lunes, 2 de marzo de 2020

El vacionalismo, una creación filosófica de la sociedad desequilibrada actual


Se ha divulgado mucho sobre aquellos pensadores que consideran que no existe nada más que la realidad material en la que se vive, y que incluso afirman que la vida está carente de sentido trascendental en sí misma más allá del que cada persona a título individual le infunde a lo largo de su experiencia mundana, como un acto reflejo directo de la fuerza arrebatadora de supervivencia de la especie como seres animales (por encima de sociales) que somos. Un posicionamiento filosófico conductual que abarca tanto a las corrientes del pensamiento escéptico con Pirrón e incluso Sócrates como máximos representantes, a los nihilistas con Nietzsche a la cabeza, a los existencialistas con Sartre como abanderado, y en el punto medio de dichos opuestos, al absurdismo de Camus. Pero, por encima de todos ellos y como respuesta evolutiva natural a los retos del hombre contemporáneo del primer cuarto del siglo XXI, está emergiendo una nueva corriente de pensamiento que adquiere personalidad propia por simple manifestación espontánea de una masa crítica social particular: la generación del vacionalismo.

El vacionalismo, como tendencia actual que se opone al pensamiento hasta ahora existente, transciende la idea escéptica de la duda sobre todo lo que existe, la idea nihilista de que la vida carece de significado objetivo, la idea existencialista de que la existencia precede a la esencia, e incluso la idea absurdista de que la vida es un absurdo por ser un sinsentido existencial, ya que el vacionalismo se fundamenta en la percepción (profundamente sensitiva por cognoscente) de que la vida como significante es substancialmente un gran vacío. Una ausencia total de contenido significativo existencial en el que tiene cabida, a su vez, y por esfuerzo de racionalización del hombre como ser pensante sobre el ente conceptuado, las ideas del escepticismo, del nihilismo, del existencialismo y del absurdismo como partes tan accidentales como fugaces por efímeras de la naturaleza de ese gran vacío.

La generación vacionalista, fruto de las contradicciones del mundo occidental, se caracteriza por los siguientes rasgos singulares:

1.-Desde un punto de vista Moral, el vacionalismo destaca como línea de pensamiento basado en el raciocinio de corte ateo frente a los dogmas de cualquier religión, incluidas las creencias de movimientos pseudoespirituales de la órbita del pensamiento positivista, ya sea por convicción apriorística o como efecto de una marcada experiencia personal frustrada previa (Es decir, ni Dios -si es que existe- ni el Universo como supuesta energía inteligente conspiran a favor de nadie). Por lo que el vacío ocupa el espacio significante de la dimensión cosmológica de la existencia del individuo como significado.

2.-Desde un punto de vista Sociológico, el vacionalismo destaca como línea de pensamiento basado en el raciocinio de la negación por desencanto del principio de oportunidad que toda sociedad desarrollada promete en pos de la autorealización social de las personas, como efecto directo de fuerza mayor producido por la política de discriminación negativa ejercida por la dinámica de un Mercado estrictamente utilitarista y por tanto excluyente (Es decir, la persona vive en sociedad sin tener adjudicado ningún rol social productivo en la misma, como hormiga privada de antenas en un hormiguero). Por lo que el vacío ocupa el espacio significante de la dimensión mundana, por afectar la cobertura de las necesidades materiales básicas, de la existencia del individuo como significado.

Y, 3.-Desde un punto de vista Psicológico, el vacionalismo destaca como línea de pensamiento basado en el raciocinio del despido interior (o síndrome del desgaste profesional y personal), en el que las personas viven el presente desde la apatía de un sinsentido vital inmersos en un bucle diario por estático y repetitivo, observando desesperanzados un futuro sinfuturo, extenuados física y mentalmente por haber consumido -como resultado de un largo proceso de vivencias negativas- todas las vías alternativas de reinvención personal por alcanzar una vida lo más digna posible como seres sociales. Un comportamiento conductual de despido interior en el que la persona se retira en pleno uso de sus facultades intelectuales hacia el interior de si mismo para protegerse de la frustración, a la vez que exteriormente aparenta normalidad social (Es decir, la persona renuncia activa y conscientemente ha implicarse por alcanzar un futuro mejor). Por lo que el vacío ocupa el espacio significante de la dimensión psicoemocional, por agotamiento de recursos naturales propios, de la existencia del individuo como significado.

La generación de personas vacionalistas es una creación por efecto colateral del desequilibrio de la sociedad contemporánea. Los vacionalistas, como escuela filosófica no organizada y por tanto no estructurada (y mucho menos catalogada), viven la existencia desde un vacío significante espiritual, social y psicoemocional, incapaces de encontrar un sentido lógico-racional a la vida en sociedad coherente con el derecho natural que tiene toda persona a una vida digna. Lo cual les obliga -por instinto de supervivencia- ha autoconstruirse un sentido vital individual, profundamente subjetivo y de grado categórico fuera de la propia estructura mecánica de la sociedad imperante, y con independencia de los credos existentes por preconsensuados de las realidades humanas habidas.

Es por ello que el vacionalismo es una tendencia de pensamiento existencial radical por revulsivo frente a una realidad social multidimensional que se muestra como vacía. Cuya carga escéptica, nihilista, existencial y absurda es transmutada en una filosofía con una gran consistencia vital a la luz de la Razón y de la Filosofía Efímera. Siendo los vacionalistas intuitivamente conscientes de que el vacío no es equiparable a la nada, sino que representa una entidad dinámica altamente relevante en el mundo dual de las ideas y de las formas: cuna del Todo. De hecho, solo desde el vacío se pueden generar nuevos mundos personales psicoemocionalmente saludables.

Que el vacionalismo sea socialmente una corriente de pensamiento invisible, por habitar al cobijo de la intimidad de las personas vacionalistas, no significa por ello que no exista y sea menos real en un mundo estridentemente ruidoso que parece solo vivir de cara al exterior. Frente a la angustia del abismo del vacío significante existencial del hombre contemporáneo, ha emergido el vacionalismo como mecanismo de significado vital para quedarse.


Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano