miércoles, 3 de enero de 2018

El rito de fin de año, reflejo de la mitología desequilibrada de la sociedad contemporánea

Si el hombre contemporáneo del siglo XXI, en plena era del desarrollo de la Inteligencia Artificial, mantiene algún tipo de rito constante a lo largo de su vida este no es otro que el ritual de la noche de fin de año. De haber, pueden haber otros como el ritual de graduación universitaria, el de la celebración de una boda o el rito funerario de despedida a una persona conocida, pero que en todo caso son ceremonias puntuales y discontinuas en la historia de una persona. Mientras que el rito del tránsito de un año viejo a otro nuevo es una constante en la vida de toda persona.

Un rito no es más que un acto ceremonial, religioso, laico o mixto, repetido casi invariablemente en cada comunidad cultural. Por tanto, debemos tener claro que los ritos dependen de cada cultura y, que al ser culturales, son creados por el ser humano. Por lo que si el ser humano evoluciona culturalmente, así mismo evolucionan los ritos adecuándose a los tiempos y necesidades del hombre. En este sentido, como ejemplo, me he enterado para mi sorpresa que en algunas ciudades latinoamericanas se está imponiendo la tradición de que las personas salgan a la calle la noche de fin de año para dar una vuelta al edificio de su casa corriendo con una maleta como parte del ritual de bienvenida al año nuevo. Curiosidades culturales a parte (pues lo que para unos es una excentricidad para otros es un acto de normalidad), lo que verdaderamente me interesa de los ritos es que son celebraciones de los mitos, por lo que no se pueden entender de manera separada. Y es aquí donde entramos en materia de mitología.

El mito es tan antiguo como la humanidad, y forma parte del sistema de creencias de una cultura sustentando la cosmovisión de una sociedad, por lo que todo mito nos dice mucho de la cultura de una sociedad concreta en un tiempo específico de nuestra historia como especie. Así pues, ¿qué nos dice el mito del ritual de fin de año en la sociedad occidental de 2017/2018 sobre nosotros mismos?. ¿Cuál es nuestra mitología actual?. Para dar respuesta a estas preguntas, debemos discernir previamente sobre sus características y funciones esenciales. Veamos:

Características

1.-El mito del ritual de fin de año trata de dar respuesta a la pregunta existencial que tiene toda persona de saber si recibirá las bendiciones de prosperidad, salud y amor en el nuevo ciclo vital del año natural que se inicia.

2.-El mito del ritual de fin de año se fundamenta sobre contrarios irreconciliables com es la vieja vida versus la nueva vida, y aún más, entre la vida mortal de los deseos humanos versus la vida divina de los designios del Mercado.

Y, 3.-El mito del ritual de fin de año busca proporcionar la reconciliación de la pregunta existencial constituida sobre los contrarios irreconciliables anteriormente expuestos, mediante una celebración llena de sentimientos de deseo y esperanza, a fin de conjurar nuestras angustias como individuos.

Funciones Esenciales

Mientras que en materia de funcionalidad, podemos decir que:

1.-El mito del ritual de fin de año tiene como función esencial la explicación y justificación personal del punto de desarrollo existencial en el que se encuentra cada persona en el momento circunstancial de su vida.

Y, 2.-El mito del ritual de fin de año tiene como función esencial el afrontar con pragmatismo el cambio a mejor de la vida personal frente a las estructuras sociales definidas por el Mercado, pues es este quien determina la autorealización de toda persona en una sociedad creada, definida y organizada sobre una economía de mercado. (En otras palabras, la vida, sin dinero, es una ilusión en la sociedad occidental contemporánea donde no existe la autosuficiencia fuera de la economía).

Ergo, vistas las características y funciones esenciales de nuestro mito de ritual de fin de año, podemos afirmar que la mitología que explica el universo del hombre occidental contemporáneo, donde tiene cabida, sentido y desarrollo su vida como individuo, pivota alrededor de la búsqueda de la gracia por parte de una figura con connotaciones divinas denominado Mercado, el cual como sabemos cuenta con su propia religión: el consumismo, donde el credo confeso es la economía todopoderosa. Ruborizaciones hipócritas a parte -la hipocresía no deja de ser un modo de justificación de una moral reprochable-, a los hechos objetivos debemos remitirnos. Pues la lectura antitética de la mitología no es otra que la filosofía y la ciencia (en este caso, las ciencias sociales y económicas, que pese a quien pese no dejan de ser filosofía).

Pero la filosofía no solo se limita a establecer una lectura racional del mito y sus orígenes, sino que da un paso más allá y se pregunta a dónde nos llevan los argumentos fundamentales de la mitología objeto de análisis de la presente reflexión. Dime qué tipo de mitos utilizas, y te diré qué tipo de sociedad estás creando. En esta línea, y dando por sentado que nos encontramos en una sociedad occidental contemporánea que rinde culto al nuevo dios Mercado, omnipotente y omnipresente, la diferencia entre una u otra sociedad potencial de futuro radica, justamente, en las cualidades mitológicas que le otorguemos a la nueva divinidad, siendo el carácter humanista el punto de inflexión. Es decir, ¿nuestros mitos nos ayudan a crear una sociedad más o menos humana?. A todas luces, si los hombres cedemos nuestra soberanía existencial de manera exclusiva a un dios sin cualidades humanistas (a diferencia de otros mitos divinos de antaño), como el Mercado de libre competencia, no esperemos que la nueva divinidad se preocupe de los asuntos humanos de los hombres más allá de alimentar el egoísmo (llamado competitividad en términos mercantilistas). Por lo que, al calor de una filosofía humanista, el olimpo de los nuevos dioses de los hombres necesita contar con una divinidad que equilibre el poder absolutista del Mercado, que en un contexto moderno no es otra que la figura del Estado del Bienestar Social (Sector Privado vs. Res Publica).

En un universo dual, donde la materia y la antimateria, la noche y el día, o el bien y el mal se equilibran en una continua danza de contrastes armonizados, la mitología del hombre contemporáneo necesita de divinidades que igualmente se contrapesen por el bien de una sociedad equilibrada. Y qué mejor manera de reculturalizar la mitología humana que orabrindar, en el ritual de fin de año, por las bendiciones de las divinidades del Mercado y el Estado de Bienestar Social por igual. Feliz y próspero 2018 a nivel individual y social!



Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano