martes, 21 de enero de 2020

Nosotros desiderátums (la naturaleza del deseo humano)


Desiderátums es el plural de desiderátum, una bella palabra española originaria del latin que significa literalmente “deseo que aún no se ha cumplido”. Por lo que, nosotros desiderátums se pude transcribir como “nosotros deseamos algo que aún no se ha cumplido”. Un sentimiento de aspiración que es común a todos los mortales, sin excepción alguna, pues incluso el ser espiritual más desapegado de los placeres terrenales no se siente autorealizado hasta que deja atrás su condición de ser encarnado.

Sí, todo ser humano desea algo que aún no se ha cumplido en el relato de su efímera vida hasta el momento justo de su última exhalación. Las razones debemos buscarlas en la propia naturaleza del deseo humano, la cual cuenta con una doble dimensión: una de carácter endógena al hombre como ser sintiente y pensante, y otra de carácter exógena al hombre como ser social que existe en una realidad espacio-temporal concreta.

La dimensión endógena del deseo es intrínseca a la esencia impermanente del ser humano, que vive su propia vida en un flujo continuo de cambio y transformación, provocando un efecto de renovación perenne del sentimiento del deseo. Es decir, allí donde finaliza el anhelo por alcanzar un deseo, emerge de manera ipso facto y sin vacío de continuidad el inicio de la cadena psicoemocional que manifiesta el afán por alcanzar un nuevo deseo, con independencia de lo pequeño o grande que sea el objeto deseado, y que éste se pueda expresar inicialmente de manera inconsciente o por falta de aceptación consciente hacia el mismo. Pues la vida, por ser vida, existe en su esencia empujada por una fuerza irresistible que la subyuga a una renovación constante de sí misma.

Mientras que la dimensión exógena del deseo que aún no se ha cumplido viene determinado por los condicionantes de la realidad más inmediata en la que coexiste el hombre como sujeto del deseo. En este sentido, el deseo que aún no se ha cumplido puede ser de naturaleza alcanzable o inalcanzable, dependiendo de la relación de correspondencia entre el sistema de coordenadas del deseante y el objeto deseado bajo el imperativo del principio de realidad, íntimamente ligado al principio humano, profundamente humano, del principio de oportunidad. Por lo que el desiderátum, en su dimensión exógena, puede presentarse tanto como una aspiración caduca (por alcanzable) o sostenible en el tiempo (por inalcanzable) de la vida singular de un hombre sintiente concreto. Así como el desiderátum como aspiración caduca, en particular, puede contener un horizonte temporal alcanzable a corto, medio o largo plazo, dependiendo asimismo del ser humano y de su realidad circunstancial, destino mediante. [Ver: Destino (actitud frente al), Destino (esencia) y Destino (inevitable) en el apartado“D” del glosario de términos del Vademécum del Ser Humano].

Por otro lado, no deja de ser curioso, a la par que maravilloso, el observar que el ser humano tiene la capacidad de aferrarse a lo largo de su vida a un desiderátum inalcanzable, aunque dicho imaginario represente ir en contra de cualquier lógica en su sistema de coordenadas existencial. Un anhelo que puede enfrentarse, en materia de gestión emocional y dependiendo de cada persona a título individual, ya sea desde una esperanza incombustible, o desde una aceptación realista, e incluso desde la postura poco saludable de una frustrada resignación, abocando al individuo a vivir su realidad cotidiana desde estadios tan diferentes como puedan ser la alegría, la tristeza o la rabia. Y es que, aunque la lógica del principio de realidad sea aplastante, la esperanza es lo último que se pierde en la intimidad más recóndita de cada cual, quizás porque éste sea un sentimiento del ser humano entroncado genéticamente con el instinto ancestral de supervivencia y superación de nuestra propia especie como seres animales.

¿Quién no tiene un desiderátum inalcanzable, verdad? Aunque sea públicamente inconfesable por rubor social. En mi caso particular, confieso que uno de mis desiderátums es poder vivir frente al mar en una existencia de plácida escritura reflexiva pipa en boca, que si bien se me antoja como inalcanzable como ser lógico-racional en el marco de mi realidad contextual, mantengo la esperanza que sea un deseo caduco a medio plazo como ser emocional. Qué se le va a hacer, reconozco que soy positivo por naturaleza, y mientras haya vida, como escribió el poeta griego Teócitro, hay esperanza. Al menos, hasta que las Moiras, o en su defecto la Muerte, me diga lo contrario.



Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano