lunes, 27 de abril de 2020

El hombre Equitativo es mejor que el hombre estrictamente justo

Ley así como Equidad.Óleo de Krehbiel, 1911

Volviendo al otro día, en ocasión del escrito de los Aforismos para Carlota, apuntaba que la Equidad es el valor moral justo de darle a cada cual lo que le pertenece por mérito propio, por lo que no puede existir Equidad sin meritocracia, ya que lo contrario es construir una sociedad profundamente injusta. Pero, asimismo, no existe Equidad social sin una relación de equilibrio con el valor humanista de la Solidaridad social. Un aforismo que puede resumirse tal que: la Equidad es la Justicia que tiene como condición sine qua non el velar por la defensa de la Dignidad humana de los más desfavorecidos. Dicho lo cual, hoy me siento proclive a desarrollar filosoficamente y por tanto de manera más extensa la presente premisa expuesta a modo de aforismo sobre la Equidad, no solo ya por tratarse de una asignatura pendiente personal, sino también para cumplir con el objetivo de enriquecer el corpus de las “Reflexiones del Filósofo Efímero sobre los Valores Universales del Ser Humano”, ya que la Equidad es una de las virtudes conductuales humanas elevada a la categoría de valor universal.

Referirnos a la Equidad, así pues, es referirnos a un sistema de coordenadas del que participan de manera indisoluble tanto el valor de la Justicia como el valor de la Dignidad humana. Un sistema de referencias moral que, no obstante, se manifiesta como entidad con personalidad social propia mediante una estructura formal triangular, en la que cada uno de sus lados o dimensiones pueden caracterizarse por separado -teniendo como punto de partida común un sujeto particular objeto de la Equidad- redefiniendo así la naturaleza substancial de la Equidad como idea y valor. Veámoslo:

1.-Equidad Positiva: Dígase del supuesto en el que un sujeto particular objeto de la Equidad se relaciona con un valor mayor de Justicia y un valor menor de Dignidad humana.

Entenderemos aquí como positivismo en la Equidad la preponderancia del conjunto de normas jurídicas que son conforme a Derecho normativo, por encima de cualquier otro parámetro referente a la dignidad de la vida humana. Un claro ejemplo de Equidad Positiva sería el desahucio de una persona en paro y con un hijo dependiente a su cargo, o de una persona octogenaria sin familia y con una pensión precaria, que son expulsadas de sus casas mediante sentencia judicial firme por impago de una renta de alquiler o por incumplimiento de cuotas de hipoteca. En este caso, la Equidad Positiva por ser adecuada a la Ley es por tanto ajustada a Justicia, pero no por ello su aplicación resulta a todas luces inhumana.

2.-Equidad Arbitraria: Dígase del supuesto en el que un sujeto particular objeto de la Equidad se relaciona con un valor menor de Justicia y un valor mayor de Dignidad humana.

Entenderemos aquí como arbitrarismo en la Equidad la preponderancia de los valores universales en los que se fundamenta la dignidad humana (valores recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos), sobre cualquier otra alusión a algún tipo de principio de Justicia. Así, tomando como ejemplo de la Equidad Arbitraria el caso del desahucio anteriormente presentado, el resultado del mismo se decantaría hacia una solución favorable de las personas afectadas por mantener sus casas respectivas, en detrimento del Principio de Legalidad, en éste caso y concretamente del derecho de la propiedad privada y del derecho real de garantía (hipotecario). Por lo que al no participar el valor de la Justicia, en términos de proporcionalidad, no se puede hablar de Equidad. Es decir, la Equidad Arbitraria es una Equidad falsa bajo la lógica del principio del tercero excluido, ya que no puede ser verdad a la vez y en el mismo sentido que para que exista Equidad deben concurrir los valores de la Justicia y la Dignidad humana y asimismo no concurrir uno o ambos valores.

3.-Equidad Natural: Dígase del supuesto en el que un sujeto particular objeto de la Equidad se relaciona con un valor mayor de Justicia y un valor mayor de Dignidad humana.

Entenderemos aquí como naturalismo en la Equidad la preponderancia del conjunto de derechos universales, de naturaleza apriorísticos y por tanto superiores al Derecho Positivo, que son conformes a la doctrina ética de los Derechos Humanos. Tomando como ejemplo de Equidad Natural el caso del desahucio inicialmente expuesto, el resultado del mismo sería una medida efectiva -vía intermediación de los servicios sociales propios de un Estado Social moderno que garantiza los derechos sociales fundamentales de toda persona en términos del pleno desarrollo de una vida digna- en el que las personas afectadas no quedan desamparadas frente al derecho a una vivienda, contemplando así de manera especialmente favorable sus circunstancias particulares, sin que ello genere prejuicio a la propiedad de los inmuebles titularidad de terceros. Un supuesto que, sea dicho de paso, el Derecho Positivo contemporáneo ya contempla -si bien no es de aplicación habitual- a través de la figura jurídica Ex aequo et bono, que se traduce como “de acuerdo con lo correcto y lo bueno”, y que permite a los tribunales de Justicia resolver los litigios con la solución que consideren más equitativa conforme a las circunstancias de cada caso en particular. En este sentido, podemos decir que en la Equidad Natural concurre a favor un alto valor de la Dignidad humana, en tanto en cuanto se aplica un alto valor de la Justicia Natural que bebe directamente de los derechos humanos universales.

Expuesto lo cual, queda meridianamente claro que la Equidad es Equidad Natural o no lo es. Es decir, que la Equidad como concepto y valor universal representa un claro equilibrio entre la Justicia Natural y la Justicia Positiva (o Ley Positiva), por atender tanto a la idea de Justicia natural como normativa como atender a la defensa de la dignidad de la vida humana a partes de igualdad proporcional. Es decir, que la Justicia no puede ser Equitativa sin Solidaridad social mediante.

Es por ello que podemos sentenciar a modo conclusivo, como bien ya decretó Aristóteles en su obra Ética a Nicómaco, que el hombre equitativo es mejor que el hombre justo, en tanto que la Equidad es “una dichosa rectificación de la Justicia rigurosamente legal”. Pues si bien la Justicia normativa regula en términos generales, la Equidad es la Justicia aplicada en cada caso en particular para evitar, precisamente, que aquello que se dictamine como justo legalmente, no sea justo humanamente. Que la Justicia, aun siendo ciega por respeto al principio de igualdad ante la Ley, no pierda la sensibilidad de la Equidad, pues en ello nos jugamos un mundo más solidario y humano capaz de garantizar la defensa de los más desfavorecidos socialmente. Solo a través de la Equidad Natural podemos alcanzar la anhelada Justicia Social y transcendernos como animales sociales. Dixi!


Nota: Para artículos de reflexión sobre filosofía contemporánea del autor se puede acceder online a la recopilación del glosario de términos del Vademécum del ser humano