sábado, 30 de julio de 2022

La realidad, un conocimiento humano reescrito por la Inteligencia Artificial

Variables desconocidas del estado físico reconocidas por IA
Desde que el hombre es hombre, la capacidad de gestión del conocimiento humano, y asimismo nuestro modelo sistemático de aprendizaje, se fundamenta en un sistema de referencias que usamos para medir la realidad física conocida. Un sistema referencial basado, a su vez, en un conjunto de convenciones o normas aceptadas colectivamente a la luz del saber científico. Y unas convenciones que, asimismo, tienen su raíz en fórmulas o proposiciones que describen la realidad. Las cuales se extraen gracias a la observación de lo que denominamos Variables, que dicho prosaicamente representan el faro que ilumina el tenebroso mar de la ignorancia humana como punto de referencia y aviso de encontrarnos frente a una nueva fórmula explicativa de la realidad. O, dicho en otras palabras, las Variables son el símbolo lógico y matemático constituyente de dichas fórmulas de nuestro entorno natural. Es decir, sin la observación de Variables no hay fórmulas descriptivas de la realidad, sin éstas no puede haber convenciones aceptadas socialmente, y sin las mismas no puede estructurarse sistemas cognitivos de referencia alguno sobre el que basar el conocimiento humano, el cual nos permite enseñar en las escuelas y fundamentar el nuevo saber por descubrir.

Pongamos un ejemplo para mayor clarificación: sabemos que una de las primeras figuras geométricas que reconoce todo ser humano en su etapa infantil es el cuadrado. Definimos el cuadrado, como así lo enseñamos a nuestras jóvenes generaciones, como una de las formas básicas de nuestra realidad que percibimos mediante la observación de varias Variables como son rectas (lados), ángulos y planos. Entendiendo que la recta, como norma observatoria y a modo de muestra elegida para la explicación, es una Variable constituida por una línea que tiene una sola dimensión y que se extiende en una misma dirección mediante un número infinito de puntos. Variables todas ellas en su conjunto (rectas, ángulos y planos), que sin su conocimiento previo nos sería imposible extraer la fórmula de la naturaleza del cuadrado, dígase la de su área (A=LxL) como el de su perímetro (P=L+L+L+L) -donde como sabemos L = lado = recta-; fórmulas las cuales son una convención elevada a categoría de sistema referencial de nuestro conocimiento geométrico básico. Pero, ¿qué pasaría si la naturaleza del cuadrado tuviera alguna otra Variable que el ser humano no haya sido capaz de captar cognitivamente hasta la fecha? Si fuera tal el caso, no solo la naturaleza del cuadrado cambiaría para el entendimiento del conocimiento humano, sino asimismo toda la realidad quedaría reinventada. ¿Y si sucediese lo mismo con leyes físicas como las propias de la Termodinámica, la de la Gravedad, o la famosa ecuación de la energía de Einstein (E=MC2)? Es decir, damos por hecho las Variables que configuran sus respectivas fórmulas, pero ¿y si existieran otras Variables aún no detectadas?.

Habrá quien pueda tildarme de fantasioso, de haber sufrido un golpe enajenador de calor, o incluso de perturbado mental por plantear preguntas hipotéticas que van contra el Principio de Realidad, pues las cosas son como son. Pero para sorpresa de propios y ajenos, cabe apuntar como defensa que el planteamiento de estas cuestiones encuentra su fundamento lógico en los recientes resultados de un experimento, hecho público hace tan sólo cinco días atrás, realizado por el área de Ingeniería de la Universidad de Columbia en Nueva York, en el que un programa de Inteligencia Artificial descubrió nuevas Variables relevantes en fenómenos físicos cotidianos fuera de la Física conocida, sin que los científicos sepan aún de qué tipos de Variables se trata, abriendo de esta manera las puertas de Pandora a una posible nueva Física Alternativa de la mano de la Inteligencia Artificial. Es por ello que, con independencia del ingente trabajo que a nuestros físicos, ingenieros y matemáticos, entre otros, se les presenta por delante en pos de descubrir las nuevas Variables señaladas por la robótica -y que ayudarán a definir una más amplia dinámica de la realidad desconocida hasta la fecha para el hombre-, lo que podemos deducir de manera prácticamente categórica es que nuestro actual limitado conocimiento del universo perceptible puede ser debido a dos factores bien definidos: o bien al hecho de afrontar fenómenos físicos más o menos complejos desde la ausencia de Variables necesarias, o bien mediante el uso de Variables equivocadas, en cuyo caso e indistintamente ambas opciones son estadísticamente posibles por defecto de conocimiento.

Expuesto lo cual, resulta una evidencia incuestionable que en la actual Era Robótica la Inteligencia Artificial se presenta como una fuente principal para la gnoseología humana, pues los principios, fundamentos, extensión y métodos del conocimiento humano van a venir pautados de manera tan progresiva como acelerada y omnipresente por la nueva alta capacidad cognitiva artificial. Constatando, de paso, que la Filosofía contemporánea no pueda concebirse sin la Robología, ya que esta incide directamente en el conjunto de las diversas ramas del pensamiento hasta ahora clásico (ver: Robología, la nueva rama de la Filosofía contemporánea en la Era Robótica). De hecho, con la nueva gnoseología artificial la Filosofía va a sufrir, al igual que otras ramas del conocimiento, una profunda revisión por necesidad de actualizarse a la nueva era, ya que el propio Principio de Realidad (objeto reflexivo substancial de la Filosofía) se verá deconstruida y por ende redefinida. Pues replantear las Variables físicas de la realidad es, en definitiva, reformular los elementos nucleares sobre los que se vertebra la misma.

Para entender un poco más sobre la magnitud del planteamiento expuesto, pensemos que si bien el hombre mantuvo la creencia en un mismo concepto de lo que representa nuestro espacio real durante dos mil años (dígase Espacio Euclídeo, basado en las tres dimensiones espaciales), y que éste dio un salto tan abrupto como cualitativo con un concepto sustitutivo de espacio cuatridimensional a finales del siglo XIX (dígase Espacio de Minkowski, que sumó a las tres dimensiones espaciales una cuarta que es el tiempo), el cual representa el actual modelo matemático sobre el que se basan las teorías físicas de Einstein y que permite representar todos los sucesos físicos del Universo conocido; la Física Alternativa, que se vislumbra a la luz del descubrimiento de nuevas Variables de la mano de la Inteligencia Artificial, puede potencialmente revelarnos una nueva realidad convulsionadora del continuo espacio-tiempo, y por extensión del concepto que tenemos sobre la realidad de la energía y la materia. Una singularidad en la evolución del conocimiento humano que, sin lugar a dudas, acabará por afectar de manera transversal a las diversas actividades del hombre, por cotidianas que sean. Ya que los humanos dejamos hace tiempo de evolucionar biológicamente para hacerlo tecnológicamente, y es justamente la tecnología la que define hoy en día y desde hace ya dos siglos la dimensión socio-cultural de la humanidad, y con ella y por extensión la Ética del hombre moderno.

Es por ello que, el conocimiento sobre nuevas Variables que devengan en futuribles fórmulas complementarias para el enriquecimiento del sistema referencial de aquello que entendemos como realidad, no solo modificarán la percepción cosmológica del hombre, sino al propio hombre. Pues éste y su hábitat social son dos caras indivisibles de una misma naturaleza. Cambiado el concepto de realidad (teórico y práctico), cambiado el pensamiento humano. No en vano los hombres nunca pensamos dos veces con la misma mente, ya que cada experiencia modela con una nueva huella sináptica nuestro cerebro (neurociencia), el órgano más flexible del cuerpo humano dígase de paso. Quizás no sea casualidad que los seres humanos, como animales inteligentes que somos, poseamos un cerebro de naturaleza dúctil frente a una realidad que es más compleja y menos inmutable de lo que pensábamos. Pues, en caso contrario, nuestra capacidad de adquirir conocimiento tendría un límite, y ello nos imposibilitaría continuar evolucionando como especie.

Quién sabe lo que nos deparará el futuro, aunque todo apunta a que la Era Robótica que iniciamos es una lanzadera hacia una nueva realidad por conocer, por interrelacionar y, asimismo, por autoconocernos. Una puerta inevitable de entrada que, redefinición de la física aparte por la gracia de la Inteligencia Artificial, requerirá replantear nuevamente a la luz del conocimiento adquirido las cinco grandes preguntas eternas del ser humano: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?, ¿para qué estamos aquí?, y ¿qué sucede tras la muerte?. Aunque deduzco que percibiendo el conocimiento de la realidad como inabarcable (solo hay que observar las fantásticas imágenes captadas por el telescopio James Webb, el ojo de la humanidad en la inmensidad del espacio), éstas son cuestiones que pertenecen al ámbito de los problemas no resueltos. A la ciencia lo que es de la ciencia, y a la Filosofía -Robología mediante-, lo que es de la Filosofía.