jueves, 7 de mayo de 2020

La falacia de la Invulnerabilidad: primer trabajo del Hércules moderno


Amigo o amiga, imagina por un instante que eres un Hércules moderno, el cual debe realizar una penitencia de obligado cumplimiento impuesta por la más alta autoridad de tu sociedad para poder resarcirte de un grave daño causado en antaño, y con éste objetivo -beneplácito del Oráculo de Delfos mediante- se te encomienda realices el total de Los Doce Trabajos de Hércules, el primero de los cuales no es otro que matar al León de Nemea. No cabe decirte, sea dicho de paso, que por mucho que viajes a la actual Nemea, municipio de la región administrativa griega de Corintia, no hallarás al mítico león, famoso en su tiempo tanto por su crueldad como por su piel impenetrable a las armas. Por lo que únicamente te queda afrontar el trabajo metafóricamente; es decir, finalizar con aquello que el León de Nemea representa, que no es otra cosa que la Invulnerabilidad. Dicho lo cual, la pregunta pertinente es: ¿cómo acabar con la Invulnerabilidad?. Para afrontar éste reto, lo más acertado es desarrollar el argumento a contrario, que no es más que afrontarlo desde el enfoque de la Vulnerabilidad cuyo análisis nos permita concluir las tesis necesarias para abordar la Invulnerabilidad. Y en este sentido, el primer paso no puede ser otro que definir qué entendemos por Vulnerabilidad.

Definiciones de diccionario al uso a parte, personalmente concibo la Vulnerabilidad como el estado natural de relación del ser humano con la vida misma. Y sobre ésta premisa, es lógico entender que la estructura de la Vulnerabilidad como ente orgánico está conformada por cuatro elementos definitorios: la Precariedad, la Fragilidad, la Dependencia y la Exposición, los cuales requieren de su desarrollo singular para el completo conocimiento de la integridad de la naturaleza de la que participan de manera indisociable. Veamos:

1.-La Vulnerabilidad como Precariedad:

En primer lugar, si entendemos que la Precariedad es la carencia de medios o recursos necesarios para asegurar algo, sobre la premisa que la Vulnerabilidad es el estado natural con el que el ser humano se relaciona con la vida misma, concluiremos que el hombre es vulnerable por su precaria capacidad no solo de conseguir aquello que se propone, sino incluso de mantener aquello que consigue. De lo que se deduce:

Por una parte, que el hombre es un ser limitado en sus capacidades cocreadoras. A nivel interno, y como ser animal, derivado de sus propias limitaciones cognitivas humanas. Y a nivel externo, y como ser social, por la carencia de universalidad del Principio de Oportunidad imperante en la sociedad en la que se desarrolla como individuo. (Ver: 1 de Mayo, Fiesta del Trabajador Fallido: El Precariador).

Mientras que por otra parte, se deduce que el hombre es un ser limitado en sus capacidades de preservación de una circunstancia, situación o hecho, derivado directamente del Principio de Impermanencia de la propia vida, la cual se rige por un flujo en continuo cambio y transformación donde nada es nunca siempre igual.

2.-La Vulnerabilidad como Fragilidad:

En segundo lugar, si entendemos que la Fragilidad es la facilidad como rasgo característico que tiene algo para romperse, sobre la premisa que la Vulnerabilidad es el estado natural con el que el ser humano se relaciona con la vida misma, concluiremos que el hombre es vulnerable por su frágil naturaleza tanto biológica stricto sensu, como psicoemocional en sentido más particular. Es decir, que la Fragilidad del hombre viene determinada por verse éste sometido de manera natural en un contexto existencial en el que existen fuerzas mayores, las cuales superan su límite de resistencia física de soportar un esfuerzo durante un periodo prolongado de tiempo, y que tienen como resolución final un estado personal de fractura o ruptura que puede concluir en la muerte. Y si bien el hombre como ser racional puede coexistir con dichas fuerzas superiores deformables, desde una atención proactiva por la prevención de la exposición personal de su propio límite de resistencia (al amparo del instinto de supervivencia), no puede así el hombre eludir, ni por activa ni por pasiva, el desgaste continuo de su nivel de resistencia orgánico basal -como ser vivo que es- frente a una fuerza mayor tan indoblegable como omnipresente como es el Tiempo. El cual siempre acaba por fagocitar toda fuerza de resistencia por parte de la frágil por caduca vida humana. (Ver: La vida, para ser vida, debe ser frágil y efímera).

3.-La Vulnerabilidad como Dependencia:

En tercer lugar, si entendemos que la Dependencia es indiferentemente el estado consustancial o circunstancial de una persona que requiere de otras para su desarrollo existencial, sobre la premisa que la Vulnerabilidad es el estado natural con el que el ser humano se relaciona con la vida misma, concluiremos que el hombre es vulnerable por su Dependencia con su entorno más inmediato. Una Dependencia entendida como falta de autonomía individual por parte del ser humano para su autorealización personal, que asimismo es empíricamente observable desde la doble dimensión material y psicoemocional del hombre. Ya que a nivel social, el ser humano requiere de sus semejantes para poder asegurarse un estado de bienestar personal en términos de medios y recursos materiales óptimos para una vida digna. Mientras que a nivel personal, el ser humano necesita para la salubridad de su autoestima personal -línea de flotación de todo ser sintiente- una buena relación emocional con su entorno sentimental de allegados más próximos. No obstante, si bien es cierto que existen seres humanos, como excepciones que confirman la regla, que viven desde la no Dependencia ni con la sociedad ni con la relación emocional frente a terceros, no por ello pueden considerarse como seres vivos autónomos por ser dependientes asimismo, tanto material como psicoemocionalmente, de la naturaleza del mundo del que forman parte como hábitat que posibilita la vida. (Ver: La dependencia moral no es reprobable moralmente, pero sí loes la dependencia emocional).

4.-La Vulnerabilidad como Exposición:

Y en cuarto y último lugar, si entendemos que la Exposición es el estado natural en el que una persona se encuentra expuesta al mundo, sobre la premisa que la Vulnerabilidad es el estado natural con el que el ser humano se relaciona con la vida misma, concluiremos que el hombre es vulnerable por su Exposición inherente con su realidad más inmediata. Una Exposición cuyo grado es directamente proporcional al cómputo de grados en suma e individualizados tanto de la Precariedad, como de la Fragilidad y de la Dependencia. Por lo que a mayor grado de éstos, mayor grado de Exposición del ser humano, y viceversa, sin que haya hombre que pueda de manera alguna eludir dicha Exposición personal.

Vista la naturaleza conceptual y estructural de la Vulnerabilidad, y por contraste argumental antagónico, podemos deducir que la Invulnerabilidad es un estado artificial de relación del ser humano con la vida misma, entendiendo artificial tanto como imaginario por imposible para la lógica del Principio de Realidad, como ilusorio por irrealizable para la lógica del Principio de Indeterminación en el que se fundamenta la propia naturaleza de la Realidad. Concibiendo así la estructura constitutiva de la Invulnerabilidad como ente artificial por los elementos opuestos a los propios de la Vulnerabilidad, que serían: la Estabilidad, la Solidez, la Autonomía y la Seguridad.

Expuesto lo cual, y volviendo al reto del León de Nemea como primer trabajo herculiano, ¿cómo se puede acabar con la Invulnerabilidad?. Frente al presente dilema existen tres respuestas posibles: Si el León de Nemea es invulnerable no es por tanto vulnerable y no se puede matar, si se puede matar es entonces vulnerable pues no puede ser a la vez y en el mismo sentido invulnerable, y si existe una tercera o más opciones es que se trata de un falso dilema propio de la dimensión cuántica del Gato de Schrödinger que no es perceptible en la realidad humana de Hércules, a no ser que medien las fuerzas mágicas propias del Olimpo. Por lo que, en pleno uso de mis facultades mentales, puedo aseverar que si Hércules estranguló con sus forcidos brazos al León de Nemea, para posteriormente arrancarle su piel que vistió desde entonces a modo de armadura, es porque dicho felino aun con su enorme ferocidad era vulnerable. De lo que se concluye que podemos acabar con la Invulnerabilidad desde el mismo momento, y recursos necesarios mediante, la despojamos de su concepción mágica e incluso divina y la devolvemos en su justa medida a la escala de valores del mundo vulnerable por mortal. O dicho en otras palabras, la Invulnerabilidad, al igual que el León de Nemea, solo existe en el imaginario mundo de las creencias sobrenaturales cuyas ideas son tan vulnerables como la propia vida del ser humano.



Nota: Para artículos de reflexión sobre filosofía contemporánea del autor se puede acceder online a la recopilación del glosario de términos del Vademécum del ser humano