domingo, 18 de noviembre de 2018

Sociedad anti Colón: Presentecentrismo, Odionalfabahistorismo y Populhisterismo


El hombre es un animal de costumbres, y la mía, de buena mañana, es ponerme al día de las noticias del mundo (al menos de las publicadas en los medios de comunicación) mientras me tomo el primer café del día, sin el cual no comienzo a transformarme nuevamente en persona. Y en ese repaso matutino de las noticias diarias más destacadas me informé, hace una semana escasa atrás, de la retirada de una estatua de Cristóbal Colón en California. El hecho, vendido como un spot publicitario de vanguardia progresista al redoble de cornetas mediáticas, es un claro acto de Presentecentrismo, Odionalfabahistorismo y Populhisterismo. Me explico.

1.- Presentecentrismo: dícese de la tendencia social de revisar el pasado desde el presente. Una línea de pensamiento tan irracional, endogámica y corta de luces como intentar explicar un asiento arqueológico de la era de los dinosaurios desde la lógica organizativa de una sociedad fundamentada en el Derecho. Es decir, nunca podremos entender el pasado sin un conocimiento explícito de los determinismos socioeconómicos y políticos de su contexto temporal, los cuales son imprescindibles para un análisis serio por objetivo que nos permita entender las causas de un hecho pasado que expliquen los efectos como resultado evolutivo del presente. Pretender reconstruir el pasado desde la mirada conceptual del presente es tanto de locos como de irresponsables, así como atenta contra el mismo proceso continuo del Principio de Realidad, un disparate semejante a reinventar -por desagrado de los volátiles cánones estéticos de moda- el origen carbono del diamante.

2.-Odionalfabahistorismo: dícese del sentimiento de odio por analfabetismo cultural hacia la Historia. Un estado de conciencia derivado del Presentecentrismo propio de un pobre nivel cultural e intelectual colectivo, en el que el sistema educativo actual -pautado bajo mandato político- tiene una gran responsabilidad al distorsionar conscientemente la propia Historia, al amparo de un ambiente general de progresismo tuerto y disfuncional cargado de complejos no resueltos. El Odionalfabahistorismo, en el caso californiano que nos ocupa, es capaz de despreciar el hito de un descubridor español como Cristóbal Colón que unió a más de 500 millones de personas en una lengua común, incitó el mestizaje racial y cultural entre continentes, y dejó como herencia centenares de universidades implantadas en toda sudamérica -con todas las sombras implícitas del colonialismo propio de la época-, a favor de otra cultura colonizadora como es la anglosajona que exterminó sin miramientos ni distinción a toda la población india de norteamérica de su territorio natural. En este caso, el Odionalfabahistorismo contra Colón es equiparable, por tanto, a un hipotético y ridículo ataque generalizado contra Albert Einstein por el hecho de haber descubierto la equivalencia entre masa e inercia (E=mc2) y de advertir sobre el potencial energético del uranio que, entre otras muchas consecuencias directas para la humanidad, fue causa determinante para el desarrollo de la fatídica bomba atómica de uso militar.

3.- Populhisterismo: dícese de un estado de mentalidad política populista de corte histérico. El Populhisterismo, derivado del Presentecentrismo y del Odionalfabahistorismo, es el resultado sociológico de masas generado por una clase política dirigente incapaz de estar a la altura frente a la Historia, y menos aún respecto a sus conciudadanos en el más stricto sensu de diligencia de Estado. La dejación de responsabilidades de la res publica histórico-cultural por parte de nuestros políticos, de triste y desesperante bajo porte intelectual, que han encontrado en los vientos populistas con poso socioeconómico el substituto perfecto a sus carencias ideológicas, airean un falso progresismo entre la ciudadanía con argumentos tan superficiales como vacuos de realidad, que alimentan un histerismo colectivo cuyo contagio ha calado incluso entre las propias instituciones públicas. Y es que los votos, hoy en día, pesan más que la Razón.Y no hay mejor opio para las sociedades desarrolladas contemporáneas que el Populhisterismo, en claro reflejo de una civilización occidental que avanza a golpe de eslóganes publicitarios de alta carga emocional, por irracionales que sean.

Frente a los detractores y activistas contra Cristóbal Colón, y todo lo que representa, más cultura y sentido amplio de la Historia de nuestra humanidad. Pues no hay peor humanidad que aquella que vive renegando, e incluso mintiéndose, sobre su propia Historia. Y respecto a los políticos que lo permiten, exijámosles que sobrepongan lo correcto frente a lo fácil, o en caso contrario enviémosles directos a galeras por malversación del patrimonio histórico común. En todo caso, esperemos que las nuevas generaciones muestren mayores luces, aun a contramarea de un sistema educativo cada vez menos exigente.



Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano