lunes, 2 de septiembre de 2019

La lacra del siglo XXI: hacerse maduro profesionalmente

"Pasante de Moda", film de 2015 con De Niro y Hathaway

Las estadísticas de población activa de rabiosa actualidad son elocuentes: el mercado laboral no quiere a trabajadores en edad de madurez profesional, es decir, a mayores de 45 años. Así pues, Houston tenemos un triple problema.

Tenemos un problema de nivel social. Ya que la experiencia no solo ha dejado de primar, sino que ya no representa un valor añadido en nuestra sociedad.

Tenemos un problema de nivel económico. Ya que desvalorada la experiencia, el modelo productivo solo puede desarrollarse en base a sectores económicos de baja cualificación, los cuales se retroalimentan en el fango de la precariedad laboral: contratos temporales y salarios reducidos.

Y tenemos un problema de nivel individual. Ya que la desvalorización de la experiencia junto a una economía productiva basada en la precariedad laboral destierran del mercado laboral -empujón consciente mediante por parte de los departamentos de RRHH de las empresas- a todo trabajador activo en edad de madurez profesional y, dicho sea de paso, con una estructura familiar constituida. (Ver: La dictadura de la sociedad joven).

En resumidas cuentas, alcanzar la madurez profesional se ha convertido en la nueva lacra del siglo XXI, y los responsables de RRHH en la nueva inquisición encargada de exterminarla de la nueva religión del mercado laboral.

Un triple problema que por ser sociológico es ético per se. Pues desvalorar la experiencia es ir en contra del valor del conocimiento -adquirido gracias al valor del esfuerzo- que se elabora colectivamente, derivado de la observación de una comprobación previa y mediante la participación en común a posteriori de dicha vivencia. Ya que apostar por una economía productiva fundamentada en la precariedad laboral equivale a empobrecer el estado de bienestar social colectivo de manera consciente, con premeditación y alevosía. Y el hecho desterrar del mercado laboral a trabajadores en estado activo y con cargas familiares consolidadas es un atentado directo contra la dignidad de éstas personas y de sus familias.

Es por ello que a la luz de la ética podemos afirmar que la no aceptación por parte del mercado laboral de trabajadores mayores de 45 años representa, como diría Platón, una conducta moralmente injusta -por no equitativa- y, por tanto, reprochable socialmente.

Por otro lado, cabe subrayar que los valores morales son fruto del consenso social por parte de cada sociedad habida y por haber en el transcurso de la historia de la humanidad, por lo que es responsabilidad nuestra como sociedad determinar si la exclusión de facto del mercado laboral contemporáneo de los trabajadores en edad de madurez profesional es una virtud a respaldar o un vicio a corregir de nuestro tiempo. Para los despistados, cabe apuntarles que, a todas luces, se trata de un vício moral a corregir, pues no solo contradice la razón social -en el que todo individuo es un fin en sí mismo y no solo un medio, como únicamente pretende el Mercado-, sino que desprecia asimismo y de manera arrogante la propia dignidad de la vida humana.

Y no hay mejor manera que corregir un vicio o conducta moralmente injusta en una virtud o conducta moralmente justa, desde un enfoque social, que legislando en derecho laboral por la protección de los mayores de 45 años. Pues, como ya apuntó Kant con su imperativo categórico, solo los actos realizados por deber tienen valor moral virtuoso.

Ya es hora que acotemos el campo al Mercado, a quien hemos cedido nuestra soberanía social en demasía en pos de una libre economía productiva como motor de una mal denominada competitividad social. A la economía de Mercado lo que es del Mercado, y a la Sociedad lo que es de la Sociedad: la moral social. Que nuestra sociedad vuelva a enriquecerse con el aporte de talento, experiencia, madurez, compromiso, responsabilidad, gestión emocional, y sabiduría existencial de esos jóvenes de más de 45 años repletos de vitalidad e ilusión.



Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano