sábado, 3 de noviembre de 2018

Éxodos humanos, reflejo del estado evolutivo de la humanidad

Éxodo latinoamericano camino de EEUU.

Los éxodos humanos son una característica de la historia de nuestra especie desde antes incluso que el hombre fuera hombre, como testifica la huella genética de un adn común multiracial. Y los tiempos actuales no son ninguna excepción, como día sí y día también evidenciamos a través de la lupa geolocalizadora del planeta que son los medios de comunicación. Y no por ello podemos decir que el hombre es un animal nómada, pues con la llegada de la civilización de la mano del homo sapiens nos convertimos en una especie profunda y arraigadamente sedentaria. Así pues, ¿a qué se debe el fenómeno del éxodo aún en pleno siglo XXI?.

A nadie se le escapa, por limitado de miras que sea, que un ser humano no sale de su zona de confort si no es porque ésta desaparece o por una imperiosa necesidad personal (cualquiera que sea el nivel de la pirámide de Maslow en el que se encuentre). Y más particularmente en el caso de los éxodos, eufemistica -o cínicamente- conocidos en la actualidad como flujos migratorios en un contexto de mercado global, solo se producen por dos razones bien definidas: como respuesta a un peligro inminente que atenta contra la integridad física, y/o como imposibilidad de cubrir las necesidades básicas que garantizan la supervivencia de una persona y su familia. Es por ello que cuando la necesidad aprieta, el fenómeno del éxodo no atiende a fronteras, leyes de extranjería o lógica de Mercado, pues la fuerza motriz del éxodo no es otra que la esperanza del ser humano como impulso existencial por encontrar un lugar apto para vivir, como respuesta a la impotencia de desarrollar una vida digna en el lugar de origen.

El éxodo, como materia de estudio tanto antropológico como sociológico, puede tratarse desde múltiples perspectivas. No obstante, personalmente y desde la reflexión filosófica, solo me interesan tres enfoques claves del éxodo a destacar en este breve artículo:

1.-El éxodo desde la Actitud Humana de la Esperanza:

En este punto, cabe destacar que la Esperanza tanto es un sentimiento como una actitud fundamental para el ser humano, pues nos empuja a superar los retos cotidianos de la vida en pos de una mejor y renovada versión de nosotros mismos, y por extensión de nuestras sociedades. La Esperanza es el elemento nuclear de la motivación. Pero debemos distinguir dos tipologías bien diferenciadas: la Esperanza Razonable y la Esperanza Irracional, las cuales se distinguen por el grado de expectativa probable o improbable, respectivamente, que viene dado por el valor estadístico de posibilidad de consumación de un hecho futuro supuesto y por tanto anticipado. En el caso concreto de los éxodos humanos, generalmente, nos situamos en el contexto de la Esperanza Irracional, derivada de una falta de conocimiento suficiente para validar las probabilidades de éxito futuras, retroalimentado a su vez por un impulso desesperado de huir de un entorno inhóspito e incluso agresivo por violento o por falta de recursos. Lo que provoca que cientos o miles de familias se lancen a caminar bajo la intemperie y sin más equipaje que lo puesto en dirección a una nueva tierra soñada.

2.-El éxodo desde la dicotomía de la Visión Etnocéntrica Mercado-Humanismo:

A todo ello, el éxodo, como fenómeno que se produce prácticamente en todos los continentes del planeta en diferentes formas y tiempos, tiene como denominador transversal el flujo de personas que huyen de países subdesarrollados y/o en situación de represión o de guerra para buscar refugio en países desarrollados y estables, con garantías sociales y jurídicas propio de los estados de la órbita occidental. Un encuentro entre dos mundos -por no decir entre dos civilizaciones diferentes-, con visiones etnocéntricas opuestas en muchos casos. Pues unos, los protagonistas en primera persona del fenómeno migratorio, conciben el éxodo bajo principios humanitarios; mientras que los otros, los que somos observadores pasivos y receptores potenciales de dicho fenómeno de desplazamiento de masas, conceptualizamos el éxodo bajo principios de Mercado. Un contraste de opuestos etnocéntricos que podemos destilarlo como Valores versus Economía, o Humanismo versus Capitalismo. Un pulso desigual en el que la balanza se decanta por fuerza gravitatoria hacia el lado con más poder. Y ya sabemos todos que el poder reside, en el sistema de organización global creado por el hombre contemporáneo, en las sociedades desarrolladas sobre los pilares de la economía de libre mercado. Pues poderoso caballero es Don Dinero, como diría Quevedo. Unas sociedades mercatilizadas que sitúan la acción humanitaria como un valor financiero más en el cuadro de explotación de su PIB, dentro de la lógica presupuestaria de las políticas de Bienestar Social. Por lo que para las sociedades desarrolladas occidentales, los éxodos humanitarios se reducen a una operación internacional cuya incidencia, más allá de la cultural e incluso humanitaria, es de viabilidad y rentabilidad financiera.

3.-El éxodo desde una Política de Geoestrategia Global.

Pero a nadie se le escapa, quiero suponer, que el fenómeno de los éxodos humanos pone en evidencia un vergonzoso problema de rabiosa actualidad sobre la gestión de los abundantes recursos existentes en el planeta. Entendiendo recursos tanto los tangibles, como son los económicos, como los intangibles, sintetizados en el conjunto de conocimientos que permite el desarrollo de las sociedades. Un problema a escala mundial que tiene como efecto patente los grandes desequilibrios territoriales a la orden del día en materia de desigualdad social, evidenciando en pleno sigo XXI la existencia de ciudadanos de primera y de tercera, e incluso de personas categorizadas como esclavos. Una situación poco sostenible en un mundo global interconectado, donde las acciones de unos provocan consecuencias directas en los otros en un claro efecto dominó, tal y como estamos sufriendo. Lo cual nos debe hacer reflexionar sobre la validez del modelo político geoestratégico mundial actual y su necesaria revisión hacia un modelo evolutivo más actualizado. Pues de igual manera que evolucionamos en antaño de las pequeñas ciudades-Estado griegas (II a.C.) al concepto moderno de Estado (suma de ciudades-Estado, a partir del s. XV), y de éstos a una nueva forma de Estado de Estados, como es la Unión Europea (s. XX) -bajo criterios de rentabilidad y eficiencia de recursos compartidos-, quizás nos encontremos más pronto que tarde en el punto de inflexión de ampliar por redefinición el concepto actual de Estado como ente internacional, con el objetivo de otorgarle una mayor significación competencial desde un punto de vista de organización socio-económica y política para el conjunto de la humanidad. Una visión que si bien por un lado nos puede parecer utópico a día de hoy, pues todavía queda mucho camino por recorrer, por otro lado resulta la evolución natural de futuro más inteligente para una óptima política geoestrategia global más equitativa y beneficiosa para el conjunto de nuestra especie que, como personas y ciudadanos, nos desarrollamos organicamente como sociedad global sobre los mismos recursos de un planeta común.

Mientras tanto, el fenómeno del éxodo de personas continua representando a día de hoy el fracaso del humanismo, la vergüenza de la comunidad internacional, el descarado desprecio a la vida del Mercado, y la férrea fuerza del impulso existencial de la Esperanza humana de los más desfavorecidos. Un problema de difícil resolución para el hombre contemporáneo, que sin duda devendrá un irrenunciable legado a solucionar por parte de una mente colectiva humana futura más evolucionada. Muy a pesar que toda evolución, en su proceso de madurez, siembra de muertos inocentes el largo del viaje.

Un minuto de silencio por las víctimas de la lenta evolución humana.


Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano