jueves, 23 de mayo de 2019

Todos vivimos atados por un Nudo Gordiano

Alejandro Magno cortando el Nudo Gordiano (F. Fischetti, 1770)

Hay vidas, la gran mayoría por no decir todas, que son verdaderos nudos gordianos. Es decir, que sus protagonistas (nosotros), como pobres mortales, nos encontramos ante situaciones existenciales personales cuyos problemas o condicionantes tienen un nivel de dificultad prácticamente insalvable, ya sea por determinismos sociales, psicológicos o incluso biológicos, o por la suma de todos ellos en su conjunto. Es decir, que todo San Benito nace con su particular Nudo Gordiano, el cual se enreda, aprieta y endurece cada vez más a medida que lo sometemos a mayor número de experiencias vitales con el avanzar de la edad. Lo cual produce un exasperante estado de inmovilidad individual frente al vasto espectro de historias posibles que nos ofrece una vida rica en horizontes.

En este sentido, podemos decir que la vida es potencia -en la lógica aristotélica-, por el conjunto de posibilidades que nos ofrece para llegar a ser alguien distinto al que somos actualmente. Y que nosotros, como individuos, somos la sustancia de la vida en potencia, por ser tal y como somos y nos reconocemos en este justo momento. Ergo, como personas a título individual todos somos otros Yo potencialmente nuevos, diferentes y actualizables para mejor, si no fuera por la parálisis que nos provoca nuestro Nudo Gordiano personal e intransferible.

Así pues, ¿podemos desprendernos del Nudo Gordiano que nos mantiene en el cautiverio de la inmovilidad vital?. En teoría sí. Es por ello que el primer impulso de todo mortal pasa por intentar deshacerlo. Tarea ardua complicada a la práctica teniendo en cuenta que los cabos se esconden en el interior del nudo, ya de por sí compactado tras haber sido sometido a las inclemencias de las vicisitudes de la vida que le otorgan una forma material casi uniforme. Por lo que el impulso consiguiente que se nos pasa por la cabeza ya no es desatarlo sino cortarlo, como no podría ser de otra manera.

Pero no nos llevemos a engaños, no “es lo mismo cortarlo que desatarlo”, como dijo Alejandro Magno frente al reto de Frigia. O el “tanto monta cortar como desatar”, como rezaba el lema personal de Fernando el Católico -que por cierto recuerda la máxima de “el fin justifica los medios” de Maquiavelo-. Pues si bien es cierto que cortar un Nudo Gordiano significa popularmente resolver tajantemente y sin contemplaciones un problema, para la dimensión privada de una persona ello no equivale ni a que sea irrelevante el cómo se haga mientras se consiga, ni que con ello podamos revelar todas sus implicaciones. Que las hay, y no son pocas.

Pues cuando nos referimos a cortar el Nudo Gordiano en el ámbito de la vida privada de un individuo, nos referimos a cortarnos metafóricamente a nosotros mismos en pedazos o, al menos, por la mitad. Pues si bien un Nudo Gordiano es un problema o condicionante vital de una persona de compleja y, en la mayoría de casos, de irresoluble solución, el uno existe por el otro y viceversa. Es decir, el Nudo Gordiano es una unidad con el individuo, de manera tan simbiótica por el desarrollo en coexistencia a lo largo de los años de vida de la persona, que el mismo Nudo Gordiano acaba definiendo las dimensiones interna y externa de su portador. Hasta que llega un punto de la historia común en que huésped y portador se confunden por ambigüedad de definición.

No, no es lo mismo cortarlo que desatarlo. Desatar un Nudo Gordiano personal es volver a recorrer el camino recorrido para deshacer lo que no se puede deshacer: el pasado. Es por ello que es un problema de imposible solución práctica. [Ver: Las matemáticas no son perfectas, al menos en nuestro mundo (conjetura de Collatz)].

Mientras que cortar un Nudo Gordiano personal es lo mismo que dinamitar la realidad conocida, y ya se sabe que en el ejercicio de tierra quemada siempre hay daños colaterales, no solo de carácter material, sino también humanos, profundamente humanos, en cuya onda expansiva es presumible que incluso los seres queridos más allegados queden afectados. Cortar un Nudo Gordiano personal es redefinir la realidad de uno mismo de manera radical, y como todo hombre es parte indisociable de su realidad, éste mismo resulta redefinido. Aunque de manera inconclusa e incompleta, porque no existe operación matemática que divida un todo que dé como resultado una suma mayor que la de sus partes fraccionadas.

Es por ello que solo existen dos tipos de personas que optan por cortar un Nudo Gordiano personal: los inconscientes (de los efectos dañinos que provoca su acción en su realidad más inmediata conocida), y los desesperados (que sienten que no tienen mucho más que perder, pues no les queda nada más por perder).

Todo ser humano, en algún momento de su historia personal, ha sentido el arrebatador deseo de cortar su particular Nudo Gordiano (pues la vida de los mortales no suele ser un camino de rosas). Pero en la mayoría de los casos siempre acaba imponiéndose una conciencia de responsabilidad, no tanto por uno mismo, sino por aquellos seres queridos que, marcados por un destino caprichoso, participan de una intersección común con susodicho Nudo Gordiano (Teoría de conjuntos).

Sí, la vida tiene sus propios recursos. Y de igual manera que todos los seres vivos han desarrollado mecanismos de defensa ante posibles depredadores o ante un posible instinto de autodestrucción, de igual manera sucede con los Nudos Gordianos personales, pues nudo e individuo al ser una unidad participan de la misma conciencia. Y ya se sabe que no hay mayor defensa orgánica que la interrelación entre los sujetos que forman una misma comunidad (intersección de conjuntos), donde lo que le sucede a uno como fracción de una cadena tiene efectos sobre el conjunto de la secuencia de la cadena (Efecto Doppler).

Que todo mortal viene al mundo con un patrón apriorístico para desarrollar su particular Nudo Gordiano es una realidad. Que éste puede tomar diferentes formas según la singular vida de cada individuo es una evidencia. Por lo que a los inconscientes que desean cortar su Nudo Gordiano recetarles paciencia para madurar en conciencia, y a los desesperados esperanza por un nuevo mañana. Pues no en vano el sol renace a cada nuevo día. Al resto, Inteligencia Emocional y Autoridad Interna para que el nudo no apriete tanto como para asfixiarnos en vida.

-Entonces, ¿no podemos deshacernos de nuestro Nudo Gordiano?
-No, pero sí que podemos transmutarlo en una nueva naturaleza
-¿Cómo?
-Mediante la Conciencia personal.

Y es que, como apuntaban ya los romanos: nihil novum sub sole, por lo que no hace falta inventar lo inventado.


Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano