viernes, 27 de marzo de 2020

Diccionario del Alma (Enardecimiento / Energúmeno, -na) XXXVIIIª Entrega

Nueva entrega del "Diccionario del Alma" allí donde lo dejé con la misma paciencia y motivación de quien tiene un macro puzzle inacabado, sabedor que lo divertido está en el viaje del proceso (que inicié a finales del 2013, y que no sé cuando lo acabaré). Para quienes lo conocen, saben que éste no es un diccionario al uso, sino que describe el eco que cada palabra resuena en mi alma (en un momento concreto y determinado de mi vida, lo que son susceptibles de continua revisión, pues yo -como todos-, no soy nunca siempre igual), por lo que no están todas las palabras sino tan solo aquellas que siguen este criterio.


Enardecimiento: La expectativa de la cuenta atrás por romper salvajemente las restricciones de la dieta.
Encabalgar: La vida en pareja.
Encaballar: El machismo sobre el género femenino.
Encandilar: La responsabilidad de mis hijas frente al estudio.
Encanecer: El desgaste de los problemas.
Encanijarse: Los charlatanes ante la evidencia de la Razón.
Encantado, -da: A mi edad, yo sin ruidos ambientales molestos.
Encantador, -ra: Persona que no tiene impedimentos internos y ni externos en mostrarse con sincera naturalidad.
Encantamiento: Al que me indujo mi mujer desde el primer día que nos conocimos.
Encantar: El poder de la televisión.
Encantes: Un baúl de los recuerdos.
Encanto: Una percepción profundamente personal.
Encañado: Lo que los transportes urbanos a los ciudadanos.
Encañar: Método discriminatorio del mercado laboral.
Encañonar: Las obligaciones derivadas del sistema capitalista.
Encapotar: La nube de la crisis económica sobre el bienestar social.
Encapricharse: El pulso del sentimiento contra la razón.
Encapuchar: Un gesto que produce miedo, a no ser que se trate de poner la caperuza al bolígrafo.
Encaramar: La sociedad superficial a los showmans mediocres.
Encarar: Enfrentar los sueños a la realidad.
Encarcelamiento: Una privación de la libertad individual que puede llegar a ser de carácter tan sutil como eficaz.
Encarcelar: Un acto de contención necesaria contra los hombres que son lobos para los hombres.
Encarecer: 1. Una táctica de los ricos para comprar más barato. 2. La causa dilatoria de la brecha de desigualdad social.
Encarecidamente: Una voluntad decidida.
Encarecimiento: Siempre el precio de la vida cuando ésta más lo necesita.
Encargado,-da: En las malas organizaciones, un rottweiler; en las buenas, un distribuidor de juego.
Encargar: Ceder una responsabilidad.
Encargo: Si se acepta, una obligación adquirida.
Encariñarse: La carga emocional del conocimiento por roce.
Encarnación: La forma de la vida.
Encarnado, -da: Una idea que trasciende la teoría.
Encarnadura: El misterio de la regeneración.
Encarnar: Todo ser humano en su rol profesional.
Encarnizadamente: El odio empuñando la muerte.
Encarnizado, -da: Las disputas fundamentalistas.
Encarnizamiento: Un acto sin ética.
Encarnizarse: Los bancos sobre los desahuciados.
Encarrilar: El trabajo de los padres con sus hijos.
Encartar: La política respecto a la cotidianidad de los ciudadanos.
Encartonar: 1. Un efecto colateral de la vejez. 2. Proceso natural de una idea sostenida en el tiempo.
Encasillado: Primar el hacer sobre el ser.
Encasillar: La respuesta tan fácil como cómoda de la sociedad.
Encasquetar: La acción primordial del sistema educativo.
Encasquillarse: Aquel que intenta reinventarse sin recursos.
Encastillar: La finalidad última del hogar.
Encausar: El dedo acusador de la ley.
Encauzar: Tarea continua de la sociedad por evolucionar.
Encéfalo: Genéricamente, en términos sociológicos, en estado plano.
Encelarse: 1. Toda persona, especialmente los hombres, de manera cíclica. 2. El seguro de supervivencia de la biología.
Encenagarse: El político y el ejecutivo.
Encendedor, -ra: La pareja inseparable de mi pipa.
Encender: Permanecer en la luz.
Encendido: 1. Un acto mental con un alto coste de energía personal. 2. El medio para la trascendencia humana.
Encerado, -da: La dependencia del brillo.
Encerar: Alargar un tiempo de vida útil.
Encerrar: 1. Un acto impositivo de control. 2. En el caso de los animales, una aberración carente de toda sensibilidad contra la propia naturaleza.
Encerrona: El precio de la experiencia por desconocimiento o inocencia.
Encestar: Tirar un papel en la papelera.
Encía: El escudo protector del mordisco.
Encíclica: Una carta intrascendente para el hombre de razón.
Enciclopedia: Una pasión infantil que perdura aun en la madurez.
Enciclopedismo: La base filosófica de los actuales Estados Sociales y Democráticos de Derecho.
Encierro: Si no es por voluntad propia, un fastidio.
Encima: Su interés depende del sistema de referencias.
Encina: Un paisaje ya borroso del Mediterráneo.
Encinar: Un espacio mágico.
Encinta: La belleza de la divina feminidad.
Enclaustrar: Un acto que, en el pleno uso de las facultades mentales de una persona, puedo llegar a comprender.
Enclavar: Lo que la deuda de Estado a las clases trabajadoras.
Enclenque: La solidaridad.
Enclocar: El estudiante en su silla de estudio.
Encoger: El dinero en tiempos de crisis económica.
Encogido, -da: Actualmente, el consumo impulsivo.
Encogimiento: Estado natural del que no se mueve para no gastar.
Encojar: La economía productiva sin clase media.
Encolar: Apañar un roto.
Encolerizar: El pico de una rabia por impotencia.
Encomendar: (se) Solo a mis seres queridos.
Encomiar: A los sanitarios, fuerzas de seguridad y servicios públicos en su lucha contra la pandemia del coronavirus.
Encomiástico, -ca: Los aplausos en los balcones a las ocho de la tarde de la ciudadanía en estado de confinamiento domiciliario.
Encomienda: Encargo de rabiosa actualidad de la humanidad a la Ciencia.
Enconamiento: A los políticos irresponsables y negligentes por ombligocentristas.
Enconar: Estrategia de los independentistas contra la concordia social.
Encontradizo,-za: Táctica más o menos descarada de quien busca un beneficio personal.
Encorar: El cinturón de cuero a la cintura.
Encordarse: Casarse con una persona, una empresa, o un ideario.
Encortinar: Proteger la intimidad.
Encorvar: El peso de la vida sobre la espalda del hombre.
Encovar: Meter a una persona en un piso urbano minúsculo y sin luz solar directa.
Encrespar: 1. Un juego ilusionista con el cabello. 2. Personalmente, comer en un espacio apretado entre comensales.
Encrucijada: La vida misma a cada nuevo paso.
Encruelecer: Un abuso de uso excesivamente común de los partidos de raza identitarios.
Encuadernación: Un amor a primera vista.
Encuadernador, -ra: Un cirujano de libros.
Encuadernar: Abstenerse si no implica vocación.
Encuadrar: El hábitat de referencia de los pensamientos colectivos.
Encubiertamente: La verdadera intención a descodificar de los políticos.
Encubridor, -ra: Sin lugar a dudas, la distracción del consumismo.
Encubrimiento: Engañar a sabiendas.
Encubrir: Propio de los cobardes y los egoístas que tienen algo que esconder moralmente reprobable.
Encuentro: Si es esperado, toda una fiesta.
Encuesta: Un engaño intencionado encubierto en la misma formulación de las preguntas.
Encumbrado, -da: El arte humanista.
Encumbramiento: Solo se alcanza a través de la idea del hombre como ser trascendental.
Encumbrar: En la actualidad, un ejercicio desvalorado por una grave carencia de criterio.
Encharcar: Sobresaturación de sujetos en un medio no diluyente.
Enchufar: El networking de ciertos círculos sociales.
Enchufe: Carta de recomendación de la dedocracia.
Ende (por): Un familiar vulgar del Ergo.
Endeble: La liquidez del sistema financiero español.
Endeblez: La consistencia de demasiados argumentos de moda.
Endecasílabo, -ba: Un versar muy de Garcilaso de la Vega.
Endemia: La alergia primaveral.
Endémico,-ca: La envidia y la apariencia española, propio de complejos de inferioridad no resueltos.
Endemoniado, -da: Sin inmiscuir a la religión por medio, la personificación del mal en la humanidad.
Endentecer: El descubrimiento del placer por morder.
Enderezador: La autodisciplina.
Enderezar: Regresar al camino.
Endeudarse: El destino insalvable de los pobres.
Endiablado, -da: Un chiquillo travieso por impertinente.
Endibia: No es de mi predilección, la verdad sea dicha.
Endiosamiento: Lo que el rentable opio del pueblo convierten a los futbolistas.
Endiosar: Estatus de tuerto en un país de ciegos analfabetos.
Endocardio: Las paredes de la vida.
Endocarpio: El hueso a evitar.
Endomingarse: Aparentar ser guapo e incluso elegante.
Endosar: El muerto que nadie quiere.
Endrina: La perla del pacharán.
Endulzar: 1. La vida, todo lo posible. 2. El café, siempre.
Endurecer: Experimentar.
Endurecimiento: Efecto del paso por la vida.
Enea: Antigua ciudad griega.
Enebro: La madre ancestral del pacharán.
Enemigo, -ga: Un envidioso por acomplejado.
Enemistad: Una mistad que nunca fue.
Enemistar: Proceso natural estadístico de conocerse.
Energía: 1. La fuerza motriz del Universo. 2. El alfa y el omega del mundo de las formas.
Enérgico, -ca: Personas con un alto nivel asegurado de éxito social.
Energúmeno, -na: Tipo de tribu urbana muy prolifera.