martes, 4 de septiembre de 2018

Oda a la vida vivida desde la música


¿Qué magia tiene la música que es capaz de hechizarnos? Entrar en conexión con la música es sumergirnos en el interior de una burbuja insonorizada en el que la vida, en una dimensión atemporal, toma un nuevo sentido a espaldas de la realidad. Donde todo es posible y los sueños más íntimos, sin saber que estaban encarcelados, son liberados. El mundo desaparece, el mundo ha desaparecido. Y en su lugar solo queda la esencia de uno mismo transfigurado en un lenguaje sonoro de armonías, melodías y ritmos. ¿A caso nuestra substancia, como seres que formamos parte del cosmos, es la música?. Si es así, entonces nuestra forma es de matemáticas, donde tiene cabida la geometría, la física y la química que describen la lógica de nuestra manifestación orgánica corporal.

Pero, ¿qué fue primero, la música o las matemáticas?. Aunque en nuestra realidad la música se construya a partir de las matemáticas, para regocijo de Pitágoras donde los cd's son la máxima expresión de su filosofía, y asimismo para la física cúantica la respuesta sean ambas opciones a la vez (como respuesta a la paradoja del huevo y la gallina, por el principio del orden causal indefinido), es la música la que no solo transforma el mundo de las formas, sino que nos permite acceder a un conocimiento metafísico -como bien decía Schopenhauer-, pues su fuente de creación se inspira más allá del umbral de los números y su relación aritmética. Nadie piensa en matemáticas cuando genera música, aunque la manifieste matemáticamente a posteriori como paso de tránsito necesario entre el mundo de las ideas musicales al mundo de la forma musical, para disfrute de todos.

Entrar en conexión con la música es sumergirnos en una burbuja, en cuyo interior se produce un estado de trance, donde lo abstracto se hace cognoscible diluyendo la mirilla cartesiana de la realidad conocida. Una burbuja catártica que surge, nos envuelve y absorbe desde nuestros sentidos, permitiendo que la música reajuste el ritmo de vibración de nuestras propias células, transformando -aunque sea temporalmente- la estructura de nuestra efímera biología humana. Y en esa metamorfosis fisiológica nos permite reconectar con la fuente de energía del universo: la vida misma. Una experiencia adictiva por transcendente tan embriagadora como deslumbrante, donde la racionalidad queda relegada a un espacio estanco y desconexo por innecesaria, pues el arjé de la vida solo se percibe a través del desbloqueo de las emociones. Sí, la música nos conecta con la esencia de la vida misma. Es por ello que hay personas que viven la vida, y el sentido de la misma, a través de la música las 24 horas del día (en un claro escape de una realidad ficticia). Y entre ellos, y con más fuerza si cabe, los adolescentes cuya chispa vital orgánica se alinea con la arrolladora fuerza creadora de la existencia manifestada en la cotidianidad del mundanal ruido.

La observación de la manifestación formal de la música, así como su intelectualización, nos alejan tanto de su fuente de origen, como de su experiencia mística y de acceso al conocimiento metafísico, en un mundo profundamente mental y, por extensión, racional. Y es justamente desde la racionalidad que no hay posibilidad de generar el flujo mágico de la burbuja atemporal, como acto creativo de combustión espontánea, que nos conecte con la música; pues para ello debemos abandonar nuestro espíritu a la dimensión de las emociones, y todo abandono es antagónico al control propio de la naturaleza del raciocinio. He aquí la causa de la desconexión progresiva de los hombres, a medida que con la edad se productivizan, con la música como substancia de la vida en un mundo ontológicamente racional.

¿Que cuál es la magia de la música que es capaz de hechizarnos?. Sencillo: la magia de la propia vida. Pues la vida es música, y la música (aunque ya no podamos percibirla), vida es. Una fuerza ancestral anterior al génesis del propio cosmos. Y la música se hizo carne, y la carne que creó el verbo percibió la poesía matemática de la creación.



Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano