viernes, 14 de diciembre de 2018

La moral sobre el bien y el mal es patrimonio de la sociedad, no lo cedamos a terceros


A veces me da la sensación que vivimos en una sociedad excesivamente relativista, tanto que al final no sabemos lo que está bien y lo que está mal, hasta el punto de acabar tan confundidos que alteramos el orden de los valores morales que priorizan nuestra vida diaria. Y las películas comerciales de moda realmente no ayudan. Pero previo a un posible reordenamiento de la escala natural de los valores (desordenada artificial e interesadamente, no seamos ingenuos), primero debemos saber qué entendemos por los valores morales del bien y del mal.

En este sentido, yo diría que podemos entender el concepto del bien como la virtud que predispone una buena voluntad, cuya acción es digna de alabanza por su bondad, y que representa el contravalor del mal. Mientras que el concepto del mal, por su parte, podemos entenderlo como el vicio opuesto a la virtud que predispone una buena voluntad, cuya acción es digna de repudio por su maldad, y que representa el contravalor del bien. Y una vez aclarado los conceptos sin mayor profundidad, la siguiente pregunta obligada es si ¿todo es bueno o malo o, como nos susurra la lógica, existe una gradación de valores entre dichos opuestos?. Y, siendo el bien y el mal un comportamiento del ser humano, ya sea manifestado como virtud o vicio, ¿existen diversos tipos de personas buenas y malas?.

Personalmente considero que si agrupásemos las personas según su talla moral, podríamos dividirlas en siete grandes familias: Bondadosas, Buenas, las que Hacen el Bien, Amorales, las que Hacen el Mal, Malas, y Malvadas. Veamos sus características a grandes rasgos, según el orden que seguirían según su posición predeterminada en una coordenada al uso, otorgando al grupo familiar denominado como Amoral un valor igual a cero.

0) Personas Amorales:
Son aquellas personas que tanto pueden hacer el bien como el mal, ya sea de manera consciente o inconsciente, pero que en todo caso se caracterizan por enfrentarse a una circunstancia o situación concreta desde la omisión de la acción.

Se trata de individuos con un perfil de personalidad bajo, mayoritariamente temerosos de la vida, de fácil docilidad frente a un estado de opinión ambiental imperante, y que hacen como suyos los principios de terceros.

1) Personas que Hacen el Bien:
Son aquellas personas que practican el bien en su cotidianidad, de manera consciente, y desde un posicionamiento activo frente a una circunstancia o situación concreta.

Se trata de individuos con un perfil de personalidad medio-alto, con una concepción intelectual clara de los valores morales de la sociedad, que actúan en consecuencia en pos del bien colectivo con independencia de la tendencia ambiental imperante.

-1) Personas que Hacen el Mal:
Son aquellas personas que practican el mal en su cotidianidad, de manera consciente, y desde un posicionamiento activo frente a una circunstancia o situación concreta.

Se trata de individuos con un perfil de personalidad medio-alto, con una concepción intelectual clara de los valores inmorales de la sociedad, que actúan en consecuencia en pos de un bien exclusivamente personal con independencia de la tendencia ambiental imperante.

2) Personas Buenas:
Son aquellas personas que practican el bien mundano, de manera tanto consciente como inconsciente, y desde un posicionamiento tanto activo como pasivo frente a una circunstancia o situación concreta.

Se trata de individuos con un perfil de personalidad discreto, con una doble concepción intelectual y apriorística preclara de los valores morales universales, y que actúan en consecuencia de manera natural en pos del bien del prójimo con independencia de la tendencia ambiental imperante.

-2) Personas Malas:
Son aquellas personas que practican el mal mundano, de manera tanto consciente como inconsciente, y desde un posicionamiento tanto activo como pasivo frente a una circunstancia o situación concreta.

Se trata de individuos con un perfil de personalidad que tanto puede ser discreto como medio y alto, con una doble concepción intelectual y apriorística preclara de los valores que son contrarios a la moral universal, y que actúan en consecuencia de manera natural en pos del beneficio exclusivamente propio con independencia de la tendencia ambiental imperante.

3) Personas Bondadosas
Son aquellas personas que practican el bien trascendental (summum bonum), de manera consciente, y desde un posicionamiento claramente activo y comprometido frente a una circunstancia o situación concreta.

Se trata de individuos con un perfil de personalidad alto, por manifestarse desde la fuerza que emana su autoridad interna, con una concepción apriorística por naturaleza preclara de los valores morales universales, y que actúan en consecuencia de manera natural en pos del bien global con independencia de la tendencia ambiental imperante.

-3) Personas Malvadas
Son aquellas personas que practican el mal trascendental, de manera consciente, y desde un posicionamiento claramente activo y comprometido frente a una circunstancia o situación concreta.

Se trata de individuos con un perfil de personalidad alto, por manifestarse desde la fuerza que emana su autoridad interna, con una concepción apriorística por naturaleza preclara de los valores inmorales universales, y que actúan en consecuencia de manera natural en pos del mal global con independencia de la tendencia ambiental imperante.

Este sencillo diagrama que nos representa -a modo de pequeño ejercicio teórico- la gradación de los valores morales del Bien y del Mal según el grupo de familias de personas, nos permite reflexionar sobre dos aspectos relevantes. En primer lugar, nos invita a preguntarnos sobré cuál de los grupos de familia descritos es porcentualmente mayor en nuestra sociedad actual o, en todo caso, cuál de ellos ejerce una posición destacada sobre la totalidad del conjunto. Pues de la respuesta que obtengamos podremos deducir la concatenación de valores morales afines (solidaridad/egoísmo, nobleza/envidia, etc) que están influyendo sobre el modelo de sociedad que estamos construyendo.Y en segundo lugar, nos ayuda a ser conscientes de la evidencia de la existencia en nuestro mundo de los extremos opuestos que conforman la naturaleza dual del valor moral objeto de reflexión: la bondad y la maldad en estado puro. ¡Sí, existe entre nosotros tanto el bien como el mal absolutos!. Conocimiento a partir del cual nos permite observar el mundo, a sus líderes y sus políticas de desarrollo, en una actitud de conciencia despierta y actuar consecuentemente desde la diligencia humanista.

No cabe decir que la razón de ser de los diversos grupos de familias de personas referenciados va íntimamente relacionado con la propia naturaleza humana, fuente de origen de la más luminosa y constructiva bondad, y de la más oscura y destructiva maldad. Sí, a los buenistas hay que recordarles por enésima vez que el bien y el mal existen. Pero que en todo caso, con independencia de la materia prima con la que nace una persona -cuyo entendimiento escapa hoy en día a la ciencia de la neurobiología humana (quien sabe si incluso la trasciende)-, lo cierto es que el hombre es un ser social, y en este punto la estructura organizativa de la propia sociedad, instrumentos educativos mediante, es un factor clave determinante para la buena evolución del conjunto de la humanidad.

Es por ello que la sociedad, ahora más que nunca, no puede hacer dejación de funciones frente a terceros entes, como es el Mercado, en lo que respecta a qué se debe entender por bueno y por malo. Pues la Moral, esa disciplina filosófica que estudia el comportamiento humano en cuanto a los valores del bien y del mal, es patrimonio de la sociedad en su conjunto, y no de un grupo de personas con intereses partidistas que ostentan una peligrosa -por incontrolable y opaca- influencia sobre todos los mortales. Pues si existen dioses, de haberlos, no son de este mundo. El resto somos humanos, profundamente humanos. Y ya sabemos cuan frágil es la rectitud del espíritu humano.



Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano