jueves, 14 de noviembre de 2019

Vivimos un peligroso proceso de divergencia social de los derechos civiles

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Los derechos civiles son aquellos que protegen las libertades individuales y garantizan la participación de las personas, en calidad de ciudadanos de un país, en la vida civil y política de un Estado en condiciones de igualdad. Hasta aquí, todo bien, ya que los derechos civiles constituyen la espina dorsal de las sociedades democráticas. Pero, ¿qué sucede cuando los derechos civiles, fruto de la acción proactiva de un grupo de ciudadanos, entra en un proceso de divergencia frente a las libertades individuales que protege? Es decir, ¿que pasa cuando la demanda de los derechos civiles se aleja del principio de defensa general de las libertades individuales?. En este caso, la respuesta nos ofrece dos soluciones posibles: Uno, la divergencia queda anulada por efecto de la imposición del marco legal por parte del poder público correspondiente que realinea derechos civiles y libertades individuales como bien social inealienable; o dos, la divergencia aumenta por efecto de la dejación de funciones por parte del poder público correspondiente en su responsabilidad de realinear derechos civiles y libertades individuales por concebirlo como un bien social alienable.

Particularmente me interesa reflexionar sobre éste último supuesto, ya que se trata de un campo vectorial de naturaleza sociológico de rabiosa actualidad en mi realidad más inmediata (Cataluña, España), donde el derecho civil de la libertad de manifestación y de la libertad de protesta diverge -por confrontación de facto- del resto de libertades individuales. En este sentido, lo que se puede observar, desde la distancia de la reflexión, es que dicho proceso de divergencia está creando una campana social de Gauss en la variable continua del ejercicio normal de los principios rectores de la Democracia como parámetros de referencia, en el que el punto más alto de la campana se sitúa la variable resultante de la divergencia entre derechos civiles y libertades individuales, y en el punto más bajo la constante teóricamente deseable de la alineación entre éstos. Un diagrama de la curva gaussiana que sobre el papel resulta inofensiva, pero que trasladado a la realidad social genera grandes incógnitas. Pues si trasladamos la gráfica al mundo real, uno no puede dejar de preguntarse sobre las implicaciones sociales que se derivan en el interior de dicha campana de Gauss. O, dicho en otras palabras, ¿qué le sucede a la sociedad que vive dentro de una campana gaussiana generada por la disfunción entre derechos civiles y libertades individuales?.

En el caso que nos ocupa, que no es otra que la observancia de mi realidad más inmediata, frente a las diversas variables que intervienen de marcado carácter político -algunas conocidas y otras desconocidas- en continua impermanencia, tan solo puedo describir el fenómeno mediante el método correlacional de la probabilidad descriptiva: dentro de la campana de Gauss la sociedad está experimentando la creación de un marco de derechos civiles aximétrico. Es decir, vivimos una realidad social en la que se ha desdoblado el corpus de los derechos civiles generando dos opuestos entre sí, que si bien cada uno es congruente bajo su lógica, el de nueva creación es claramente de tipo involutivo respecto a su sistema madre de referencia (por pura naturaleza geométrica de la simetría axial). Siendo el modelo involutivo el que ocupa a grosso modo el espacio de la campana social gaussiana. Por lo que se puede afirmar que el sistema de derechos civiles generado en el interior de dicho espacio social es, por esencia, antidemocrático al enajenar por oposición la defensa de las libertades individuales respecto a las coordenadas parametrales marco definidas por los valores rectores de la Democracia.

Una vez expuesto que la divergencia entre derechos civiles y libertades individuales generan un espacio gaussiano en la sociedad, cuyo interior queda articulado bajo la lógica de un sistema de derechos civiles involutivo por aximétrico a su modelo democrático de referencia, hagamos una breve observación reflexiva de su fenomenología desde un enfoque de filosofía social y política:

1.-El crecimiento de la campana gaussiana de la divergencia entre derechos civiles y libertades individuales es directamente proporcional a la fuerza motriz ejercida por un grupo de ciudadanos, bajo la máxima marxista de conquistar en las calles aquello que no se ha logrado a través de las urnas.

2.-La falta de una reacción de fuerza superior o al menos de igual magnitud y en sentido opuesto que neutralice la campana gaussiana de la divergencia entre derechos civiles y libertades individuales por parte de un grupo de ciudadanos activistas (de perfil antisistema), demuestra una connivencia de facto de los poderes públicos en su dejadez de funciones por hacer cumplir el ordenamiento legal. Dígase intencionalidad política institucional por acción u omisión.

3.-El activismo proactivo de un grupo de ciudadanos en la lucha por la divergencia entre derechos civiles y libertades individuales en el seno de la sociedad, junto a la inacción de los poderes públicos democráticos, envalentona a los primeros a seguir redimensionando al alza el espacio gaussiano de marcada naturaleza antidemocrática. Véase aquí un germen totalitario, desde una perspectiva de la historia de la humanidad, para una revolución civil.

4.-La reatroalimentación continua y persistente de un espacio gaussiano políticamente antidemocrático es presumible (por la teoría de la suma de historias de Feynman) que acabe por neutralizar y/o desalojar a la sociedad democrática coexistente en el mismo espacio, ya que dos cuerpos orgánicos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo: principio de cambio de régimen social.

Y, 5.-En un espacio antidemocrático los derechos civiles no protegen ni las libertades individuales, ni garantizan la participación de todas las personas en la vida civil y política en condiciones de igualdad.

La parte positiva es que aún estamos a tiempo de revertir la situación, ya que el proceso de divergencia de los derechos civiles en nuestra sociedad se encuentra en un fase que, si bien parece crítica a la vista de los acontecimientos recientes, aún no ha alcanzado el punto inflexivo de no-retorno. Pero qué se yo, ya que desde la distancia reflexiva sólo sé que no se nada sobre el futuro que planifican nuestros gobernantes. No obstante espero, para bien de una Democracia -que como dice el historiador Krauze, se nos ha olvidado que es mortal- que nuestros dirigentes actúen a la luz de la Razón.


Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano