lunes, 15 de marzo de 2021

Aprendizajes y proyecciones de futuro tras un año de pandemia por Covid

Como decían los romanos: tempus fugit. Y es que ya hace un año, más exactamente desde el pasado 11 de marzo de 2020, que la OMS declaró oficialmente el mundo en estado de pandemia por Coronavirus. Echando una mirada retrospectiva, a nadie se le escapa que dicho relativamente breve periodo de tiempo transcurrido ha representado un espacio de transición inter mundos entre la era pre y post Covid, dando lugar a la fecha de corte de un año cumplido a un profundo -por abrupto- punto de inflexión para la vida cotidiana del hombre contemporáneo. Una especie de experimento sociológico a escala global -aun azaroso, quien sabe- del que podemos extraer diversos aprendizajes y proyecciones de futuro para el conjunto de la humanidad. Veámoslas:

En el ámbito Político:

1.-Se reafirma que el poder político democrático de los Estados es inferior al poder económico de la dictadura del Mercado, como se pone en evidencia, en este caso concreto, en las relaciones contractuales entre Gobiernos y Multinacionales en materias de vacunas.

2.-Se pone en evidencia que la política clásica, en la actual era de la Cuarta Revolución Industrial, no resulta eficaz, eficiente, ni efectiva, si no está alineada con la ciencia y la tecnología, pues sin éstas no hay capacidad real de gestión del bien común por parte de aquella.

3.-Se constata que la política de perfil populista carece de capacidad resolutiva para afrontar los retos sociales, por posicionar su línea de acción social al margen y de manera tangencial al Principio de Realidad, dando como resultado un balance negativo respecto a la resolución de los problemas de los ciudadanos.

4.-Se ratifica la falta de diligencia de la clase política como gestores de la res publica, incompetencia manifiesta íntimamente ligada a perfiles competenciales inapropiados que requieren de una urgente revisión y actualización, exigencia social mediante para los procesos de selección de futuros electores públicos por el bien común.

5.-Y, se corrobora que en la política existe una clara asignatura pendiente en la praxis de la elección entre Economía nacional y Salud pública como principio fundamental a defender prioritario, derivado de una falta de posicionamiento normativo aún sin resolver entre política capitalista y política humanista.

En el ámbito Social:

6.-Queda patente que no existe Estado Social sin un Sistema de Salud fuerte y garantista, donde la apuesta del Estado en I+D+I ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad imperiosa inherente a los países desarrollados.

7.-Queda demostrado que un país sin un Estado de Bienestar Social consolidado es un Estado fallido, y que el Bienestar Social debe volver a ser una prioridad en la agenda de cualquier país desarrollado que se precie, pues sin la base del Bienestar Social solo cabe la desigualdad y la injusticia social donde las clases sociales más vulnerables son las más afectadas.

8.-Queda inequívoco que la sociedad contemporánea tiene un problema a resolver con el Edadismo (estereotipificación y discriminación contra las personas mayores), fruto de una cultura imperante hedonista de exaltación de la belleza, la juventud y la competitividad, que genera graves brechas de inequidad social.

9.-Y, queda manifiesto que el control de masas por parte del poder político no solo es factible sino peligrosamente de fácil implementación en los países de orbe democrático, dado el resultado obtenido del ejercicio de supresión de facto de los derechos civiles fundamentales de los ciudadanos -en el contexto de medidas sociales restrictivas al amparo de los estados de excepcionalidad de la pandemia-, exentos de la implosión por parte de movimientos contestatarios sin mayor relevancia social que algunos casos de naturaleza anecdótica.    

En el ámbito Económico:

10.-Resulta indudable que la Era Digital se ha consolidado cuantitativa y cualitativamente en la era Covid, hasta el punto que la Economía o es Digital o no es Economía, provocando una innegociable reinvención tecnológica del tejido empresarial en los países occidentales.

11.-Resulta objetiva y empíricamente perceptible que dicha reinvención digital de la economía productiva, fruto de una necesaria actualización de los mercados en un contexto VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad), sumado al lastre de la Gran Crisis emergida en el 2008, genera una profunda y sangrante purga en el tejido empresarial de emprendedores, autónomos y pymes, propio de todo estado de transición entre dos paradigmas laborales antagónicos (el pre y el post digital), que ha abocado a un dramático escenario de sociedades empobrecidas.

12.-Resulta ostensible la existencia de la incapacidad de una gran parte de la población activa por alinear competencias tradicionales (propias de un sistema educativo caduco) con las nuevas competencias digitales, tan demandadas éstas como necesarias para la no-exclusión del sistema económico productivo imperante que permita a una persona disfrutar del desarrollo de una vida digna en una sociedad de consumo.

13.-Resulta una cruda realidad el hecho que una gran parte de la población activa de los países desarrollados se ha sumergido en la economía digital, como medio obligado de reinvención profesional por necesidad de supervivencia personal y familiar (ante la desaparición de los negocios clásicos), sin resultados exitosos por falta de formación, de recursos, y de apoyos fiscales y financieros de los Estados de turno, así como por la monopolización del océano digital por parte de grandes compañías supranacionales.

14.-Y, resulta una obviedad que no existe Estado desarrollado posible sin el cumplimiento de la regla de oro de un 60 por ciento mínimo de la economía productiva en manos de una clase social media hoy por hoy inexistente (por destruida tras la crisis del 2008 y exiliada actualmente por las barreras de entrada impuestas por la Era Digital), la cual es de imperativo cumplimiento para la generación de un tejido empresarial constituido por una pyme activa con capacidad exclusiva (por no haber alternativa) de mantener y desarrollar el PIB de un país.       

En el ámbito de la Ética:

15.-Es diáfano que, tras un año de la pandemia del Covid, el clasismo se impone como norma conductual social de manera tan generalizada como global. Un clasismo cuyo rasgo substancial de identidad propia reside en el valor supremacista otorgado al dinero y en una moral que pivota sobre el eje del egoísmo, dando como resultado una sociedad segmentada y distanciada (por falta de solidaridad) entre una pequeña clase social acaparadora de poder económico, y una vasta clase social empobrecida económicamente.

16.-Y es indiscutible que dicho comportamiento egoísta, derivado de la exaltación del individualismo como máxima del capitalismo deshumanizado, no solo rige entre hemisferios distantes (díganse primero y segundo o tercer mundo), sino asimismo entre diferentes estratos sociales de un mismo Estado, lo cual nos conduce a un mundo post Covid marcado por una gran brecha de desigualdad social.

Expuesto lo cual, y para acabar la presente reflexión sobre aprendizajes y proyecciones de futuro tras un año de pandemia, solo cabe definir a modo resolutivo el actual estado de la situación bajo cuatro grandes ítems: incapacidad Política, devaluación del Estado de Bienestar Social, empobrecimiento Económico, e insolidaridad clasista. Cuatro perlas para la refundación de la sociedad post Covid. Que los Dioses del Olimpo nos cojan confesados. Aunque siempre podemos emular a las avestruces y vivir -encefalograma plano autoinducido televisión mediante- con la cabeza bajo tierra a espaldas de la realidad.