lunes, 13 de mayo de 2019

El futuro es del Project Manager artifical


Llevo un par de semanas preparando material didáctico sobre el Project Management para una escuela de negocios, y no puedo extraerme de la mente la idea de que si bien se trata de una formación clave para la dirección de proyectos, presumiblemente correrá la misma suerte que otras muchas competencias profesionales contemporáneas que en un horizonte no muy lejano caerán en desuso.

Lo cierto es que el Project Manager es una figura clave para el desarrollo con éxito de un proyecto, pues sobre su espalda recae la responsabilidad de dirigir todos los procesos propios de una dirección de proyectos, desde la dirección de la integración, pasando por la dirección de plazos, la dirección de costes, la dirección de calidad, la dirección de recursos humanos, hasta llegar a la dirección de riesgos y la dirección de compras. Y todo ello mediante un amplio conocimiento de metodologías varias donde elegir, herramientas técnicas a desarrollar y recursos múltiples a gestionar. Aunque, por suerte tecnología mediante, hoy en día el Project Manager dispone de infinitos programas de software de gestión de proyectos en el mercado que no solo le ayudan a unificar tareas, sino que incluso le permiten supervisar, seguir, evaluar y medir los resultados del estado del proyecto con una visibilidad de 360 grados y en tiempo real (celoxis), además de permitirle ejecutar escenarios hipotéticos (clarizen), ayudarle a detectar posibles retrasos o desviaciones de manera autónoma (forecast), proponerle mejoras en el rendimiento del proyecto (kanbantool), o realizar automáticamente los tan estimados informes de seguimiento para los stakeholders cada 15 minutos (wrike), entre otras muchas funcionalidades ventajosas.

Y aun así, el 90 por ciento de los proyectos son entregados con retraso, el 50 por ciento son finalizados con un presupuesto mayor que el previsto y otro 50 por ciento no cumple sus objetivos, y el 30 por ciento son cancelados antes de su conclusión (según datos de la empresa de Stamford, Gartner Inc). Las razones, según todos los analistas: malentendidos por falta de comunicación, estimaciones ineficientes de plazos y costes, mala o inexistente gestión de stakeholders, exceso de optimismo, y no establecer cómo se gestionan los cambios. Es decir, que los proyectos fallan por el eslabón más débil: el factor humano.

Ante este panorama, no es de extrañar que los programas informáticos de gestión de proyectos pasen en breve de limitarse a controlar la gestión y proponer de manera pasiva cambios de mejora de los proyectos, a la toma activa de decisiones en la dirección de proyectos mediante la integración de la inteligencia artificial. De hecho, esta humilde premonición ya la avala la investigadora tecnológica Gartner quien este mismo año ha augurado que el 80 por ciento de las tareas del Project Management se eliminarán dentro de diez años a medida que la inteligencia artificial asuma el control. En otras palabras, el futuro del Project Manager no será humano, sino robótico.

Y es que, como ya he apuntado en reiteradas ocasiones, si alguna certeza sobre el futuro podemos anunciar es que los robots han llegado para corregir la imperfección humana en un mundo complejo y altamente competitivo, donde la eficacia y la eficiencia se consolidan como las máximas de la productividad. Y en este contexto, al ser humano pocas habilidades le quedan por atesorar versus los nuevos seres artificiales, por simple aritmética comparativa de capacidades. Lo cual plantea la pregunta obligada de cuál va a ser el rol que le va a quedar al hombre en materia de Project Management, y cómo va a afectar el futuro escenario de cara a la redefinición de un inevitable nuevo modelo de organización social.

Habrá quienes, los más conservadores y nostálgicos, apunten que las habilidades estelares por definición del Project Manager no son extrapolables a la inteligencia artificial, como son la planificación, la integración, la comunicación, el liderazgo y la negociación. Lo cual es una entelequia, por no calificarlo de pura inocencia. En todo caso, es de preveer un futuro dónde o bien la figura humana del Project Manager tal y como la conocemos desaparezca, o bien quede muy limitada su capacidad de gestión profesional dependiendo, en todo caso, del margen de operatividad que finalmente acabemos por cederle a la inteligencia artificial. A final, lo que cuentan son los resultados, que como todos sabemos, en el mundo empresarial se reduce a la salubridad de las cuentas de explotación.

Mientras tanto, los seres humanos intentamos por todos los medios reducir nuestro alto porcentaje de imperfección, inclusive en la dirección de proyectos. Aunque siempre nos queda nuestra naturaleza innata de reinventarnos, filosofía social y existencial mediante con mayor necesidad que nunca.


Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano