viernes, 14 de febrero de 2020

Un día, ¿qué es y qué representa?


Un día es la sincronicidad del pasado, del presente y del futuro inmediato. Tanto, que el pasado se hace presente, el presente se hace futuro y el futuro se hace pasado con tal velocidad que pasado, presente y futuro se funden formando el carácter estructural de una singularidad existencial definida en un punto espacio-temporal concreto, particular y diferenciable: el Yo individual.

Un día es la dualidad dimensional que concentra en una misma realidad tanto el suspiro fugaz como la eternidad misma de la vida, pudiendo ser alternadas de manera indiferente según la atalaya personal en la que nos situemos en cada instante dentro de nuestro propio sistema cosmológico de referencia.

Un día es un apego, una aceptación o una reinvención de nuestro marco de coordenadas vital, ya sea afrontado de manera por separado o combinados entre ellos, dependiendo tanto de las circunstancias contextuales de cada cual, así como de nuestro siempre cambiante estado de ánimo. Cuando el día es una reinvención de nosotros mismos frente a nuestra realidad más inmediata, ésta puede devenir en una dinámica infinita en un mundo que, por volátil y cambiante en continua transformación, imposibilita por fuerza mayor la consolidación de toda reinvención personal.

Un día es la suma de historias de pequeños instantes que configuran la vida como unidad de medida básica, en que la concatenación de cada instante forma parte de la lógica de acción de una interminable decisión continua de múltiples futuros posibles inmediatos, dentro de una realidad dicotómica substancial del ser humano.

Un día es la oportunidad, aprovechada o perdida, de reafirmar el sentido de nuestras propias vidas caducas por mortales, y por tanto de sentirnos vivos o muertos en vida. Pues si bien la vida es el continente de todo ser humano, el sentido propio e indelegable hacia la misma es el contenido. Y ya se sabe que continente sin contenido es semejante a un cascarón vacío, cuya realidad es consumida por la apatía de la nada.

Un día es una fracción de movimiento, aun sin movernos en apariencia formal, del engranaje psicoemocional que día a día construye irremediablemente nuestra realidad cognoscente, la cual es tanto de naturaleza consciente como inconsciente, pero no por ello menos real y determinante.

Un día es un Todo en su coexistencia de opuestos como acción y potencia. Ya que un día es la acción realizada, sea o no de nuestro agrado en intimidad, de una persona como Es. Así como un día es la potencia realizable, aun sin creer en nuestras propias posibilidades a título individual, de una persona como puede llegar a Ser.

Un día es tiempo regalado por la muerte, cuyo valor no se mide en términos monetarios o en quilates de oro sino en magnitud de vida. Ya que un día, como medida de tiempo, es vida consumida. Y la vida, como bien sabemos todos, no puede ser vivida por nadie más que por uno mismo.

Un día es la metamorfosis de una idea en forma, donde la forma somos nosotros como seres manifestados, y la idea de la que emerge la forma es aquella representación mental apriorística (por pertenecer al ayer) que concebimos sobre nosotros mismos y en relación al mundo más próximo en el que estamos inmersos.

Un día es nuestro hoy, el único activo presente que atesoramos en una existencia frágil por impermanente, en el que transcurrimos a ciegas pues desconocemos su tiempo restante. Ya que un día, en su concepto de hoy, puede devenir un punto y seguido en una línea progresiva de evolución vital, o puede representar el fin último de todos los días vividos.

Un día es todo ello y mucho más, pues en éste día, y no en otro, se materializa la síntesis de lo que somos en la singularidad de nuestra mismidad, frente a aquello que no somos, no fuimos, y no sabemos si seremos.

-¿Qué día es?-, pregunto Pooh.
-Es hoy-, respondió Piglet.
-Mi día favorito-, dijo Pooh.
(Extracto de las historias de Winnie the Pooh, de Alan Alexander Milne)


Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano