miércoles, 11 de septiembre de 2019

La Recesión, propia de una naturaleza incapaz, accidental y obsoleta

Alemania entra en recesión. Imagen de Angela Merkel 

En una sociedad de libre mercado como la occidental estamos muy habituados al concepto de recesión en términos económicos, un vocablo que conlleva asociado la idea de miedo social, ya que a nadie se le escapa -desde la Gran Depresión de 1929, y recientemente desde el 2007- que recesión equivale a empobrecimiento social (caída en cascada de la inversión, de los productos de bienes y servicios, del empleo, del consumo y, por extensión, del producto interior bruto y de las rentas por cápita). Pero, efectos a parte, y sin entrar en las causas de índole económico (sobreproducción, disminución de la demanda, sobrepoblación, etc), ¿qué es una recesión?.

Podemos afirmar que una recesión es la acción de retroceder, o como diría Newton con su tercera ley del movimiento en la física clásica, una recesión es el efecto resultante de una fuerza de mayor magnitud y de dirección opuesta entre una reacción respecto a su acción. Es decir, la recesión es de facto una acción irrealizada y, por tanto, carente de sustancia cartesiana. Ergo, si la recesión es una acción insustancial ello significa que se trata de un acto accidental derivado de una acción en potencia inacabada por irresoluble.

Así pues, si la recesión es una acción en potencia inacabada representa que ésta se sitúa en un lugar indeterminado entre la proyección de un acto y su plena realización como acción. Pero como nos situamos frente a un concepto en movimiento, éste cuenta dentro de su accidente con dos vectores determinados: tiempo y dirección, lo cual nos permite percibir la perspectiva espacio-temporal del efecto de retroceso. El cual, teóricamente, podría incluso sobrepasar el punto de partida originario de su propia proyección como acto, si la reacción de la fuerza opuesta fuera suficientemente mayor, como sucede en el retroceso de un rifle al dispararlo. O dicho en otras palabras, la recesión podría llegar a obligar a retroceder un marco contextual más allá de su punto causístico.

Dicho lo cual, con independencia de la fenomenología, lo que realmente me interesa de la recesión es su naturaleza como acto inacabado, lo cual conlleva en sí mismo el principio de incertidumbre por impermanente. ¿Por qué un acto queda inacabado?. Para dar respuesta a dicha pregunta debemos acudir a las características esenciales de una recesión como acción física (fuerza, masa y movimiento). Veamos:

1.-Un acto queda inacabado porque es incapaz de realizarse como acción, lo que representa que carece de fuerza para su fin.

2.-Un acto queda inacabado porque es accidental, lo que significa que carece de masa sustancial.

Y, 3.-Un acto queda inacabado porque es obsoleto, lo que se manifiesta en un retroceso en el movimiento continuo del espacio-tiempo.

Por lo que podemos concluir que toda recesión es propia de actos inacabados por incapacidad, por naturaleza accidental, por obsolescencia, o por la suma combinatoria de éstos.

Por otro lado, es curioso observar como nuestras sociedades de mercado contemporáneas contemplan la recesión dentro de la normalidad propia de una fase inherente a los ciclos económicos (recesión-depresión-reactivación-auge y vuelta a comenzar), cuando la recesión evidencia de manera fehaciente -por pura experimentación empírica- que nuestro modelo económico contemporáneo basado en el capitalismo es propio de un modelo de organización social incapaz, accidental y obsoleto por defecto estructural, que fuera de mejorar con las décadas empeora en su desarrollo evolutivo (desde un punto de vista económico, y por tanto social).

Cierto es que una de las leyes principales de la vida es la ley del ritmo o también denominada ley pendular, generadora de ciclos oscilantes en un mundo dual por polarizado, pero no es menos cierto que una de las cualidades trascendentales del ser humano es superar las propias leyes de la naturaleza para beneficio de nuestra especie. Por lo que no resulta de recibo protagonizar las recesiones con la abnegación sumisa de quienes aceptan dicha naturaleza de la economía como un efecto cíclico normal y normalizado -a expensas del sufrimiento social que ello comporta-, sino que urge desde la inteligencia colectiva corregir el defecto estructural del modelo económico actual para convertirlo en un sistema de organización social capacitado, sustancial y sostenible, aun a expensas de intereses partidistas. Transformemos la economía contemporánea (que por ser de mercado es social) como acto inacabado en una economía lo más cercana a una acción realizada, que no es más que el fin último del anhelado estado de bienestar social.



Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano