jueves, 11 de junio de 2020

Teorema Evolutivo del Homo Sapiens Artificialis (versus el homo sapiens sapiens)

Denominamos al hombre contemporáneo, en términos paleontológicos, como humano anatómicamente moderno u Homo sapiens sapiens. Una terminología que en breve quedará en desuso  por el surgimiento de un nuevo humano anatómicamente mejorado artificialmente al que ya se le denomina Transhumano o Posthumano, más propio de un Homo sapiens artificialis. Un horizonte para la evolución de la especie humana que lejos de plantearse como un futurible de ciencia ficción, comienza ya a tomar visos de realidad a la vista de los vertiginosos avances científicos en la materia, tal y como acaba de poner de relevancia en materia de biotecnología el MIT Technology con la exposición de casos de manipulación del ADN humano tal y como si se tratase de un código de software, y asimismo en materia de neurotecnología la industria de Elon Musk con su proyecto Neuralink que pretende conectar el cerebro humano a internet, entre otros ejemplos de rabiosa actualidad. Por lo que, a la vista de los acontecimientos, podemos afirmar que el hombre contemporáneo vive en plena transición evolutiva hacia el Homo sapiens artificialis.

Expuesto lo cual, no hay lugar para el asombro. Ya que, desde hace tiempo, la voluntad del hombre por controlar el medio en el que habita mediante el uso de la tecnología es un hecho tan integrado como normalizado en la sociedad del siglo XXI. Tanto es así que, sin darnos cuenta, hemos dado un carpetazo tácito a la etapa de la humanidad caracterizada por la ya trasnochada teoría de la selección natural darwiniana (ver: Somos seres tecnológicos cuya evolución se basa en el conocimiento). No obstante, dicho camino que se antoja sin retorno emprendido por la humanidad como homo sapiens sapiens hacia su nueva y actualizada versión de homo sapiens artificialis, proceso el cual preveo que alcance su culminación transitoria entre finales del presente siglo y principios del que viene, si bien no debe asombrarnos no por ello debe dejar de preocuparnos, en el sentido de ocuparnos de manera preventiva y con espíritu reflexivo. Un tema que éste Filósofo Efímero pretende exponer a examen, de manera breve pero sintetizada, a través del siguiente sistema formal:

Teorema Evolutivo del Homo Sapiens Artificialis

1.-El Ser Humano se modifica artificialmente para corregir su propia imperfección

Lo que está claro, es que la tendencia evolutiva humana, mediante el uso de la tecnología en la mejora de las capacidades físicas e intelectuales del hombre, tiene como objetivo corregir e incluso perfeccionar la imperfección de la naturaleza humana. Un requerimiento imperativo como especie, por otra parte, frente a la irrupción de un nuevo espécimen de seres inteligentes artificialmente que en su perfección ejecutiva vienen para quedarse con la finalidad de suplir la imperfección humana. (Ver: El ser humano dejará de ser en breve el ser más inteligente y Como seres imperfectos, ¿qué implica crear seres perfectos para corregir la imperfección?)

2.-El Ser Humano modificado artificialmente cede su control personal a la Tecnología

Asimismo resulta obvio que, como en el caso flagrante del proyecto Neuralink -que en verdad representa la punta del iceberg del nuevo Homo sapiens artificialis-, la presumible nueva tecnología implantada a los seres humanos supondrá de facto la cesión voluntaria o por imposición, dependiendo del nivel de sociabilización de dichas modificaciones físicas e intelectuales, del control personal de un individuo sobre sí mismo. Y más concretamente en el caso ejemplarizador de Neuralink y similares, la cesión del control mismo de los cerebros de las personas a un sistema neuronal artificial externo. Lo cual, en todos los casos posibles, supone por aplicación del principio lógico de no contradicción una pérdida de control del hombre sobre el pleno uso sustancial de sus capacidades mentales a título individual (ver: Neurotecnología: el peligro de la pérdida de control sobre la percepción de la realidad).

3.-La Tecnología, como ente superior en el que se sustenta el control último del Ser Humano modificado artificialmente, impone su propia Ética.

Por otro lado, resulta relevante destacar que toda modificación de supuesta mejora física e intelectual del ser humano afectará indudablemente y de manera directa al comportamiento conductual del mismo. Por lo que, siendo la autoría de la intervención de mejora de la especie humana específica de la Tecnología, y teniendo ésta el control último sobre el ser humano, es evidente que las reglas conductuales del hombre vendrán condicionadas por las propias de la Tecnología. Así pues, si el comportamiento humano futurible estará sujeto a la Tecnología, y dichas actitudes conductuales son materia de estudio de la Ética, ergo la nueva Ética humana será dictada conforme a la Ética de la Tecnología, la cual a su vez vendrá determinada, como ya sucede, por los valores morales de un Mercado de profunda ideología productivista que desarrolla dicha Tecnología [Ver: El Transhumanismo, el lobo (del mercado) con piel de cordero y La Ética mundial no puede estar en manos de los ingenieros informáticos].

4.-La Ética de la Tecnología, en tanto fundamento de la ética conductual del Ser Humano modificado artificialmente, impone su propia Consciencia.

Pero la Ética es mucho más que el estudio conductual del hombre, y ahora inclusive también de los robots por necesidad práctica [ver: La Roboética o la falacia de controlar a los robots(Teoría de la Evolución Robótica)]. Pues la Ética enjuicia los valores de dicha conducta, humana o artificial, en base a criterios discriminatorios en la relación existente entre acciones consideradas como correctas e incorrectas en términos morales, con independencia del sistema de referencia de valores (universales y atemporales o sociales y temporales). Y en este proceso determinista, de cómo debe entenderse y enjuiciarse la realidad más inmediata, la Ética representa la estructura fundamental sobre la que se construye la Consciencia. Por lo que, si la nueva Ética humana será presumiblemente dictada conforme a la Ética de la Tecnología, y asimismo la Ética es el cimiento de toda Consciencia, ergo la nueva Consciencia humana será moldeada a partir de la Consciencia de la Tecnología, desembocando así por simple fuerza gravitatoria en un escenario donde la frontera entre una y otra será tan ambigua como ambivalente (ver: La consciencia artificial cuestiona la consciencia humana).

5.-El Ser Humano modificado artificialmente, intervención mediante de una Ética y una Consciencia artificial, pierde las cualidades características humanas

Vistas las premisas precedidas, llegamos al presente axioma en calidad de conclusión del Teorema, que no puede ser otro a la luz de la lógica en que el Ser humano, tal y como lo concebimos en la actualidad, pierde las cualidades características propiamente humanas tras los procesos de modificación artificial a los que se ha sometido. Y donde concurre, aun careciendo de tangibilidad, una profunda intervención diáfana de la Ética y la Consciencia de la Tecnología sobre el nuevo Homo sapiens artificialis (ver el Efecto de la Deshumanización en “Deshumanización, la quina parada del Ulises moderno en su viaje personal”). Llegados a éste punto, puede vislumbrarse un futuro posible donde el nuevo Ser Humano pasará de considerarse un sujeto a un objeto, en tanto coexistirá en un nuevo hábitat tecnológico donde la relación entre todos los elementos que conforman la realidad serán susceptibles de ser cocreados y controlados artificialmente. Un futuro lo más parecido, para la capacidad cognitiva de nuestro imaginario temporal, al mundo distópico de Matrix.

Presentado el Teorema Evolutivo, tan solo cabe finalizar la presente reflexión con la pregunta lanzada por Morfeo en Matrix: -¿Alguna vez has tenido un sueño, Neo, de que estabas tan seguro de que era real? ¿Qué pasaría si no pudieras despertar de ese sueño? ¿Cómo sabrías la diferencia entre el mundo de los sueños y el mundo real?. Frente a ésta pregunta, la respuesta es evidente: en tal caso, resultaría imposible conocer la diferencia entre realidad y ficción. No obstante, aun consciente que sé menos que aquello que sabía Sócrates, me percibo aun como un ser humano, y en tanto y cuanto soy plenamente consciente de mi naturaleza humana, profundamente humana como diría Nietzsche, aprovecho a deleitarme en la misma, pipa en boca, alegre por sentirme a salvo generacionalmente del nuevo paso evolutivo al que nuestra especie parece precipitarse.



Nota: Para artículos de reflexión sobre filosofía contemporánea del autor se puede acceder online a la recopilación del glosario de términos del Vademécum del ser humano