lunes, 13 de abril de 2020

¿Por qué estamos rodeados de formas cuadradas?


Es curioso el hecho de observar que la naturaleza está compuesta sobre formas orgánicas multidiversas principalmente circulares, y en cambio el hombre se rodea de formas cuadradas. Entendiendo aquí el concepto de cuadrado en su más amplio significado como cuadrilátero, es decir, como polígono formado por cuatro aristas y cuatro vértices cuyos ángulos suman 360 grados, ya sea un cuadrado, un rectángulo, un rombo, un romboide, o sus múltiples variantes cóncavas y convexas (inferior o superior en uno de sus ángulos interiores a 180 grados), como puedan ser los trapecios, entre otras figuras. Una primera respuesta intuitiva al por qué todo lo que nos rodea es prácticamente cuadrado, desde las mesas o sillas, pasando por las casas o edificios, hasta llegar al diseño urbano de las poblaciones, podemos encontrarla en que el cuadrado, en su forma plana como cuadrado en sí mismo o en su forma tridimensional como cubo, tiene la doble capacidad de asegurar la durabilidad de las estructuras construidas por el hombre, así como maximizar la eficiencia en el uso del espacio ocupado. Aunque ésta respuesta resulta aceptable en materia práctica, es claramente insuficiente para el inquieto espíritu humano del que escribe. De igual manera que no resulta válida la respuesta comodín que ofrece Platón en su obra Timeo al considerar el cuadrado como una de las dos formas más perfectas del universo junto al círculo, premisa de la que personalmente difiero como bien ya expuse en el desarrollo del triángulo como concepto. (Ver: ¿Por qué nos sentimos atraídos por el Triángulo como forma e idea?).

Así pues, ¿cuál es la verdadera razón por la que el hombre construye su realidad sobre la base geométrica del cuadrado?. Personalmente considero que la respuesta debe buscarse en la capacidad cognitiva del ser humano, cuya lógica no escapa a la propia dinámica neuronal de base funcional geométrica, fundamentada en el principio de la Navaja de Ockham: la explicación más sencilla, y por ende más simple, suele ser la más probable. Sobre esta premisa, la mente del ser humano medio por genérica funciona a partir de dos supuestos:

1.-De Economía de Recursos: Adquirir conocimiento de la realidad más inmediata a través de la operación cognitiva más sencilla.

Y, 2.-De Economía de Espacio: Limitar el abarque de la realidad más inmediata objeto de conocimiento para facilitar el supuesto primero.

En el supuesto de Economía de Recursos, la operación cognitiva más básica y primaria que desarrolla el hombre ya desde su tierna infancia es la acción de sumar y restar. Una operación de naturaleza matemática, innata en el ser humano, que trasladada al mundo geométrico de las formas equivale a la identificación del cuadrado como figura sencilla y básica por antonomasia. Por lo que identificar formas cuadradas es una de las operaciones cognitivas más sencillas para el hombre como ser animal, lo cual constituye el fundamento para la construcción de su propia realidad por determinismo intelectual.

Mientras que el supuesto de Economía de Espacio, como método instrumental necesario para el buen desarrollo de la Economía de Recursos, requiere de limitar o segmentar la realidad abarcable a conocer como medida de eficiencia cognitiva. Es decir, el hombre incapaz de conocer toda la inmensa realidad a la vez, por su propia limitación cognitiva directamente relacionada con el radio de percepción de sus sentidos físicos (de los que emana a su vez la capacidad intelectual), necesita acceder a la realidad conocible de manera tan palautina como progresiva. Y en este sentido no hay mejor metodología innata humana de “trocear” la realidad a conocer que estableciendo un sistema de coordenadas cuadrangular. O dicho en otras palabras, el ser humano conoce la realidad a través de la mecánica neuronal automática de cuadricular la misma. Una operación tan sencilla por natural y automática para el hombre, como automático y natural es su propio proceso vital que rige la respiración.

Por otro lado, cabe apuntar que estos supuestos de Economía de Recursos y de Espacio, como base de la capacidad cognitiva humana, tienen una afección directa a su vez en la naturaleza antropológica del ser humano, y más específicamente en el instinto ancestral de seguridad y supervivencia del hombre como ser animal que es. Ya que, como todos sabemos, el ser humano se siente seguro dentro de los límites de dicha realidad construida por conocida y abarcable. Y siendo ésta realidad fundamentada sobre la figura geométrica del cuadrado, es justamente la forma cuadrada la que define por prevalecencia su hábitat como realidad más inmediata.

He aquí la cuadratura del círculo de esta reflexión propia de un filósofo efímero, que humildemente intenta responder a la pregunta del por qué el hombre vive rodeado de formas cuadradas, a la espera ya no de alcanzar la verdad sino de ofrecer un ápice de luz desde una nueva perspectiva argumental alternativa. O, al menos, de despertar el pensamiento crítico en aquellos que se dignen a plantearse la cuestión objeto de debate. Pues la verdad, aunque es percibida por el hombre, reside mucho más allá de nuestro cuadrado horizonte por tetradimensional.


Nota: Para artículos de reflexión sobre filosofía contemporánea del autor se puede acceder online a la recopilación del glosario de términos del Vademécum del ser humano