viernes, 12 de junio de 2020

Entrega, la sexta parada del Ulises moderno en su viaje personal


No hay que ser un Ulises clásico para haber sentido el impulso o la necesidad de la Entrega a una circunstancia, situación, hecho o persona en nuestra vida. Si bien justamente la Entrega es el tema principal que se deriva de la sexta parada del viaje que Ulises, en su intento por regresar a su país Ítaca tras finalizar la guerra de Troya, realizó en la Isla de Ea, tierra de la hechicera Circe. Según narra Homero en la Odisea, tras liberar Ulises a su tripulación transformada en animales por la magia de Circe, gracias a la ayuda que el mensajero de los dioses Hermes le brinda para protegerse contra cualquier hechizo, Ulises se Entrega a un año de placeres con la maga Circe en su palacio antes de volver a partir, no sin antes tener dos hijos con ella (Telégono y Casífone), para regresar a su país natal Ítaca donde le espera su esposa. La Entrega, por tanto, se me tercia como el séptimo concepto a analizar, desde un enfoque tanto de la Filosofía Contemporánea como de la Filosofía Efímera, en éstas Reflexiones filosóficas del viaje de Ulises, un viaje sea dicho de paso que la Odisea describe durante diez largos y tormentosos años.

Para entrar en materia, podemos apuntar que la Entrega hacia algo o alguien más que una acción es un estado anímico que puede ser tanto negativo como positivo, dependiendo de si en dicha Entrega concurre la rendición o en su contra la superación personal. Respecto a su dimensión negativa de dejarse dominar por un objeto o sujeto, y con independencia de si resulta efecto de una decisión a voluntad o contra voluntad propia, me limitaré a remitirme tanto a los estadios de (auto)Engaño y Docilidad ya desarrollados con anterioridad y de manera generosa en el undécimo y duodécimo de los trabajos herculianos modernos, recogidos en la Revisión Filosófica de los 12 trabajos de Hércules. Por lo que en ésta reflexión me centraré, de manera específica, en la Entrega en su dimensión positiva como dedicación esfuerzo y atención mediante respecto a un quehacer, que permite al ser humano superarse a sí mismo o, si más no, poner a examen las propias capacidades personales en relación a alcanzar un objetivo determinado.

En esta línea argumental, podemos observar seis tipos de Entrega de superación personal propias según el Ámbito de afección, el Medio instrumental, y el Objetivo focalizado. Veámoslo:

I.-El Ámbito de la Entrega:

La Entrega tanto puede ser interna como externa, es decir respecto a uno mismo a nivel personal como respecto a otros a nivel social. En este sentido podríamos hablar de una Entrega intrapersonal e interpersonal. No cabe decir que en el primer caso nos hallamos en el ámbito del crecimiento y desarrollo personal, mientras que el segundo caso es más propio del ámbito del crecimiento y desarrollo social. Si bien en ambos la Entrega parte del elemento nuclear que es el individuo entregado, podemos observar, con independencia de la naturaleza de las motivaciones interferientes, al menos una diferencia notable digna de ser destacada: el nivel de control de la Entrega. Ya que en la Entrega personal con uno mismo el control está sujeto al propio individuo entregado, mientras que en la Entrega respecto a otros el control está interferido por terceras personas. La relevancia del grado de control de la Entrega reside, justamente, en la posible desviación o traslación de la acción como Entrega del eje estructural de la misma que no es otro que el propio individuo de partida que se entrega. Por lo que puede decirse que existe una relación directamente proporcional entre el nivel de control de la Entrega y el grado de congruencia o fidelidad de la misma con el individuo entregado. Es decir, a mayor o menor control personal de la Entrega, respectivamente mayor o menor grado de congruencia de la Entrega con el individuo entregado. Una consideración no menor si entendemos que la Entrega virtuosa, por positiva, es aquella que se desarrolla desde la plena fidelidad de una persona con su propia mismidad y desde ésta con respecto a los demás. Ya que en caso contrario la Entrega representaría una cesión del poder personal en términos de devaluación de la Autoridad Interna (Ver: Conocela fórmula de la Autoridad Interna). Por lo que ya no podríamos estar hablando de la Entrega en su dimensión positiva sino en su dimensión negativa, pues concurriría un tipo de rendición personal mediante frente a terceros.

II.-El Medio de la Entrega:

Otro tema es el Medio instrumental de la Entrega, que lo entenderemos como aquella Entrega que se manifiesta a través de una instrumentalización intelectual o pasional. Sobre ésta última me remitiré, por ampliamente desarrollada, a la reflexión filosófica correspondiente sobre la pasión en el glosario de términos del Vademécum del Ser Humano [ver: Apología de la pasión (como estado de consciencia de crecimiento personal y social)]. Mientras que respecto a la Entrega intelectual como Medio instrumental, qué decir más que es un verdadero placer en todos los casos. Pues en la Entrega intelectual concurre tanto la curiosidad desenfadada, como la aventura voluntaria por conocer, y asimismo el juego siempre creativo de las ideas. En caso contrario no se trataría de una Entrega positiva, sino negativa en tanto que obligatoria y por ende fruto de una rendición personal previa, carente por tanto de curiosidad, de aventura y de juego. La diferencia entre ambos tipos de Entrega, no solo radica en que la primera es un camino de trascendencia individual del hombre por entregarse éste a un arte mayor respecto a sí mismo como es la intelectualidad, sino que a su vez dicha Entrega es un camino de felicidad personal, contrariamente a la Entrega negativa por sumisión obligada que conduce a estadios más propios de la tristeza y/o de la pesadumbre. Además, la Entrega intelectual en su dimensión positiva permite crecer al ser humano en un estado de consciencia de libertad individual a la luz de la Razón, dotándole de una mayor capacidad de libre albedrío en tanto desarrolla en su viaje personal el pensamiento crítico; todo lo contrario a la Entrega intelectual en su dimensión negativa que, por ser ésta efecto de una rendición personal previa, sume al hombre en un estado de carencia de libertad necesaria para el desarrollo de la Razón abocándolo a estados propios de un fundamentalismo obediente, donde no tiene cabida el pensamiento crítico más allá del pensamiento duplicante por repetitivo.  

III.-El Objetivo de la Entrega:

Y junto al Ámbito y al Medio de la Entrega encontramos el Objetivo focalizado de la misma, el cual puede tener en su finalidad tanto un sujeto como un objeto, es decir una persona o una cosa, circunstancia o hecho. En ambos casos, la Entrega se presenta como un proceso simbiótico entre el individuo entregado y el sujeto u objeto al que se Entrega. Una interacción intrapersonal o interpersonal/cosal, intelectual o pasional, en la que las partes implicadas se benefician mutuamente en su desarrollo existencial por medio de una asociación íntima. Es decir, en dicha Entrega participa como efecto del desarrollo una transformación positiva en doble dirección, permitiéndose a ambas partes implicadas alcanzar un estadio de superación en términos de mejora con respecto al punto de partida inicial. Pues en caso contrario, si no concurren dichas características, nos situaríamos frente a una Entrega en su dimensión negativa, pues toda rendición supone tanto un beneficio como un estadio de mejora desigual entre las partes, llegando incluso a poder producirse una devaluación del mismo estadio de partida inicial por parte del individuo que se Entrega. Y no existe peor naturaleza de Entrega, para el individuo entregado, que aquella en la que éste se anula a sí mismo para erróneamente reafirmar su identidad personal desde y por el objetivo de la Entrega, ya sea un sujeto o un objeto, incurriendo así contra el principio lógico de identidad. En tal caso no puede hablarse de simbiosis alguna, sino más bien de un proceso de fagocitación.

Expuesto lo cual, el Ulises moderno debe ser tan prudente como consciente en su Entrega personal con respecto a su realidad más inmediata a lo largo de su viaje existencial, no sea ya que le ocurra lo mismo que al Ulises clásico que por el camino perdió su identidad como rey de Ítaca al calor de los placeres de la hechicera Circe, sino que incluso pueda llegar en su Entrega inconsciente a transformarse en un animal cualquiera a imagen y semejanza de los argonautas imprudentes descritos en la Odisea. Así pues, frente a toda Entrega: fiat lux!  



Nota: Para artículos de reflexión sobre filosofía contemporánea del autor se puede acceder online a la recopilación del glosario de términos del Vademécum del ser humano