sábado, 27 de noviembre de 2021

La Sociabilidad: el quinto lado del cuadrado

Para la geometría, un cuadrado es un cuadrilátero regular, es decir, una figura con cuatro lados iguales, cuatro ángulos rectos y dos diagonales iguales como bien sabemos desde edad temprana; pero no así en cambio lo es para la ontología, como materia que estudia el ser y sus relaciones del “ser en cuanto ser”, para la que el cuadrado tiene un quinto lado. En otras palabras, para la cosmología humana, donde la inexactitud es un principio universal que contrasta por oposición contra el principio de exactitud que rige la ciencia geométrica por ser una rama derivada de las matemáticas, el cuadrado trasciende su naturaleza tetradimensional basada en los vectores del Yo, la Familia, los Amigos y el Trabajo, manifestando un quinto lado en su desarrollo evolutivo existencial en calidad de ser social. O, dicho en términos más clarificadores, el quinto lado del cuadrado humano es la Sociabilidad.

Si bien los cuatro vectores del cuadrado humano permiten a todo sujeto desarrollarse tanto a nivel personal (necesidad de autoconocimiento de la propia identidad y de autorrealización), como miembro de una unidad familiar (necesidad de seguridad física y emocional), como partícipe de un grupo de intereses comunes (necesidad de afiliación), y como contribuyente a una colectividad productiva (necesidad de subsistencia e independencia económica), donde los vectores tienden a buscar la simetría de lados retroalimentándose de manera codependiente en una misma naturaleza singular, la dinámica evolutiva de dicha entidad existencial cuadrilátera -en su continuo proceso de alineación de las partes- da como resultado indisociable un quinto lado que es el de la Sociabilidad. El cual, en un modelo multidimensional imaginario por superar el espacio euclidiano, podemos percibirlo de manera transversal al resto de lados del cuadrado. Un supuesto, a todas luces, que excede toda lógica geométrica. Pero, ya sabemos que la lógica del ser humano es superior, por su esencia tan cognoscente como creativa, a la suma del conjunto de lenguajes formales propios de la siempre ordenada y demostrable matemáticas.

No obstante, y con independencia del problema irresoluble que representa el quinto lado del cuadrado humano para la geometría clásica, no es menos cierto que podemos confirmar su existencia. Aunque tan solo sea mediante uso del razonamiento inductivo que, si bien éste no garantiza ni la conclusión ni la veracidad de la hipótesis, sí que resulta útil tanto para la vida cotidiana como para el presente juego reflexivo. Así pues, en este sentido y sujeto a este contexto, me centraré a continuación en la Sociabilidad como quinto lado del cuadrado. Entendiendo la Sociabilidad como la práctica voluntaria de habilidades sociales educables para alcanzar un grado determinado de socialización, siendo a su vez la socialización la integración psicoemocional de un individuo en lo que podemos denominar la mente colectiva cultural de una sociedad.

Ciertamente, la Sociabilidad como quinto lado nace y se proyecta desde el resto de partes que limitan el cuadrado humano, o mejor dicho surge como resultado inevitable en la búsqueda de suplir las necesidades por parte de dichos lados, pues tanto la sociabilización se manifiesta con uno mismo (aunque pueda parecer extraño, ya que es un mecanismo inherente al autoproceso de madurez personal que conlleva reconocimiento y aceptación consigo mismo), como se formula en el marco de la familia, así como se despliega en el ámbito de amistades, e igualmente se expresa en el entorno laboral. De hecho, la Sociabilidad es la cualidad humana que permite la relación intra e interpersonal, como animales sociales y conscientes que somos. Y, siendo los lados del cuadrado humano parte diferencial estructural conformados a partir del eje de un cuerpo orgánico vivo, en continua necesidad de alienación por adaptación a un sistema referencial impermanente como es la vida y en oposición a otros cuerpos singulares, asimismo la Sociabilidad es un vector dinámico en continuo desarrollo y evolución. Dicho lo cual, la función principal del quinto lado es doble: por un lado, cohesionar y dar consistencia a la naturaleza substancial identitaria del cuadrado humano en sí mismo, en calidad de sujeto de realidad que es, de manera sostenible en el tiempo; y, por otro lado y como derivación directa, interconectarse de manera significativa con la colmena configurada a partir del conglomerado del resto de cuadrados humanos que conforman la entidad grupal que llamamos sociedad, en calidad de sujeto social. En este sentido, si tuviéramos que plantear la abstracción geométrica del quinto lado de la Sociabilidad en referencia a su cuadrado humano de origen, podríamos planificarlo imaginativamente sobre un plano multidimensional semejante al axón de una neurona, capaz de generar un proceso de sinapsis o comunicación social con su entorno más inmediato.

Pero, abstracción geométrica aparte, la relevancia de la Sociabilidad radica precisamente en otorgar sentido existencial holístico a la persona, tanto en su mismidad como en relación a su realidad social, entendiéndolo como elevación del individuo a la categoría de sujeto con personalidad propia diferenciada por singular. Por lo que, el quinto lado del cuadrado representa, por tanto, el elemento natural imprescindible para que una persona se enriquezca socialmente junto a otros congéneres frente a una misma experiencia (circunstancia o hecho) coincidente, proceso éste al que denomino Conjunción humana (Ver: El sistema de la Conjunción humana social).

Todo y así, cabe apreciar que el vector de la Sociabilidad conlleva un riesgo potencial para los individuos, dentro de la lógica del sistema de la Conjunción humana social, si eliminamos de su ecuación el factor del Criterio Propio (capacidad de juicio y discernimiento derivado de un pensamiento crítico personal). Ya que Sociabilidad sin Criterio Propio produce un efecto colateral de empobrecimiento y consiguiente anulación de la identidad sustancial de la naturaleza del cuadrado humano, transformando a la persona en una ameba social. Es por ello que la Sociabilidad por la Sociabilidad (vacía de significado trascendental), tan en auge en nuestros tiempos, deviene perjudicial para la propia persona como sujeto individual. De lo que se deduce que, si bien el quinto lado del cuadrado humano es imprescindible para la socialización, la Sociabilidad debe ejercerse desde la exigencia del Criterio Propio para la salud de la libertad de toda personalidad individual. O, dicho en otras palabras, más vale que nos tachen de insociables en una sociedad que rinde culto a la sociabilización vacua, que acabar siendo parásitos impersonales en el caldo insustancial gelatinoso de una sociedad superficial. Que la prioridad en el desarrollo del quinto lado, no nos conduzca a desatender la importancia de nuestro propio cuadrado, pues en él radica la idiosincrasia de nuestra personalidad única. El secreto consiste, como siempre, en una vida vivida desde el equilibrio existencial desde el punto medio entre extremos opuestos. In medio virtus!