miércoles, 29 de abril de 2020

Sin Fraternidad el hombre es un animal salvaje más

Alegoría de la Fraternidad. Plaza de la República, París

Es curioso observar como un comportamiento tan humano como la Fraternidad, no goza hoy en día de connotaciones demasiado positivas. En una sociedad que exalta el individualismo, como máxima del éxito de la filosofía capitalista, la alusión a la Fraternidad en el ámbito de las relaciones sociales se suele percibir como propio de grupos herméticos, como pueden ser las sociedades secretas o las fraternidades profesionales, y por tanto susceptible al recelo ajeno; mientras que la Fraternidad en el ámbito de las reacciones estrictamente humanas se suele percibir como propio de grupos antisistemas que anhelan algún tipo de utopía, como los movimientos new age de los años sesenta y setenta, y por tanto también susceptible de dicho recelo ajeno. No obstante, más allá del tamiz sociológico contemporáneo, la Fraternidad es un valor universal ya conceptualizado filosoficamente en origen por los sofistas griegos, recogido posteriormente en la fraternitas de la concepción religiosa católica, y consagrado más tarde como ideario civil por la fraternité de la Ilustración, quien la encumbró como estandarte simbólico de la Revolución Francesa, cuna de los actuales modelos democráticos.

En este sentido, y estereotipos temporales a parte, la Fraternidad, como es bien sabido por todos, la concebimos aún en nuestros días como aquella actitud en la que las personas, aun sin lazos sanguíneos, se tratan como hermanos. Un ideario humanista de corte clásico del que concurren cuatro actitudes conductuales muy concretas: la Amistad, la Confianza, la Solidaridad y la Igualdad. Las cuales conforman la estructura esencial de la idea de la Fraternidad, y que sin la presencia de alguno de ellos no podemos concebir la Fraternidad como tal. Dichos valores, a su vez, nos permiten entender la triple dimensión de la naturaleza de la Fraternidad en su relación interpersonal humana, social y política. Veámoslo:

1.-La Fraternidad como Relación Humana:

En primer lugar, para que exista una relación interpersonal humana de la Fraternidad deben concurrir los valores de la Amistad y la Confianza. Este es el primer estadio por nuclear de la tridimensión de la Fraternidad. Donde la relación de Amistad y Confianza se fundamenta, dentro del contexto de la Fraternidad, sobre un intangible compartido de naturaleza indivisible. Es decir, sobre un rasgo característico por substancial común entre los miembros de un misma comunidad, entendiendo ésta como un escalable que parte desde una unidad familiar hasta poder albergar al conjunto de la humanidad como especie, en el que dicho rasgo substancial común queda exento de cualquier posible mercadeo, lo cual descarta a priori cualquier tipo de bien material compartible susceptible de ser fraccionado. Pues la Fraternidad, a la luz de la relación humana de la Amistad y la Confianza, participa de la alta esfera del espíritu humano.

2.-La Fraternidad como Relación Social:

En segundo lugar, para que exista una relación interpersonal social de la Fraternidad debe concurrir el valor de la Solidaridad. Este es el segundo estadio, tras el vínculo relacional humano, de la tridimensión indisociable de la Fraternidad. En el que la Fraternidad como relación humana se eleva al ámbito natural del hombre como animal social, donde el ser humano convive con otros semejantes en sociedad por necesidad recíproca en pos de gestionar positivamente el instinto de supervivencia como especie. En este sentido, la relación de Solidaridad se fundamenta, en el marco de referencia de la Fraternidad, sobre el principio de la ayuda mutua. Pues no existe Fraternidad social sin la observancia y el auxilio a las necesidades del prójimo, lo cual implica una actitud de compromiso moral colectivo que transciende al hombre como ser animal, al descartar de inicio al egoísmo -propio del individualismo- de la ecuación fraternal.

3.-La Fraternidad como Relación Política:

Y, en tercer lugar, para que exista una relación interpersonal política de la Fraternidad debe concurrir el valor de la Igualdad. Este es el tercer y último estadio, tras el cumplimiento de los vínculos relacionales humano y social, de la tridimensión indisociable de la Fraternidad. En el que la Fraternidad del ser humano que vive en sociedad debe, por imperativo pragmático, contemplarse dentro de un conjunto de reglas y normas como fundamento para establecer un sistema de organización social. He aquí la dimensión política de la Fraternidad como valor humano que participa de la res publica, donde la Igualdad fraternal se constituye no solo en una Idea Política (por inspiración de la Ética), sino que pasa a formar parte de los principios rectores de la Democracia como modelo evolucionado de organización de las sociedades modernas. Tanto es así que la Fraternidad como relación política cierra el círculo tridimensional de la Fraternidad como valor universal (conscientes que en todo círculo, como bien decretó Heráclito, se confunden el principio y el fin), ya que sin Igualdad fraternal -aunque requiera ser normativa- no hay Solidaridad fraternal, y sin ésta no existe Amistad y Confianza fraternal, y viceversa.

De lo que podemos concluir que todo aquel contravalor, como el egoísmo derivado de una cultura individualista exempli gratia máxima, que atenta contra la idiosincrasia de la Fraternidad, representa por lo menos una clara apología contra la Solidaridad y la Igualdad tanto en calidad de valores universales como en calidad de principios fundamentales de los Estados Sociales y Democráticos de Derecho. Así pues, va siendo hora que resituemos la idea de la Fraternidad en su justa medida en la existencia cotidiana del ser humano, pues en ello nos va el tipo de moral sobre el que se desarrolla el hombre contemporáneo y, por extensión, nuestras propias sociedades. Sin Fraternidad, el hombre queda relegado a la categoría de un animal salvaje más sin paliativos excusables. Dixi!


Nota: Para artículos de reflexión sobre filosofía contemporánea del autor se puede acceder online a la recopilación del glosario de términos del Vademécum del ser humano