domingo, 10 de mayo de 2020

Capturar la Rebeldía: tercer trabajo del Hércules moderno

Hércules y la Cierva de Cerinea. Schmidt, s.XIX. Museo Neuse, Berlín

Amigo o amiga, imagina por un instante que eres un Hércules moderno, el cual debe realizar una penitencia de obligado cumplimiento impuesta por la más alta autoridad de tu sociedad para poder resarcirte de un grave daño causado en antaño, y con éste objetivo -beneplácito del Oráculo de Delfos mediante- se te encomienda que realices el total de Los Doce Trabajos de Hércules. Por lo que, tras haber acometido con éxito los dos primeros, debes ahora enfrentarte al tercer trabajo que es capturar a la Cierva de Cerinea. No cabe decirte, sea dicho de paso, que por mucho que viajes a la actual tierra de los Hiperbóreos, lo que hoy se conoce como Tracia -una región del suroeste de Europa donde se enclava la península de los Balcanes, y que resulta ser una vasta extensión que abarca partes tanto de Bulgaria, como de Grecia y de la Turquía europea-, no hallarás la mítica Cierva, la cual era famosa por su cornamenta de oro, sus pezuñas de bronce y sobre todo por su gran velocidad. Por lo que únicamente te queda afrontar el trabajo metafóricamente; es decir, finalizar con aquello que la Cierva de Cerinea representa, que no es otra cosa que la Rebeldía. Dicho lo cual, la pregunta pertinente es: ¿cómo capturar la Rebeldía?.

Como es bien conocido por todos, se entiende por Rebeldía aquel comportamiento conductual que se opone, por no aceptación, frente a una circunstancia, situación o hecho ya sea desde el mundo de las ideas o desde el mundo de las formas. No obstante, la Rebeldía es una entidad de naturaleza polifacética dependiendo del foco objeto de la misma, por lo que en cada caso en particular de su múltiple manifestación cabrá aplicar una u otra estrategia diferente para llevar a buen término nuestra caza. Afrontemos la empresa, pues, catalogando los tipos de Rebeldía, analizando sus componentes estructurales y, de ésta manera, acabar estableciendo los criterios oportunos para su captura singular. Veámoslo:

1.-Rebeldía Metafísica
Conceptualización: Entenderemos como Rebeldía Metafísica aquella acción de oposición contra lo que uno Es.

Fundamentos: La Rebeldía Metafísica cabe concebirla como un comportamiento reactivo frente a la no aceptación de uno mismo, que puede fundamentarse sobre los supuestos tanto de un estado de consciencia como de un estado de inconsciencia del Yo Soy en términos de mismidad. Y que asimismo puede venir condicionado por determinismos biológicos, psicológicos y/o ambientales de manera individualizada o en su conjunto.

Manifestación: El rasgo conductual característico de la Rebeldía Metafísica es el Inconformismo como actitud de quien no se conforma fácilmente con una circunstancia determinada, y especialmente cuando ésta es impuesta y por ende percibida subjetivamente como injusta, con independencia que dichos factores causantes sean endógenos o exógenos a su propia naturaleza.

Experiencia: En éste sentido, es presumible entender que el rebelde metafísico debe experimentar una vida propia tan insatisfecha como emocionalmente triste y/o rabiosa (derivado de la frustración de dicha tristeza) por ser él mismo el objeto de no aceptación.

Resolución Herculiana: Así pues, frente al trabajo que nos ocupa de cómo capturar la Rebeldía, en éste caso de naturaleza Metafísica, tanto en un supuesto de consciencia como de inconsciencia sobre el Yo Soy o mismidad por parte del sujeto, y con independencia de la trilogía determinante biológica-psicológica-ambiental del mismo, solo cabe:

I.-En primera instancia, revalorizar los valores singulares por inherentes a la persona que dignifican y dan sentido a su sentido existencial, mediante una acción pedagógica y de gestión emocional positiva decidida que aporte autoconciencia de los mismos a la persona. Medida que busca reforzar la autoestima personal y, por extensión, la aceptación sobre su propia mismidad. (Ver los conceptos de Aceptación, Autoestima y Dignidad en el Vademécum del Ser Humano).

II.-En segunda instancia, y en la medida de lo posible, ayudar a corregir aquellos condicionantes biológicos, en términos de fisiología, y ambientales, en términos culturales, que permitan reducir el nivel de auto oposición frente a la vida propia de la persona, por mejora de sus condiciones particulares.

Expuesto lo cual, podemos concluir que, esfuerzo mediante, el Hércules moderno puede acabar capturando la Rebeldía Metafísica, propia y ajena, cumpliendo así con su tercer trabajo herculiano encomendado.

2.-Rebeldía Ética
Conceptualización: Entenderemos como Rebeldía Ética aquella acción de oposición contra lo que uno Debe de Ser.

Fundamentos: La Rebeldía Ética cabe concebirla como un comportamiento reactivo de un sujeto frente a la no aceptación de los cánones sociales, los cuales buscan estandarizar a los individuos que forman parte de una misma sociedad bajo unas reglas y normas predeterminadas. Y como éstas se fundamentan en valores morales por consenso cultural colectivo, el tipo de rebeldía personal que nos ocupa es asimismo de naturaleza profundamente moral, evidenciando una clara desalineación entre los sistemas de referencias morales de la persona con su entorno por discrepancias éticas. Asimismo, cabe apuntar que no existe moral alguna sin juicios de valor, y éstos sin una consciencia racional por reflexiva desarrollada a la luz de la capacidad del pensamiento crítico. Lo cual no es eximente en la Rebeldía Ética de la coexistencia tanto de una moral positiva, inspirada en los valores universales, como de una moral negativa, inspirada en antivalores universales por individuales y egoístas, dependiendo del nivel y tipo de consciencia desarrollada por parte de la persona en particular a partir de su libre albedrío y libertad de pensamiento.

Manifestación: El rasgo conductual característico de la Rebeldía Ética, tanto si se fundamenta en una moral positiva propio de un idealista o de una moral negativa propio de un antisistema, es la Insumisión como actitud de quien rechaza cumplir, por acción u omisión, con el requisito conductual que el entorno le exige o le presupone como miembro de una comunidad social.

Experiencia: En éste sentido, es presumible entender que el rebelde ético debe experimentar, desde una probable posición de autoestima y por ende de autoconocimiento personal, un sentimiento de reafirmación de su propia identidad en el acto conductual de oposición con su realidad más inmediata.

Resolución Herculiana: Así pues, frente al trabajo que nos ocupa de cómo capturar la Rebeldía, en éste caso de naturaleza Ética, solo existen dos líneas de trabajo posible:

I.-La opción menos inteligente por ineficiente es mediante prácticas impositivas como uso de la fuerza institucionalizada, lo que generaría una fuerza reactiva de igual magnitud y en dirección opuesta tal y como reza la tercera ley de Newton. Es decir, retroalimentaríamos la continuidad de la resistencia por parte de la Rebeldía Ética, y ya sabemos que todo aquello que resiste persiste, aunque tarde más o menos tiempo en manifestarse.

II.-La opción más inteligente por eficiente, por otro lado, es mediante la integración de la moral divergente en un entorno de gestión óptimo de la diversidad ética como valor de desarrollo social. Y sobre la base, educación en valores universales mediante, de una ética normativa que permita la concordia social en un entorno consustancialmente diverso, en el que la Rebeldía Ética tenga cabida como medio de libertad de expresión individual dentro de un marco de respeto común a la dignidad de la vida ajena. (Ver: Conoce la fórmula de la Gestión de la Diferencia)

Expuesto lo cual, podemos concluir que, pedagogía integrativa mediante, el Hércules moderno puede acabar capturando la Rebeldía Ética cumpliendo así con su tercer trabajo herculiano encomendado.

3.-Rebeldía Refleja
Conceptualización: Entenderemos como Rebeldía Refleja aquella acción de oposición contra lo que Otros Ven en Uno.

Fundamentos: La Rebeldía Refleja cabe concebirla como un comportamiento reactivo frente a la no aceptación de la imagen que los demás tienen sobre uno mismo. Un estereotipo de personalidad creado sobre el Yo por el no-Yo de los otros mediante un proceso cognoscible de éstos en el que primeramente perciben sensitivamente, para seguidamente catalogar intelectualmente dentro de alguno de los diferentes clichés conductuales humanos registrados en el imaginario social. Y cuyo estereotipo de personalidad puede venir derivado tanto de la información verbal como no verbal que proyecta la persona objeto de dicho tópico (que pertenece al universo de las tipologías tan encajonadas como predefinidas), como de la idea que se presupone sobre dicha persona ya sea por falta de información suficiente o por exceso de información no verídica y por tanto carente de conocimiento válido sobre la misma. No obstante, con independencia de la casuística de cada caso en particular, profundamente condicionada por el contexto circunstancial de la persona objeto de un juicio de valor de personalidad concreto por parte de terceros (Yo soy Yo y mis circunstancias, como decía Ortega y Gasset), lo cierto es que la Rebeldía Refleja es una clara manifestación de la disonancia entre el concepto de autoconocimiento que tiene una persona sobre sí misma frente al concepto de conocimiento que otros tienen sobre ésta. Y allí donde existe conocimiento hay consciencia, por lo que la rebeldía refleja se reduce a un enfrentamiento entre consciencias opuestas sobre una misma realidad: la persona objeto de enjuiciamiento.

Manifestación: El rasgo conductual característico de la Rebeldía Refleja es la Resistencia como actitud de quien se resiste, o tiene la capacidad de generar contraposición, desde una postura de firmeza personal frente a opiniones y creencias de terceros no acordes con la naturaleza de su propia mismidad.

Experiencia: En éste sentido, es presumible entender que el rebelde reflejo debe experimentar una sensación de incomprensión personal por parte de su entorno más inmediato, que puede abocarle tanto a un estado de suficiencia individual sobre la reafirmación de su propia identidad y por ende en un refuerzo de su autoestima personal, como puede abocarle a un estado de insuficiencia individual sobre la negación o desconcierto respecto a su propia identidad y por ende a una menosvaloración de su autoestima personal. Dos escenarios posibles en clara dependencia del nivel de salubridad emocional y de autoconocimiento individual de la persona, que pueden hacer de ésta un ser humano empoderado o un ser humano dependiente y frágil psicoemocionalmente.

Resolución Herculiana: Así pues, frente al trabajo que nos ocupa de cómo capturar la Rebeldía, en éste caso de naturaleza Refleja, cabe tratar de manera independiente los casos según el supuesto tipo de rebelde reflejo conforme a su respuesta manifiesta frente a dicha experiencia:

I.-Respecto al rebelde reflejo empoderado, caracterizado por un nivel de autoconocimiento y autoestima personal elevado, cabe procurarle herramientas de gestión óptimas para su ámbito exterior, es decir a nivel de su capacidad de relación interpersonal, con el objetivo que sepa comunicar inteligentemente aquello que desea que los demás perciban sobre su verdadera personalidad, sobre el conocimiento que aún en silencio comunicamos al exterior una imagen particular de nosotros mismos, si es que así lo desea. En caso contrario, que por voluntad propia no desee realizar tal esfuerzo por un cierto posicionamiento de desidia o de indiferencia hacia la opinión creada sobre sí mismo por parte de terceros, cabe procurarle herramientas de gestión óptimas para su ámbito interno, es decir a nivel de su capacidad de relación intrapersonal, con el objetivo de continuar reforzando su autoestima como medio de autonomía vital personal en base a la valoración de su singularidad. Y a partir de aquí, tanto en uno como en otro caso, solo cabe gestionar al rebelde reflejo mediante las técnicas de gestión estratégicas propias de la Rebeldía Ética fundamentadas en la integración de la diversidad.

II.-Respecto al rebelde reflejo dependiente y frágil, caracterizado por un nivel de autoconocimiento y autoestima personal bajo, cabe procurarle tanto herramientas de gestión óptimas para su ámbito exterior, es decir a nivel de su capacidad de relación interpersonal, como herramientas de gestión óptimas para su ámbito interior, es decir a nivel de su capacidad de relación intrapersonal, con el objetivo de que adquiera un estado de personalidad propio inicial de un rebelde reflejo empoderado. Y desde éste escenario, y en consecuencia, tratarlo acorde a dicho perfil conductual.

Expuesto lo cual, podemos concluir que, pedagogía emocional e integrativa mediante, el Hércules moderno puede acabar capturando la Rebeldía Refleja cumpliendo así con su tercer trabajo herculiano encomendado.

4.-Rebeldía Utópica
Conceptualización: Entenderemos como Rebeldía Utópica aquella acción de oposición contra lo que los Otros Son.

Fundamentos: La Rebeldía Utópica cabe concebirla como un comportamiento reactivo frente a la no aceptación de lo que los Otros Son, derivado de un imaginario personal ideal de un individuo, grupo o sociedad perfecta, que por ser utópico contradice el Principio de Realidad imperante. Dicha Rebeldía Utópica se fundamenta sobre elementos personales de naturaleza moral, por ser valorativa desde posicionamientos de no aceptación; de naturaleza racional, por concurrir el pensamiento crítico derivado de aquella; y de naturaleza emocional, por conllevar de manera inherente un sentimiento de esperanza aunque sea irreal. Aspectos todos ellos que, por ser utópicos, distan mucho de poder ser alcanzables en términos de cambio y transformación sobre la realidad que se proyectan. Por lo que la Rebeldía Utópica debe considerarse como contraria al Principio de Identidad de las cosas tal y como son. Un perfil de Rebeldía que, sea dicho de paso, es poco común en una sociedad cuyos individuos tienden hacia la topía personal. (Ver: La tendencia es la Topía personal, y no la utopía social).

Manifestación: El rasgo conductual característico de la Rebeldía Utópica es la Desobediencia como actitud de quien no acata una realidad que se tiene obligación de aceptar, ya sea moral o normativa, y por tanto manifestada desde una postura de firme desacato o resistencia a lo que en verdad Es.

Experiencia: En éste sentido, es presumible entender que el rebelde utópico debe experimentar un sentimiento de frustración constante frente a una realidad que no acepta, lo cual puede desembocar en estados emocionales tanto de depresión (derivado de la persistencia del sentimiento de tristeza de lo que se quiere que sea pero no es), como de rabia (como reacción natural derivada de la propia frustración incontenida).

Resolución Herculiana: Así pues, frente al trabajo que nos ocupa de cómo capturar la Rebeldía, en éste caso de naturaleza Utópica, solo cabe trabajar en la persona la aceptación de la realidad desde un enfoque racional a partir de los principios de la Lógica aristotélica (identidad, no contradicción y tercero excluido), y desde un enfoque emocional positivo a partir de la cultura del cambio que tiene su alfa y omega en la aceptación del momento presente como único tiempo posible para construir un futuro alternativo. (Ver los conceptos de Aceptación, Autoridad Interna, Pensamiento Positivo y Gestión del Cambio en el Vademécum del Ser Humano). Y a partir de aquí ya se puede gestionar al rebelde utópico mediante la metodología estratégica propia de la Rebeldía Ética fundamentada en la integración de la diversidad.

Expuesto lo cual, podemos concluir que, pedagogía racional, emocional e integrativa mediante, el Hércules moderno puede acabar capturando la Rebeldía Utópica cumpliendo así con su tercer trabajo herculiano encomendado.

5.-Rebeldía Mítica
Conceptualización: Entenderemos como Rebeldía Mítica aquella acción de oposición contra lo que los Otros Pretenden Ser.

Fundamentos: La Rebeldía Mítica cabe concebirla como un comportamiento reactivo frente a la no aceptación de la búsqueda de la autorealización individual o colectiva mediante la persecución de mitos sociales (siempre inducidos por terceros), la percepción de los cuales no solo alteran las verdaderas cualidades del objeto mitificado, sino que incluso lo revalorizan por encima del lindar de la Razón proyectándolo ilusoriamente fuera de la realidad. Siendo el fundamento de los mitos, contra los que se opone el rebelde mítico, la reconciliación artificiosa por fantástica de aquellos contrarios irreconciliables que buscan dar respuesta a una cuestión existencial del ser humano, ya sea ésta de naturaleza mundana o trascendental. Y que en última instancia, dicha afiliación del sistema de creencias de una persona al mito, más allá de ser un método de evasión de la realidad, representa una herramienta eficaz para el control de masas. Por lo que, en contraposición, la Rebeldía Mítica se manifiesta en tanto integra una consciencia del Principio de Realidad a la luz de la Razón, como delata un estado salubre de autoestima que permite a la persona no ceder su autoridad individual, y aun más su libre pensamiento, frente a los posibles dogmas de fe más o menos sociabilizados que caracterizan a cualquier mito aceptado colectivamente.

Manifestación: El rasgo conductual característico de la Rebeldía Mítica es el Desafío como actitud de quien se enfrenta a un sistema de creencias individual o social, contrariando los valores e ideas del mismo en una clara y firme postura de no aceptación.

Experiencia: En éste sentido, es presumible entender que el rebelde mítico debe experimentar un estado intelectual de incomprensión inversamente proporcional al grado de implantación social del mito, así como un estado emocional de soledad inversamente proporcional al nivel de fortaleza de su autoestima personal. Si bien ésta última es una experiencia de menor relevancia por relativa y coyuntural, ya que al rebelde mítico se le presupone un perfil psicológico con un alto nivel de autoestima individual.

Resolución Herculiana: Así pues, frente al trabajo que nos ocupa de cómo capturar la Rebeldía, en éste caso de naturaleza Mítica, solo cabe, con independencia del grado de sociabilización del mito, tratar el caso mediante las técnicas de gestión estratégicas propias de la Rebeldía Ética fundamentadas en la integración de la diversidad, y la metodología propia de la Rebeldía Utópica fundamentada en la aceptación del Principio de Realidad.

Expuesto lo cual, podemos concluir que, pedagogía de aceptación e integrativa mediante, el Hércules moderno puede acabar capturando la Rebeldía Mítica cumpliendo así con su tercer trabajo herculiano encomendado.

Llegados a éste punto, en el que hemos visto las dispares técnicas de caza para los diversos tipos de Rebeldía en los que se puede presentar nuestra Cierva de Cerinea, no cabe nada más que añadir que: con Cierva cazada, fábula finalizada.



Nota: Para artículos de reflexión sobre filosofía contemporánea del autor se puede acceder online a la recopilación del glosario de términos del Vademécum del ser humano