viernes, 3 de abril de 2020

Diccionario del Alma (Enero / Ente) XXXIXª Entrega

Nueva entrega del "Diccionario del Alma" allí donde lo dejé con la misma paciencia y motivación de quien tiene un macro puzzle inacabado, sabedor que lo divertido está en el viaje del proceso (que inicié a finales del 2013, y que no sé cuando lo acabaré). Para quienes lo conocen, saben que éste no es un diccionario al uso, sino que describe el eco que cada palabra resuena en mi alma (en un momento concreto y determinado de mi vida, lo que son susceptibles de continua revisión, pues yo -como todos-, no soy nunca siempre igual), por lo que no están todas las palabras sino tan solo aquellas que siguen este criterio.


Enero: Un mes para renovar la esperanza.
Enervamiento: Estado en el que las casillas psicoemocionales personales quedan pequeñas.
Enervante: La incertidumbre frente a la gravedad de la salud de un ser querido.
Enervar: La falta de solidaridad de los políticos en tiempo de necesidad social.
Enésimo, -ma: Las múltiples asignaturas pendientes de la humanidad.
Enfadar: La incompetencia, y más si es deliberada.
Enfado: Irritación interna que o bien no lleva a ningún lado, o bien arrastra en una dirección no deseada.
Enfadoso, -sa: Aquel que no disfruta del vivir.
Enfangar: Hacer del vicio un hábito conductual.
Énfasis: Siempre, en el pensamiento crítico.
Enfático, -ca: El que busca adeptos a su causa.
Enfermar: Una maldición de la que huir.
Enfermedad: La sombra de la guadaña.
Enfermería: Un bendito taller de reparaciones humanas.
Enfermero, -ra: El mecánico del cuerpo.
Enfermizo, -za: El hilo frágil de la vida.
Enfermo, -ma: Persona que requiere de mucho amor.
Enfervorizar: Un lobo con piel de oveja al rebaño de ovejas.
Enfilar: Cuando las ganas o la necesidad aprietan.
Enflaquecer: A partir de cierta edad, una misión casi imposible.
Enflaquecimiento: Efecto que produce los honorarios políticos a las arcas públicas.
Enfocar: 1. Desenfocar el entorno. 2. La idea reflexiva del filósofo.
Enfrascarse: Dedicarse a algo pendiente e irreporrogable.
Enfrentar: Un choque de realidades contrastadas.
Enfrente: La mejor opción, pues al menos se ve venir.
Enfriamiento: Todo aquello a lo que se deja de prestar atención.
Enfriar: El desamparo del calor.
Enfundar: El merecido reposo del guerrero.
Enfurecer: La falta de sensibilidad de ética social.
Enfurruñarse: Los cascarabias.
Engaitar: La política.
Engalanar: Una prescripción periódica saludable.
Engallarse: El cuello estirado del arrogante.
Enganchar: La fuerza de la unión.
Enganche: Cualquier vicio personal.
Engañabobos: Los noticiarios publicitarios.
Engañador, -ra: Un enajenador colectivo a consciencia.
Engañar: La cobardía frente a la verdad.
Engañifa: La alimentación basura, ya sea física o ideológica.
Engaño: 1. Un malquerer premeditado. 2. Una inmoralidad.
Engañoso,-sa: El depredador de la venta directa de bienes y servicios comerciales, religiosos y políticos.
Engarce: El nasciturus al cordón umbilical de su madre.
Engarzar: Un intento de embellecimiento de un estado o circunstancia.
Engastar: La prisión de las piedras preciosas.
Engaste: El niño en el sistema educativo y el adulto en el engranaje productivo.
Engatusamiento: La faceta dulce del lobo y de la bruja.
Engatusar: La atracción hacia una tela de araña.
Engavillar: Redecorar el campo.
Engendrar: Un acto tan bello como maravilloso de la vida.
Engendro: Cualquier concepto de la economía ultraliberal.
Englobar: Sobreponer la substancia de las partes sobre su accidentalidad.
Engolado,-da: El insufrible tono de los informadores televisivos.
Engolfar: El océano de la reflexión introspectiva.
Engolosinar: Una comida suculenta acompañada de un buen vino.
Engomar: El prefacio de una unión.
Engordar: El placer gastronómica sobre la estética corporal.
Engorde: En cualquier caso, un descuido de diligencia.
Engorro: Ensuciarse las manos mientras se come.
Engorroso,-sa: Tirar por descuido el café sobre el escritorio.
Engranaje: La dinámica social.
Engranar: Una responsabilidad de Estado.
Engrandecer: La trascendencia humana mediante el uso de la Razón.
Engrandecimiento: El compromiso de los sanitarios contra la pandemia del coronavirus.
Engrapar: Un ordenamiento por imposición.
Engrasar: Cada día, la mente.
Engrase: Los honorarios para con una vida digna.
Engreimiento: El monologuista sabelotodo que habla para autoescucharse sin interrupción de terceros.
Engreír: Efecto producido por omisión del deber de auxilio a la estupidez del vanidoso.
Engrosar: Déficit de contención del que ya tiene.
Engrudo: El pegamento del pobre.
Enguantar: Esconder la mano delatora.
Engullir: Acción inmisericordiosa del mundo sobre los sueños de los hombres.
Enharinar: La última concesión de los que acabarán fritos.
Enhebillar: El seguro de ajuste de las vergüenzas masculinas.
Enhebrar: En las agujas de coser, un imposible solo apto para la juventud.
Enhestar: 1. Llevar la contraria a la horizontalidad. 2. Ejercicio matutino del cuerpo.
Enhiesto, -ta: Pocas cosas, la verdad, más que un dedo avisador.
Enhorabuena: 1. El reencuentro con un ser querido. 2. La emoción por una buena reflexión finalizada.
Enhornar: La gustosa magia de la transmutación.
Enigma: La vida, y con ella el hombre.
Enigmático, -ca: El propio Yo verdadero.
Enjabonar: 1. Limpiar todo rastro animal. 2. Intento fallido por fugaz de erradicar la naturaleza primitiva del hombre.
Enjalbergar: La sabiduría doméstica de los ancestros.
Enjambre: Cualquier asentamiento humano, y dentro de éste gremial.
Enjaretar: Entretenimiento de ancianas.
Enjaular: 1. Convertir la naturaleza en un ocio estético. 2. Meter a una persona mayor en una residencia. 2. Acto de egoísmo carente de sensibilidad empática.
Enjoyar: Revalorizar a una persona por la apariencia.
Enjuagar: Lo que el mercado laboral a los estudiantes.
Enjuague: Un tipo de control de calidad.
Enjuagador, -ra: En el hombre, la experiencia vital.
Enjugar: Tomar el sol en la playa.
Enjuiciar: Hábito conductual automático del ser humano.
Enjundia: 1. La Historia del pensamiento de la humanidad. 2. La Filosofía y la Ciencia.
Enlazar: 1. La importancia de hacer un paso seguido de otro paso. 2. Método de construcción de la realidad humana.
Enlodar: Los chismes sobre la dignidad de las personas.
Enloquecedor,-ra: Algunos tipos de músicas modernas.
Enloquecer: El mundo sin más brújula que el impulso reactivo de las pasiones.
Enlosar: Síndrome humano de la burbuja.
Enlucido: La tranquilidad sensitiva del aislamiento alisado.
Enlucir: Vivir asépticamente.
Enlustrecer: Una manía con los zapatos.
Enlutado, -da: 1. Externalización de una tristeza. 2. Retiro voluntario del mundo desde el mundo.
Enlutar: Sufrir un agujero existencial.
Enmaderar: Naturalizar un hábitat.
Enmangar: 1. Proteger la mano. 2. Instrumentalizar a la clase política por parte del poder económico.
Enmarañar: Los asuntos de los adultos a ojos de los niños.
Enmarillecerse: Mi barba humeada por mi pipa.
Enmascarado,-da: 1. La intencionalidad del marketing consumista. 2. La dictadura en una democracia libre.
Enmascarar: Un engaño premeditado.
Enmelar: Para mi exquisitez, algunos quesos.
Enmendadura: Acto recurrente de la condición humana.
Enmendar: Actualizar, previo reseteo, el esquema mental personal.
Enmienda: Instrumento de gestión para la salud psicoemocional.
Enmohecer: La prueba del destiempo.
Enmudecer: Particularmente, frente al sonido del mar.
Ennoblecer: La coherencia y la responsabilidad personal.
Enojar: La estupidez humana.
Enojo: Tipo de urticaria de naturaleza social.
Enojoso,-sa: Persona con la susceptibilidad a flor de piel.
Enorgullecer: La forma de ser de mis hijas y mi mujer.
Enorme: Todo aquello que no sé.
Enormidad: El Universo.
Enquistarse: Alguna que otra idea no resuelta.
Enraizar: El anhelo de todo ser humano.
Enramada: Las diferentes actividades del hombre.
Enramar: Velar por un orden harmónico.
Enranciar: El vino destapado.
Enrarecer: Todo ambiente desenfrenado.
Enrarecimiento: Las relaciones interpersonales tras una singularidad abrupta.
Enredadera: En las fachadas de las casas, un bello cortinaje vegetal.
Enredador,-ra: Cuanta más distancia por medio, mejor.
Enredar: Actitud despreciable.
Enredijo: Un cabello mal adiestrado.
Enredo: Una distracción que busca esconder lo relevante o perjudicar lo importante.
Enredoso,-sa: Las proclamas vacías de contenido de algunos conferenciantes de moda.
Enrejado: Una jaula, aunque sea en forma de hogar.
Enrejar: Tranquilizar el miedo ante un peligro posible.
Enrevesado,-da: Algún que otro escrito mío, lo confieso.
Enriquecer: El cultivo de la vida interior.
Enrocar: Uno de los muchos placeres de jugar al ajedrez.
Enrodrigar: 1. Convertir a un hombre en una ama de casa. 2. Evolución tan natural como positiva en una sociedad de igualdad de géneros.
Enrojecer: 1. Los alemanes cuando vienen a las playas españolas. 2. Servidor cuando se equivoca.
Enrolar: Sumarse a una tertulia.
Enrollar: El dulce recuerdo de mi abuela haciendo canalones, croquetas o rosquillas.
Enronquecer: Consecuencia de quien habla o grita demasiado.
Enronquecimiento: La venganza serena del silencio.
Enroscar: Confabularse con la inmovilidad.
Enrubiar: Un complejo de las morenas.
Ensacar: El acto cotidiano de tirar la basura en su bolsa.
Ensaimada: Si es de Mallorca, mejor que mejor.
Ensalada: Preferiblemente, de arroz y atún como base.
Ensaladera: La comodidad del espacio.
Ensalivar: Son demasiados los alimentos por relacionar.
Ensalmar: No te quieras encontrar en dicha situación de necesidad.
Ensalmo: Un placebo.
Ensalzamiento: A veces, una respuesta popular de justicia social.
Ensalzar: Las virtudes humanas y la Razón.
Ensambladura: Un puzzle.
Ensamblar: Unir con lógica unas ideas con otras.
Ensanchamiento: El cuerpo de un bon vivant.
Ensanchar: Yo en pleno confinamiento domiciliario por causa de fuerza mayor.
Ensanche: Siempre, mejor de carácter mental.
Ensangrentar: La sociedad en un estado de crisis económica y de valores.
Ensañamiento: El comportamiento egoísta de los ricos con los pobres.
Ensañarse: Un ejercicio carente de toda ética.
Ensartar: La aceituna, la anchoa y la guindilla para hacer una gilda.
Ensayar: Entrenamiento de la práctica reiterada para toda potencial maestría.
Ensayista: Un filósofo efímero.
Ensayo: Un tratado fumable.
Ensebar: La diferencia del toque grasoso.
Ensenada: Un club marítimo natural.
Enseña: 1. Símbolo identitario de un concepto personalmente aceptado. 2. La paquetización visual de una idea.
Enseñanza: 1. Un derecho universal. 2. Base evolutiva del hombre sobre la gestión del conocimiento por encima de determinismos biológicos.
Enseñar: 1. Un deber universal. 2. Un valor social poco valorizado.
Enseñorearse: El político sobre los bienes públicos de todos.
Enseres: El peligro de la reafirmación de la identidad propia.
Ensillar: Acolchonar un lomo.
Ensímismamiento: Un viaje interdimensional.
Ensimismarse: Respiración consciente del hombre pensante.
Ensoberbecer: El dinero al nuevo rico, así como el título nobiliario a un heredero.
Ensoberbecimiento: Estado de enajenación continua o transitoria de la realidad.
Ensombrecer: Los oportunistas a los talentosos.
Ensordecedor, -ra: El estruendo de los petardos.
Ensordecer: El ruido de la multitud.
Ensortijar: 1. Querer aparentar un estatus. 2. En algunos casos, una manifestación externa de prepotencia.
Ensuciamiento: La política sobre la verdad,la honradez y la meritocracia.
Ensuciar: En la vía pública, un claro signo de falta de madurez cívica.
Ensueño: La propia vida.
Entablado: Caja sonora de toda actuación de baile.
Entablamento: La corona de un edificio.
Entablar: El inicio de un fin.
Entallar: El objetivo inconfesable de toda dieta.
Entallecer: La caricia de la primavera.
Entapizar: Operación de cirugía estética.
Entarimado: 1. Un púlpito seglar. 2. La posición del poder.
Entarimar: La calidez del pisar.
Ente: Todo aquello que existe, aunque sea en nuestra imaginación.