domingo, 12 de diciembre de 2021

El origen físico del apellido Mármol: la casa toledana de Alonso de Mármol

Convento San Juan de los Reyes s.XV -s.XXI
Aun con el cuerpo recuperándose de los excesos de las celebraciones por mis cincuentas aniversario, hoy me he levantado con el ánimo de realizar una tarea largo tiempo pendiente -a modo de pseudo cronista heráldico para quien interese, y no por ello menos ocioso para distraer el rato- de señalar la ubicación del primer Mármol que dio inicio al linaje del apellido. Pero, previamente, pongámonos en situación de quién fue y cuándo vivió el padre de la casa familiar.

Tal y como ya recogí en la pasada reflexión bajo título “Linaje de los Mármol: la huella ancestral familiar o la herencia psíquica de nuestros antepasados”, cuyo relato histórico viene corroborado por el Doctor en Historia de la Universidad de Granada Javier Castillo Fernández en su estudio “Los Mármol, un linaje de origen converso al servicio de la Monarquía Española”, el primer Mármol fue un judío llamado Alonso de Toledo, médico de cámara (formado en la Universidad de Salamanca) de los reyes castellanos Enrique III “el doliente” y Catalina Lancaster, y de su hijo Juan II en el siglo XIV-XV. Un judío converso que adoptó el nombre de Alonso de Mármol por la presión social antijudía de finales de mil trescientos y tras la instauración del Santo Oficio (la temida Inquisición), en el contexto de la triste campaña eclesiástica denominada de limpieza de sangre. Es decir, el primer Mármol era un judío, cuyo apellido primerizo “de Toledo” viene dado porque vivía en Toledo (y más concretamente en la zona de la judería), ciudad que entonces como capital del Reino de España (desde el siglo X a mediados del XVI) albergó a la corte real. Y adquirió posteriormente el apellido de Mármol porque vivía en una casa que, por su arquitectura marmórea, se conocía como la Casa del Mármol, cuya calle colindante tenía el mismo nombre.

Dados estos conocimientos, y en ocasión de un viaje reciente que realicé con mi mujer Teresa a Toledo, fuimos al encuentro de los posibles restos de la Casa del Mármol donde habitó el médico Alonso, en un viaje ciertamente más turístico que de investigación histórica, aprovechando a su vez para visitar la maravillosa catedral de Toledo y las obras del toledano renacentista El Greco, que recomiendo con fervor. Lo cierto es que no tardamos en dar con la ubicación, ya que la casa originaria de Alonso de Mármol se haya actualmente, ubicada en la antigua judería, dentro del actual Monasterio de San Juan de los Reyes. Según “El Urbanismo de Toledo entre1478 y 1504: el convento de San Juan de los Reyes y la Judería” de Jean Passini, arquitecto miembro de la facultad del Centro Nacional Francés de Investigación Científica y de Ciencias Humanas, e investigador experto en restos judíos de la ciudad de Toledo, “La casa del Mármol (se puntualiza que la casa nunca se llegó a medir debido a su gran extensión) se alzaba en la calle que descendía en fuerte pendiente al puente de San Martín, y daba a dos calles transversales, una de la cuales se llamaba “la calle del Mármol”. (…) “La calle del Mármol y la zona llamada también del Mármol deben su nombre a la casa del mismo nombre, que se mantenía aún en pie en 1740. En el siglo XV, la calle del Mármol se cerraba al sur por una puerta llamada de la Judería; en 1455 se menciona un cobertizo en este lugar. En el lado interior de la Judería se describen en 1455 dos tiendas, una antigua sinagoga, sin duda abandonada desde el último cuarto del siglo XIV, y una casa “fondon el marmol”. La calle del Mármol sensu stricto se incluyó en el siglo XX en el convento de San Juan de los Reyes”. Asimismo, el investigador Passini certifica que dicha casa era de Alonso de Mármol, en el siguiente apunte histórico: “En 1439 se reseña la existencia de una tienda de la iglesia en la calle del Mármol, y de una casa-tienda a la puerta de la Judería “por la calle de adentro” y “fondon el Marmol” que pagaba un tributo de 360 maravedís anuales al hospital de la Misericordia. Esta casa-tienda, que la viuda del maestre Alonso, médico del rey, donó a Juan de Sevilla, comprendía, además de la tienda de la planta baja, una cámara de la sinagoga”.

Como ya apunté con anterioridad en el artículo de 2019 sobre la historia del linaje de los Mármol, profundamente vinculados a la casa real de los Austrias, la estirpe sucesora de Alonso de Mármol perdió todos sus beneficios de nobleza (títulos nobiliarios y propiedades incluidas) tras la derrota de los fieles de Carlos II frente al borbón Felipe V en la llamada Guerra de Sucesión (s. XVIII). No obstante, dos siglos antes el linaje de los Mármol ya se había dividido en dos grandes casas, una en la villa de Madrid (con línea sucesoria en Amberes, Bélgica) y otra en la villa cordobesa de Lucena (con línea sucesoria en Buenos Aires, Argentina), las cuales comparten el mismo escudo de armas originario de Alonso de Toledo: un león rampante con cruz clavada en montículo, y en el caso de las casas sucesorias de Bélgica y de Buenos Aires además con columna de mármol medio caída. De la casa de Lucena destacan sus descendientes, principalmente, como caballeros de la Orden de Santiago e hidalgos con Reales Provisiones de Estado desde el siglo XVI, pasando a partir del siglo XVIII a Castro del Río, ciudad natal de mi abuelo paterno.

Sea como fuere, y con independencia de cualquier otra consideración, lo cierto es que resulta agradable a modo simplemente ocioso conocer los orígenes de la estirpe de uno, más allá de los derroteros y vaivenes de las diferentes líneas generacionales. Lo cual, como ya apunté al inicio, dejo constancia para posibles interesados y curiosos. Conocer el origen sefardí de una familia común, que posteriormente se entregó profundamente a la causa católica, tiene su gracia histórica. Ahora entiendo, en tiempos que viví en Casablanca, del porqué a los marroquíes les resonaba como judío. Quizás fuera por mi fisonomía, quién sabe. Aunque confieso que al visitar una sinagoga medieval en Toledo sentí la misma familiaridad que cuando, en mi pasada juventud, frecuentaba las iglesias católicas. He aquí, tal vez, restos de una herencia psíquica de nuestros ancestros. Por lo que solo sé, que no sé nada, más allá de haber dado con el origen físico del apellido de los Mármol, para quienes pueda interesar.

Barcelona, a 12 de diciembre de 2021