lunes, 30 de julio de 2018

Comité de Defensa de la República: La creación de una nueva realidad desde las sombras


El genial humanista Leonardo da Vinci escribió que los pintores deberían comenzar todos los cuadros con una capa de negro, ya que a su criterio todas las cosas de la naturaleza son oscuras previas a ser expuestas a la luz. Lo cierto es que la tendencia generalizada de los pintores es a la inversa: empiezan blanqueando el lienzo y acaban añadiendo las sombras. La idea de da Vinci de que las sombras crean la realidad (criterio de que la luz solo deja ver lo que la sombra le permite), me recuerda la técnica de dibujo excepcional de Teresa, mi pareja, quien representa un objeto, paisaje, bodegón o retrato a partir de las sombras de éstos. Es decir, ella crea formas a partir de las sombras que perfilan contornos y rellenan huecos de claroscuros.

Esta idea de crear realidades a través de las sombras ha reclamado con fuerza mi consciente en estos días al observar los últimos movimientos del Comité de la Defensa de la República, más conocido como CDR, que persiguen la plena independencia de Cataluña del resto de España. Puesto que sus movimientos aunque ciertamente dispersos y discontinuos, pero no obstante bien coordinados y dirigidos, se asemejan a sombras dinámicas que luchan contra la luz para moldear una nueva realidad. Sombras en movimiento que van adoptando in crescendo actitudes cada vez más totalitarias, incívicas e intransigentes con aquellos que pensamos de manera diferente. Sombras que en su delirio enajenador llegan ha apropiarse de símbolos identitarios de todos con el propósito de excluirnos a unos muchos que, aun con derechos naturales adquiridos, en el día a día somos despojados de derechos reales de uso.

Pero la estrategia de los CDR, en cuya génesis se ha autoextirpado la semilla de la Democracia (especialmente respecto a lo que a los demás nos concierne), no pretende jugar a combinaciones posibles con las sombras existentes en el actual marco normativo y social de convivencia, como en antaño hicieron los nacionalistas moderados que les precedieron, sino que su propósito busca alcanzar la máxima de Leonardo da Vinci: oscurecer por completo el lienzo para la creación de la nueva realidad. Es por ello que las sombras de los CDR no solo es alargada, como bien podría relatar Delibes, sino que se extiende y expande en todas direcciones y estratos -como un asfixiante chapapote sobre un lago- con la descarada osadía de quien se sabe en rebeldía contra cualquier autoridad no reconocida (más allá de la certificada desde Waterloo, que por cierto no resulta un lugar muy apropiado para iniciar una contienda). El objetivo de los CDR es imponer un reino de sombras en Cataluña para crear, desde la oscuridad de unos derechos y libertades despojados mediante el uso de la fuerza a la mayoría de conciudadanos catalanes que nos sentimos parte de España, un nuevo imaginario social. El nacionalismo catalán se transforma en nazionalismo. Y Fuigdemont (fuig, de huido -de la justicia española-), al frente de los CDR, se convierte en la caricatura de un neonapoleón trasnochado en su trono de sombras al cobijo de las contradicciones de una UE con problemas de identidad.

El avance de las sombras de los CDR es patente e incluso ya latente, y de manera progresiva comienzan a perfilar su nueva realidad mediante el vaciado de luces sobre el lienzo, cuyo dibujo si bien aun no está visible ya puede intuirse. Todo ello gracias a la relajación y dejadez de funciones de los administradores de la luz pública, que parece que deseen provocar una implosión en el mismo lienzo que está sometido a presión, para temor y desconsuelo de los que coexistimos en su interior.

Personalmente, y con pleno respeto y admiración al sabio renacentista, me decanto más por el acto creador desde la luz -como buen poietes humanista que soy-, como cincel primigenio para dar forma a la sombra, y no al revés. Pues no es lo mismo que la forma cree una sombra, que las sombras generen una forma. Pues las formas creadas a partir de las sombras siempre son deformes e inciertas, y el espacio interformas resulta no solo inquietante sino también peligroso de transitar. Mientras que bajo la percepción de la luz, de cuyo sustrato luminiscente nace el logos (la razón) -fuertes razones, hacen fuertes acciones (Shakespare)-, toda forma y espacio resulta más consistente, transparente, seguro y tranquilo por cognoscible. No hay que menospreciar la naturaleza de las formas, pues de éstas surgen las ideas y viceversa (entendido como el eidos platónico), y éstas formas/ideas acaban sintetizándose en juicios de valor social (como sentenciaría Kant). Por lo que a todas luces rechazo sin prejuicios cualquier forma creada a partir de las sombras, pues de las sombras solo surgen los seres más viles y monstruosos de la naturaleza (especialmente de la humana). Fiat lux!


Retrato de mi persona con la técnica de dibujar a partir de las sombras. 
Autora: Teresa Mas de Roda, 2017.











Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano