viernes, 23 de abril de 2021

Carlota escapa de Sant Jordi a lomos del dragón para conquistar el mundo

Hoy, sin lugar a dudas, es un día cargado de magia. Pues hoy es el día preciso en el que se abre una puerta dimensional tras dieciocho años gestándose, por la que mi hija Carlota se adentra ilusionada y con paso firme para transitar por un nuevo y maravilloso mundo por descubrir: su propia vida. Qué decir que desde la distancia existencial puedo observar cómo Carlota, minutos antes de dejarse engullir por la espiral espacio-temporal succionadora, estudia curiosa con su mente analítica por racional las propiedades químicas, fuerzas físicas intervinientes, composición algorítmica, e incluso naturaleza tecnológica de dicho portal dimensional de no retorno. Así como puedo percibir a su vez y desde la distancia las ondas vibratorias producidas por el tamboreo de guerra de su propio corazón excitado, como acto reflejo de una fuerza emocional decidida que la impulsa irrefrenablemente a salir a conquistar el mundo a lomos -como mujer empoderada que es- del dragón de la leyenda de Sant Jordi.

Carlota, mi querida hija mayor, hoy cumple dieciocho bellos años. Y en su tránsito hacia un horizonte sin más futuros posibles que el que ella desee crearse, aun contra viento y marea en un ensombrecido mundo de adultos, emprende su viaje iniciático con la antorcha personal, mano enarbolada en alto, del credo que reza en su fuero interno de no permitirse dejar de soñar. Sin más compañero de camino que la bestia del dragón de su fuerte carácter domesticado, y sin más cortejo desacomplejado que su propia inteligente y sensible personalidad, sabedora que los príncipes azules, tal y como bien decreta mi mujer Teresa, acaban destiñendo.

Pues si algo no es Carlota es precisamente una princesa arquetípica al uso propia de la leyenda de Sant Jordi y el dragón, una versión ésta distorsionada sea dicho de paso del mito griego del Minotauro (que inspiró el nombre de su hermana pequeña, Ariadna), sino que en contraposición su esencia se proyecta al mundo como una verdadera amazona fuerte e independiente. Sin más armas para afrontar los retos de la vida, como buena amazona que es, que su arco (corazón) y sus flechas (mente), en perfecta tensa alineación disciplinada para lograr sus objetivos. Consciente que si bien la fuerza de sus flechas se untan en el ungüento de aforismos morales que su mortal e imperfecto padre, con cariño y tesón, ha ido elaborando a lo largo de su tierna infancia y adolescencia para su aljaba (ver: Aforismos para Carlota), es a partir de ahora cometido suyo el construir su propia filosofía de vida a la luz de una autoestima personal regia. Pues tuyo es, Carlota, el deber y la responsabilidad de crear tu propio mundo, ese futuro que quieres, desde el único tiempo que ciertamente posees: el presente. Que se llama precisamente presente porque es un regalo, no lo olvides. Carpe diem.

Hoy cumples dieciocho años, cariño. Momento justo en el que la conjunción de nuestros universos comienza a separarse, progresiva e ineludiblemente por ley de vida, para dar paso a dos cosmologías existenciales diferentes con personalidad propia, pero no por ello incomunicadas. Pues los padres, como bien sabes, llegados a tu edad nos trascendemos como constelación del firmamento, a imagen y semejanza de la osa mayor, a la que siempre puedes buscar para reencontrar y reafirmar tu norte, si así lo precisas.

Hoy celebro con mayor gozo si cabe este señalado día de la festividad de Sant Jordi, porque con sentido orgullo veo cómo ha florecido repleta de belleza y fuerza vital una de mis más queridas rosas: tú, Carlota. Una de mis dos obras magnas que, como humilde poietes en el más estricto sentido griego de cocreador, inicié hace dieciocho años atrás con el ferviente deseo de que llegara un día, tal como hoy, en el que tú misma recogieras libre e independiente el relevo para seguir escribiendo éste que no es mi libro existencial, sino el tuyo propio por derecho de nacimiento. Tuya es la pluma de tu destino, con la que debes escribir tu historia personal en el libro del paso por la vida. Una pluma que como descubrirás a veces se convierte en una pesada carga, pero que siempre se mostrará liviana desde una férrea actitud de fidelidad a ti misma: la única manera posible de vivir desde tu autenticidad contigo misma y frente a los demás (lo que a mí me gusta llamar Autoridad Interior), puerta exclusiva de acceso a la felicidad personal como estado de consciencia. Y ten presente que no hay Libertad sin libre albedrío, ni éste sin una consciencia propia a la luz del pensamiento crítico, pues de lo contrario puedes caer en el peligro de vivir desde el Yo de los otros donde los sueños propios se marchitan, siendo pasto para el control de masas en beneficio de terceros. Ya que la Libertad personal, si de verdad la deseas, solo se conquista cuando uno se atreve a Saber: Libertas capitur, sapere aude.

Y como colofón y sin ánimo deliberado de alargarme más ;-), recuerda siempre la antigua e ilustradora divisa de la saga de los Mármol de la que desciendes, cariño, la cual reza: Post deum veritas, nosce te ipsum (Superado dios, la Verdad. Conócete a ti misma). Que las Moiras te sonrían en tu apasionante viaje del vivir. T’estimo!

 

Barcelona, a 23 de abril de 2021

Día de Sant Jordi / 18º aniversario de Carlota