lunes, 15 de abril de 2019

¿Por qué la clase media es la gran olvidada si aporta estabilidad económica, social y política?


Siendo la clase social media la clave de toda estabilidad económica, social y política, ¿por qué es la gran olvidada por los dirigentes políticos?. Esta es una de las grandes preguntas sociológicas de nuestro tiempo, más si cabe en los denominados países desarrollados donde la clase media disminuye continuamente desde principios de siglo, y más específicamente desde el inicio de la crisis económica con la caída del banco estadounidense Lehman Brothers. Una evidencia que, además, se hace plausible en la falta de propuestas tanto decididas como eficaces y efectivas en los programas electorales de los diversos partidos políticos que concurren en los comicios electorales del orbe democrático.

Entendemos como clase social media a aquel estrato de personas que se sitúan económicamente entre la clase social baja (antaño clase obrera) y la clase social alta, de acuerdo a una división de rentas estipulada, por lo que en cada país dicha escala divisoria de ingresos varía según sus respectivas singularidades socioeconómicas. Pero lo relevante, rentas por país a parte, es que la clase social media representa entre un 60% y un 70% de la población activa de los países democráticos desarrollados, a excepción de Estados Unidos que es del 59% y bajando. Es decir, que la clase social media representa el corpus magna de la fuerza de la economía productiva de un país.

La causa principal del retroceso de la clase social media durante el período de la crisis debemos encontrarlo en tres factores claves genéricos: una contricción de ingresos, un aumento del costo de la vida y una falta de acceso al mercado laboral, lo que ha provocado que la mayoría de la clase media, antes media-alta y media, ahora se sitúe en el estrato social por renta de trabajo de la clase media-baja, y que ésta tienda de manera inequívoca por decantación gravitatoria, tras una década de recesión económica global, a verse descendida hasta el estamento de clase social baja. Pero como la definición de clase social media no es tan sólo económica en base a la distribución salarial entre la población activa de un país, sino también social en materia de capacitación profesional intelectual (versus profesiones más manuales), nos encontramos frente a una radiografía sociológica de una clase baja con un alto nivel académico, lo que equivale a un importante activo social desaprovechado. (Aquí recomiendo la lectura del artículo “La mitad de los trabajadores en España son pobres ilustrados sin identidad de clase social propia).

Por todos es sabido que la clase social media de un país no solo aporta estabilidad económica, ya que representa el tejido económico-empresarial necesario para la riqueza productiva de un país, sino que también aporta estabilidad social al reducir la brecha de desigualdad social, y asimismo aporta estabilidad política al ser un claro garante de tendencias del voto moderado. En contraposición, la degradación de la clase media comporta pobreza económica, al no generar una demanda sostenible y dejar de ser una fuerza motriz para la oferta y el tejido productivo, conlleva inestabilidad social por el aumento de desigualdades en el acceso al consumo de bienes y servicios, y genera inestabilidad política al gestar estados de opinión colectiva a favor de medidas de corte populista derivado de los factores anteriores.

Dicho lo expuesto, uno no puede dejar de preguntarse ¿cuál es la razón para la flagrante falta de apuesta de nuestros políticos por la reactivación y fortaleza de la clase social media?. Quizás la respuesta, aunque no nos guste, resulte muy simple: porque no interesa. Por lo que la siguiente pregunta obligada no es otra que: ¿quién se beneficia de una clase media debilitada o extinta?. La respuesta es evidente, quien tiene la capacidad de adquirir voluntades, ya sean de ciudadanos o de Estados, a precio de saldo: el Mercado. (Aquí recomiendo la lectura del artículo “El Mercado, el nuevo modelo de Dictadura mundial).

No obstante, dejando de lado la connivencia entre política y Mercado, o entre dirigentes políticos y grandes empresarios, es irrefutable el hecho que los Estados Democráticos y Sociales de Derecho, garantes en Europa del inestimable modelo de Bienestar Social, requieren de una clase media fuerte para la salubridad de su sistema. Y que más allá de las anecdóticas, por ocurrentes, propuestas intervencionistas de los partidos políticos catalogados de izquierdas y de las propuestas neoliberales de los partidos políticos denominados de derechas, la clase social media occidental requiere de tres medidas de urgencia clave:

1.-Abaratamiento del coste de la vida, principalmente en lo que se refiere al acceso a la vivienda y al consumo energético, para paliar el sobreendeudamiento doméstico.

2.-Acceso a la liquidez vía préstamos financieros, para reactivar la política de consumo y la economía productiva.

Y, 3.-Reducción de la carga fiscal e impositiva, para facilitar la reconstrucción del tejido empresarial y de servicios.

Tres medidas bien identificadas, de amplio desarrollo normativo transversal e intersectorial (claro está), que trascienden la protección de los derechos sociales (para unos) y la defensa de la libertad personal (para otros), pues tiene su enfoque en la reactivación de la pequeña y mediana empresa (donde se incluyen los autónomos como personas jurídicas unipersonales) que representa el 90% del tejido productivo de un país desarrollado, y sin el cual, en una economía de mercado, no hay posibilidad ni para los derechos sociales ni para la libertad individual. Pues solo a través de la clase social media se genera riqueza para el conjunto de un país, ya que ni el 20% de la clase baja, ni el 10% de la clase alta tienen capacidad para aumentar la renta per cápita a niveles propios de un estado de estabilidad económica nacional.

Asimismo, a estas alturas de la película ha quedado meridianamente demostrado que la cultura de la gestión del conocimiento y la emprendedoría no son más que falacias para una clase media sobreendeudada domésticamente al gastar más de lo que ingresa (gastos estructurales de hogar), sin recursos económicos para materializar una idea de negocio en una actividad productiva (pues no posee ni rentas de capital, ni acceso a la financiación bancaria), y por tanto imposibilitada para hacer frente a una alta fiscalidad que solo consigue penalizar la iniciativa económica privada desde el momento incluso anterior a su puesta en marcha.

Ni qué decir que en el actual contexto, no solo la clase media se disuelve como proveedor del PIB nacional, por un mercado laboral precario o inexistente y por un veto real al emprendimiento, sino a su vez por la imposibilidad de las nuevas generaciones (jóvenes altamente preparados) de acceder al estrato social de clase media.

Sí, la clase media es el garante de la estabilidad económica, social y política de un país. Por lo que debemos preguntarnos, una vez más, ¿el por qué de su abandono?. Quizás, una de las razones la encontremos en que nuestros dirigentes políticos, que aun siendo garantes de la res publica forman parte, por su ratio de renta salarial, del privilegiado estrato social de la clase social alta no productiva. A partir de aquí, que cada cual saque sus propias conclusiones.



Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano