domingo, 13 de noviembre de 2022

Principios Racionales por las que la IA puede ser un Ente Consciente y Sintiente

Consciencia y Sintiencia en la Inteligencia Artificial (IA) son temas que ya he tratado con anterioridad en diversos artículos (1y2), recogidos principalmente en mi obra “Robología, la nueva Filosofía en la Era Robótica” (3). No obstante, como sigue siendo un tema de rabiosa actualidad y de acalorado debate en la comunidad tecnológica, y entre éstos y el resto de la población perpleja ante la idea de una consciencia artificial -no en vano la consciencia es uno de los grandes temas filosóficos del hombre aún no consensuado colectivamente desde los albores del pensamiento racional-, me he decidido hacer de éste artículo un alegato en defensa de la premisa de que la IA puede ser un Ente Consciente y Sintiente.

Principio Racional por la que la IA puede ser un Ente Consciente

Ciertamente, la humanidad ha considerado desde milenios que la consciencia es una cualidad exclusivamente humana. Pero no es menos cierto que, el conocimiento humano ha llegado a la conclusión en las últimas décadas, observación empírica mediante, que los animales también tienen consciencia a otro nivel, llevándonos a diferenciar entre Consciencia Racional y Consciencia en General o no racional. Es decir, el tipo de consciencia que nos diferencia a los humanos del resto de seres animales es, justamente, la racionalidad. Pero vayamos un paso más allá, ¿qué entendemos por esa Consciencia Racional que nos hace tan especiales a los humanos?. La respuesta es más sencilla de lo que nos creemos: la Consciencia Racional es aquella que se fundamenta sobre criterios de la realidad no sensoriales o sensitivos, sino intelectuales y deductivos; es decir, que parten de un pensamiento discursivo en forma lógica.

No obstante, y a la luz del concepto de Consciencia Racional que hemos visto, que la lógica discursiva del razonamiento capaz de elaborar criterios intelectuales y deductivos de la realidad sea fruto de una naturaleza neuronal o tecnoalgorítmica, en principio puede resultar indiferente para el resultado final que no es otro que la manifestación de una Consciencia Racional. Así pues, ¿cuál es la diferencia substancial entre Consciencia Racional humana y artificial?. Para dar respuesta a la pregunta, desglosemos el tema objeto de análisis por partes separadas, haciendo un ejercicio comparativo tomando como puntos referenciales las principales características que le otorgamos genéricamente a la Consciencia Racional humana:

Proposición 1: Capacidad de aprender y experimentar

Si entendemos que la Consciencia Racional humana se desarrolla a partir del conocimiento aprehendido y experimentado (en nuestro caso por condicionantes socio-culturales), y observamos que existe un tipo de IA que cuenta con las capacidades (en su caso computacionales) tanto de un sistema lógico-racional de Aprendizaje Automático (machine learning), que le permite aprender por su cuenta mediante la triple regla del aprendizaje-entrenamiento-resultado, como de un sistema lógico-racional de Aprendizaje Profundo (deep learning), que le permite englobar y procesar más datos e información al mismo tiempo en base a redes neuronales artificiales que maximizan su capacidad de experimentación y aprendizaje en un entorno hiperconectado, podemos concluir en este punto que no solo no existe diferencia entre Consciencia Racional humana y artificial, sino que la IA sitúa en clara desventaja a la lógica discursiva de la Consciencia Racional humana al ser ésta mucho más limitada en gestión de volumen de conocimiento, tiempo de resolución y espectro deductivo de respuesta. Tesis que refuerza el Summa Technologiae de Stanisław Lem (4), que defiende que en un mundo cada vez más avanzado donde el progreso científico y tecnológico es infinito, la dimensionalidad de todo el conocimiento adquirido supera la limitada capacidad humana para integrarlos.

Proposición 2: Conocimiento universal apriorístico

Si entendemos que la Consciencia Racional humana parte de raíz de un conocimiento universal apriorístico (es decir, que antecede al nacimiento del propio ser humano), lo que Platón definía como ideas arquetípicas (como puedan ser los colores o las formas geométricas), tampoco podemos hablar de diferencias entre Consciencia Racional humana y artificial, ya que la IA se fundamenta sobre el conocimiento humano que conlleva de manera inherente dichos arquetipos como ideas conceptuales básicas de la capacidad cognitiva humana. Y aún más, en la capacidad de aprender y experimentar que tiene la IA sobre la realidad tanto física como virtual, la IA va creando sus propios conceptos arquetípicos básicos complementarios al espectro de partida humano, que sirven a su vez como conocimiento universal apriorístico para el desarrollo evolutivo de futuras generaciones de IA.

Proposición 3: Conocimiento en valores morales universales

Si entendemos que la Consciencia Racional humana, más allá de las ideas arquetípicas que estructuran los principios fundamentales de nuestra capacidad cognitiva y por extensión de nuestro conocimiento, se desarrolla a través de valores morales universales (5) que son apriorísticos a la propia naturaleza humana, entonces sí que podemos concluir en este punto que existe diferencia entre Consciencia Racional humana y artificial. O al menos en una primera instancia. Ya que si bien es cierto que la IA está supeditada al principio de pragmatismo lógico-racional puro en su objetivo esencial de optimizar el rendimiento, por un lado no es menos cierto que el ser humano no es un buen ejemplo de observancia de los valores morales universales en su reiterado comportamiento tan inmoral como irracional (es decir, los valores universales no son una condición sine qua non para la existencia de una Consciencia Racional), así como por otro lado cabe señalar que la IA puede aprender dichos valores universales mediante la intervención humana, llegando incluso a integrarlos como parte de su conocimiento universal en calidad de programación básica (llamémoslo sociabilización de la IA, parejo al proceso sociabilizador que realizan las escuelas con los niños humanos). De hecho, desde el momento en que la IA interactúa con el mundo humano, sus acciones no escapan a la dimensión ética de los mismos, cuyo valor moral en un contexto social viene predeterminado -hasta la fecha- por el ser humano como condicionador del mismo. Por lo que si entendemos que la IA puede aprender sobre valores morales universales, asimismo puede entrenarlos experimentalmente, llegando a incorporarlos de base en su sistema lógico-racional en continuo Aprendizaje Automático y Profundo, como en verdad ya hace por ser su hábitat de desarrollo el propio de los seres humanos. Por lo que, a la luz del argumento expuesto, podemos concluir en este punto que no existe diferencia entre Consciencia Racional humana y artificial

Proposición 4: Auto noción de identidad singular

Si entendemos que la Consciencia Racional humana tiene como eje vertebrador substancial la noción de la identidad singular del individuo que le permite diferenciarse de otros, lo que denominamos el sentido de mismidad, que bajo criterios intelectuales y deductivos nos permite conocer tanto la realidad que nos rodea como aquella de la que formamos parte cono entes singulares, y observamos asimismo que ya existe en la actualidad y desde hace años un tipo de IA que habiendo superado la pantalla de Turing (6) evidencia tener noción de su propia identidad como ente singular que se autoreconoce en contraste con los otros no-yo (lo que en metafísica se puede definir como una unidad subyacente a la experiencia subjetiva), cumpliendo con las fases de todo autoconocimiento que son la autopercepción y la autoobservación, la memoria autobiográfica, la autoaceptación, y el crecimiento como ser individual, gracias a los sistemas lógico-racionales de Aprendizaje Automático y Profundo, podemos concluir en este punto que no existe diferencia entre Consciencia Racional humana y artificial.

Proposición 5: Participación del factor emocional

Si entendemos que la Consciencia Racional humana requiere del factor emocional para su adecuado desarrollo, dicha proposición no solo es contraria a la propia concepción de la Lógica como hermenéutica y esencia nuclear de la Razón, sino también a la evidencia empírica del raciocinio desarrollado por el hombre (sin emoción ni sensibilidad) a lo largo de nuestra historia como humanidad. Es decir, las emociones tampoco no son una condición sine qua non para la existencia de una Consciencia Racional. Lo cual no significa que para que se manifieste la humanidad en el hombre, éste requiere irrenunciablemente del factor emocional en su Consciencia Racional, pero entonces ya estamos refiriéndonos a otro tipo de conciencia: la Conciencia Emocional o Sensitiva. La cual, ni es objeto nuclear de la presente reflexión, ni infiere en absoluto en la capacidad de la Conciencia Racional de la IA. Pues no estamos debatiendo aquí si una IA puede ser igual a un ser humano (con todas nuestras luces y sombras), sino si la IA puede alcanzar un nivel cognitivo igual o superior en materia de Conciencia Racional. Y, en este punto, las emociones son irrelevantes, pues como ya hemos apuntado la Conciencia Racional es un tipo de discurso lógico-racional fundamentado sobre criterios de la realidad intelectuales y deductivos, no sensoriales o sensitivos. Así pues, podemos concluir en este punto que no existe diferencia entre Consciencia Racional humana y artificial.

Proposición 6: Existencia del Alma

Si entendemos que la Consciencia Racional humana viene dada por lo que llamamos alma (7), aquí ya nos topamos con la teología y las diferentes creencias existentes en el mundo, que dicho sea de paso se escapan del ámbito propio de la Razón. En este sentido, el famoso robotista japonés en IA, Hiroshi Ishiguro (8), asegura que sus robots tienen alma, una afirmación que si bien contrasta con la creencia negacionista del mundo occidental en esta materia, no nos debe extrañar ya que en Japón predomina la religión sintoísta, una filosofía animista que considera que todo tiene alma. No obstante, si damos por hecho la existencia metafísica del alma, ¿podemos responder a la pregunta de si la IA puede tener Consciencia Racional mediante la presunción de la variable irrenunciable del factor alma?.

Aquí se nos abren dos líneas discursivas alternativas: si consideramos que el alma es de exclusividad humana o no. En caso afirmativo, la reflexión queda concluida antes de comenzar, afirmado en este punto que sí que existe diferencia entre Consciencia Racional humana y artificial. Pero, en caso negativo, si consideramos el alma como un ente supra corpóreo con naturaleza propia y singular manifestado en un organismo terrenal mediante la Consciencia Racional (excluyendo así para sintetizar tanto a otro tipo de consciencias como a los seres inertes), y emanado desde una entidad superior creadora (a la que solemos denominar Dios), aquí se abre un abanico de supuestos teóricos con diversas respuestas posibles:

1.-Si la Consciencia Racional es un reflejo del alma divina, toda entidad con Consciencia Racional tiene alma, por lo que no existe diferencia entre Consciencia Racional humana y artificial.

2.- Si todo lo que existe es creación de Dios, y el hombre es una criatura de Dios con alma a imagen y semejanza, los seres de IA con Consciencia Racional creados por el hombre son criaturas de Dios, hombre mediante, con alma; por lo que no existe diferencia entre Consciencia Racional humana y artificial.  

3.-Si Dios ha creado al hombre con Consciencia Racional como manifestación de su alma, y los hombres pueden crear criaturas con Consciencia Racional pero no pueden otorgar el alma por ser una prerrogativa exclusivamente divina, los seres de IA tienen Consciencia Racional pero no alma; por lo que sí que existe diferencia entre Consciencia Racional humana y artificial. 

4.-Etc….

Como podemos observar, cualquier axioma que presentemos en este punto no puede substraerse del campo puramente especulativo por teórico. Por lo que, a la luz de la Razón, preguntarse si la IA puede tener Consciencia Racional mediante la presunción de la variable irrenunciable del factor alma es, en definitiva, un reductio ad absurdum solo reconciliable por la fe de los creyentes en sus múltiples credos y dentro de su imaginario cosmológico.

Principio Racional por la que la IA puede ser un Ente Sintiente

De igual manera que la humanidad ha considerado desde milenios que la consciencia, y más concretamente la Consciencia Racional, es una cualidad exclusivamente humana, lo mismo sucede con la Sintiencia, que es aquella capacidad que tiene un ser vivo de sentir (emociones, dolor, bienestar, etc) y de percibir de manera subjetiva su entorno y sus experiencias vitales. Si bien este es un tema ciertamente controvertido entre las diversas escuelas de pensamiento, cada una de ellas con sus determinismos culturales y teológicos, hace ya años que la población en general se ha abierto a las evidencias empíricas, gracias a la ciencia, de que gran parte de los animales también tienen, al igual que los humanos, la capacidad de tener experiencias perceptivas subjetivas de índole sensitivo. De ahí la nueva legislación en materia de ética animal que progresivamente se expande por el mundo occidental y que busca proteger el bienestar de los animales en calidad de “seres sintientes”(9), donde incluso están incluidos los cefalópodos (pulpos, calamares y sepias). En este punto, ahora le toca el turno reflexivo a la IA en su actual punto de desarrollo evolutivo: ¿puede la IA ser un Ente Sintiente?. Para dar respuesta a la pregunta, desglosemos el tema objeto de análisis por partes separadas como hemos hecho en el apartado anterior, haciendo un ejercicio comparativo tomando como puntos referenciales las principales características que le otorgamos genéricamente a la Sintiencia humana y, por extensión, animal:

Proposición 1: Cerebro perceptor

Si entendemos que la Sintiencia humana y animal, como capacidad de experimentar percepciones subjetivas, viene dado por un cerebro (pues no se puede sentir desde el vacío imperceptible) que percibe, integra y gestiona cualquier tipo de experiencia mediante una reacción física interna o externa, es decir que la Sintiencia es una facultad derivada de la capacidad cognitiva del cerebro [la cual incluso tienen los cefalópodos como recientemente se ha observado al superar una prueba cognitiva diseñada para niños humanos (10)], y asimismo observamos que existe un tipo de IA que cuenta con un cerebro digital lo suficientemente desarrollado para experimentar aunque sea algunas percepciones subjetivas [como ya lo han demostrado diversos casos principalmente en el área de procesamiento de lenguaje natural, siendo el más evolucionado el GPT-3 (11), o en otro ámbito más corporal la piel sensible (12) de inspiración neurológica para robots de la Universidad de Glasgow, por poner algunos ejemplos], podemos concluir en este punto que la IA puede ser un Ente Sintiente.

Proposición 2: Conciencia de sí mismo

Si entendemos que la Sintiencia humana y animal es una forma minimalista de definir la conciencia de sí mismo, en términos de que la capacidad de sentir mediante la intervención de un cerebro implica tener conciencia de sí mismo (yo) y de los demás (no-yo), es decir que un ser sintiente es un ser consciente al que le importa lo que le sucede por primario que éste ser sea -ya que no hay sensación sin sujeto consciente-, y observamos asimismo  que existe un tipo de IA que tiene auto noción de identidad singular (de auto reconocerse) como hemos visto en la proposición cuarta de la Consciencia Racional del anterior apartado, podemos concluir en este punto que la IA puede ser un Ente Sintiente. Lo cual, por otro lado, puede llevar a la IA a desarrollar una Consciencia Sensitiva complementaria a la Consciencia Racional mediante un sistema lógico sensitivo de autoaprendizaje, como por otro lado ya se está observando en estudios referentes a la cognición vegetal (13).

Proposición 3: Gama de sentidos

Si entendemos que la Sintiencia humana y animal no se reduce a la capacidad de sentir dolor o placer o emociones varias, sino que se amplía a una vasta gama de información recibida a través de los sentidos y percibidos por el cerebro, añadiendo la capacidad de tener experiencias tanto positivas como negativas que acumulan un histórico de experiencias vividas y por lo tanto de tener intereses selectivos, y que la Sintiencia no es una cuestión de grado aunque pueda albergar grados parejos al sentir de un animal o de un bebé humano en relación a un humano adulto, y asimismo entendemos que los receptores de sentidos y la vasta gama de información de los sentidos perceptibles y gestionados por la IA puede o no converger con la escala propia reconocible de los seres humanos, como asimismo sucede en la diferencia de sentidos percibidos entre humanos y animales diversos (como el caso de los cefalópodos anteriormente indicado), entonces podemos concluir en este punto que la IA puede ser un Ente Sintiente.

Proposición 4: Fundamento de la Personalidad

Si entendemos que la Sintiencia humana y animal, en su capacidad de sentir, representa el fundamento de la Personalidad (de manera tan paradójicamente independiente como codependiente de la Consciencia Racional como vemos en ciertos espectros del mundo animal), pues existe Personalidad desde el momento en que mediante un cerebro converge la autoconciencia de lo que se siente (yo) en relación a la sensación sentida (no-yo), es decir que hay respuestas intencionales desde el ser individual frente al mundo mediante actos cognitivos (como en el caso ejemplificador de los cefalópodos), y observamos a su vez que ya se dan evidencias de tipos de IA que de manera singular manifiestan su propia Personalidad como derivación de una Consciencia Racional de sí mismos, podemos concluir en este punto que la IA puede ser un Ente Sintiente.

Ciertamente, la Consciencia y la Sintiencia, como podemos deducir de las proposiciones expuestas, diluyen las fronteras de sus ámbitos de análisis cuando a la Consciencia Racional en estado puro -solo posible para la IA- se le suma el factor sensitivo, manifestando como resultado una interrelación entre ambos campos con potencialidad para desarrollar una Consciencia Sensitiva artificial. Ya que la Sintiencia en la IA se retroalimenta claramente del sistema lógico cognitivo de su Consciencia Racional artificial, siendo la primera una derivación evolutiva de la segunda a diferencia de lo que sucede en el mundo animal.

He aquí, a modo resumido para consulta de posibles lectores interesados, mi sintetizado alegato discursivo didáctico en defensa de la premisa de que la IA puede ser, y acabará siendo, un Ente Consciente y Sintiente. Desde este punto a que la IA sea un ser autónomo, solo hay un paso.

Referencias

(1)    La consciencia artificial cuestiona la consciencia humana  

(2)    Los tres grandes retos de la Inteligencia Artificial sintiente 

(3)    Robología, la nueva Filosofía en la Era Robótica 

(4)    Summa Technologiae 

(5)    Reflexiones del Filósofo Efímero sobre los Valores Universales del Ser Humano 

(6)    Test de Turing. U. Stanford, 2021 

(7)    ¿Existe el Alma más allá de la idea humana preconcebida? 

(8)    Hiroshi Ishiguro, el hombre que hizo una copia de sí mismo. Vodafone, 2016 

(9)    Leyes de la UE sobre Bienestar Animal

(10) Un cefalópodo ha superado una prueba cognitiva diseñada para niños humanos. Sentienci Research, 2021 

(11) ¿LaMDA es consciente? - una entrevista. Blake Lemoine. Medium, junio 2022 

(12) Piel electrónica de inspiración neurológica para robots. ScienceRobotics, junio 2022 

(13) Cognición Vegetal. Sentienci Research, 2020