque a la epistemología como estudio certero del conocimiento; lo cual tiene una doble implicación para la cognición humana tanto a nivel individual como social. A nivel individual, en una sociedad contemporánea digital -donde además se ha extinguido de manera irresponsable la doctrina del pensamiento crítico en los sistemas educativos-, las personas dejarán previsiblemente de ser educadas para pasar a ser adoctrinadas (26). Mientras que a nivel social, sobre la base certera de que la realidad objetiva humana no existe fuera del consenso general subjetivo (27), es pronosticable una elevada posibilidad de que las nuevas generaciones futuras acaben viviendo bajo un estado de conocimiento de inopia colectiva, potenciado por un mal uso masivo de una información consumible parcialmente verdadera o totalmente falsa, que acabe por consolidar un modelo social basado en la controlcracia digital o algocracia (28). Un fenómeno de control y manipulación social del conocimiento colectivo (para beneficio de gobiernos y grandes corporaciones) que la neurotecnología (29 y 30), sin lugar a dudas, acabará de consolidar.

3.-El antropomorfismo de los robots desde la Filosofía de la Lógica

No obstante, y a falta de resolver las preguntas de cuánta manipulación del conocimiento (y por tanto de autoengaño colectivo), y de qué niveles sociales de dependencia psicoemocional robótica, acabaremos por permitir en nuestras futuras sociedades como medio instrumental para socavar el concepto humanista de hombre libre. Así como a la espera de observar si la tecnología hace posible, en el caso que las grandes compañías tecnológicas estén interesadas, en instaurar sistemas de control digital que permitan a los usuarios hiperconectados en red conocer si se encuentran ante un conocimiento de la realidad falseado o verdadero. Lo cierto es que el fenómeno antropomórfico de los robots también tiene una previsible clara implicación directa, que se extiende tanto al ámbito Social como al de la Epistemología, en lo que a materia de la Lógica se refiere. Entendiendo aquí la Lógica, como apunte didáctico, como la ciencia formal que estudia los principios de la demostración y la inferencia válida, ​ las falacias, las paradojas y la noción de un conocimiento verdadero. Es decir, la Lógica es el método de razonamiento por el que las ideas o la sucesión de los hechos se manifiestan o se desarrollan de forma coherente y sin que haya contradicciones entre ellas (bajo criterios de la realidad no sensoriales o sensitivos, sino intelectuales y deductivos), por lo que podemos categorizar a la Lógica no solo como el elemento sustancial del sistema computacional de toda IA, sino aún más como el núcleo estructural de la propia Consciencia Racional humana que se rige por el Principio de Realidad.

Como sabemos, la Razón Pura, como manifestación de un sistema de pensamiento propio de una Lógica auténtica o virtuosa, rara vez coexiste en la compleja e impermanente vida cotidiana del ser humano. A no ser que busquemos en los campos de trabajo donde se aplica la Lógica de Aristóteles, o el Racionalismo de Descartes, o el Empirismo de Hume, que en suma representan la triada fundamental del raciocinio de la ciencia y la filosofía. Ya que el hombre medio, como bien sabemos todos, suele vivir por lo general arrastrado más por el mundo emocional que por el racional. Es por ello que el pensamiento discursivo en forma lógica manifestada como Razón Pura se ha considerado a lo largo de la historia, y con más énfasis si cabe a partir de Kant, como el anhelo por alcanzar un estado ideal de pensamiento racional humano del que intentamos presumir para distinguirnos del resto del mundo animal. Pero que, en verdad, no hacemos más que presumir de aquello que carecemos, como reza la máxima popular, en nuestro manifiesto hábito conductual.

Realizada esta breve exposición a modo de introducción en este apartado, la pregunta obligada que se nos presenta en una sociedad que camina hacia la robotización integral (la cual se basa en un sistema lógico-racional de interrelación computacional con la realidad), y donde el hombre antropomorfiza a los robots, es la que sigue: ¿El ser humano, en su sometimiento a la Lógica robótica sobre el mundo, puede llegar a alcanzar el estado ideal de la Razón Pura a través de su dependencia con los robots?. Una cuestión atrevida que, lógica mediante, cabe responder con cierta osadía deductiva.

Si entendemos que la naturaleza, la posibilidad, el alcance y los fundamentos del conocimiento de la humanidad en la era robótica, van a estar condicionados y determinados por la Lógica de los robots de manera transversal a todos los ámbitos de la actividad humana. Y asimismo entendemos que el conocimiento de la realidad en sí misma está ya siendo reescrito por la lógica robótica (31), así como que el futuro de las capacidades humanas acabará siendo mejorado por inferencia de la IA (dígase transhumanismo) incluso en una materia tan controvertida como es las habilidades en gestión emocional (32). Entonces, podemos afirmar osadamente y bajo el prisma de una proyección evolutiva a futuro de sumas de historias feynmanianas de la sociedad humana, que el nuevo hombre que viene, ayuda mediante del fenómeno social del antropomorfismo de los robots, puede acabar desarrollando un nivel cognitivo de madurez Lógica cercana a la Razón Pura. Lo que, llegados a este punto, cabrá preguntarse cuánto de humano quedará en los futuros humanos (33). O, dicho en otras palabras, ¿la evolución del ser humano como especie pasará por ser menos humano?

Como hemos podido explorar, las implicaciones sociales de la “humanización” de los robots desde la perspectiva antropomórfica se presentan previsiblemente de naturaleza disruptiva para las sociedades venideras. Y si bien aquí solo hemos tratado brevemente su incidencia en materia social, epistemológica, y lógica, queda patente que plantean grandes cuestiones a resolver, pues su desarrollo afectará profundamente al concepto actual que tenemos no solo del ser humano, sino también de su modelo de organización social y, por extensión, de la noción misma del conocimiento de la realidad humana. Lo que, por otra parte, resulta paradójico pensar que nuestra inclinación natural por humanizar a los robots acabe por desnaturalizar la propia humanidad del hombre. Sirva así pues este artículo, a modo de toque de atención, para velar colectivamente para que las ciencias humanistas evolucionen a la par que la imparable tecnología robótica. Pues el futuro puede acabando siendo de todo menos humano.    

Referencias

(1)    ¡Los Robots Humanoides ya están aquí! ¿Qué implicaciones sociales tiene? 

(2)    Principios Racionales por las que la IA puede ser un Ente Consciente y Sintiente 

(3)    Replika 

(4)    ¿Por qué percibimos como propias descripciones objetivamente generales? 

(5)    Cognición social desatada: conocimientos sobre el antropomorfismo y la deshumanización. Current Directions in Psychological Science, 2010  

(6)    El hombre busca (voluntariamente) ser controlado por la tecnología 

(7)    Conectados al móvil para sentirse existente (en un cerebro digital global) 

(8)    Siri o la evidencia de la fragilidad emocional humana 

(9)    ¿Superará la inteligencia artificial a la biológica?. Hiroshi Ishiguro. VTRChile, 2017 

(10)El ser humano es distópico por naturaleza (Test social de Distopía) 

(11) ¿Avanzamos hacia una sociedad distópica?  

(12) El hombre contemporáneo no piensa, sólo cree 

(13) China estrena un presentador de noticias virtual basado en inteligencia artificial. The Objective, 2018 

(14) 10 influencers virtuales a los que seguir. Marketingdirecto, 2022 

(15) Dalí Lives 

(16) CycleGAN 

(17)This Person Does Not Exist 

(18) D-ID 

(19) FaceApp 

(20) Everybody Dance Now 

(21) BigGAN and Other Generative Models. Runway, 2019 

(22) Is the Fashion World Readyfor AI-Designed Dresses?. Synced, 2019 

(23) Las grandes estafas con deepfakes de voz ya son una realidad: roban 35 millones de dólares a un banco usando esta tecnología. Xataka, 2021 

(24) Talk to transformer 

(25) Open AI 

(26) La educación online del futuro: ¿enseñar o adoctrinar? 

(27) La realidad objetiva humana no existe fuera del consenso general subjetivo 

(28) Democracia o Controlcracia o la Teoría del Crédito Social Camuflado 

(29)Neurotecnología: el peligro de la pérdida de control sobre la percepción de la realidad 

(30)La Neurotecnología, el paso del Hombre libre a un Posthumano mentalmente controlado 

(31) La realidad, un conocimiento humano reescrito por la Inteligencia Artificial 

(32) La gestión emocional del futuro será tratada con manipulación genética 

(33) Teorema Evolutivo del Homo Sapiens Artificialis (versus el homo sapiens sapiens)