lunes, 8 de junio de 2020

Deshumanización, la quinta parada del Ulises moderno en su viaje personal

George Floyd muerto por asfixia, USA 25/5/20

No hay que ser un Ulises clásico para haber percibido de manera directa o indirecta la Deshumanización en el mundo. Si bien justamente la Deshumanización es el tema principal que se deriva de la quinta parada del viaje que Ulises, en su intento por regresar a su país Ítaca tras finalizar la guerra de Troya, realizó en la Isla de los Lestrigones, pueblo de gigantes antropófagos. Según narra Homero en la Odisea, tan pronto los gigantes vieron a la tripulación de Ulises se los comieron, llegando a lanzar rocas y arpones contra sus embarcaciones para cazarlos como a peces, consiguiendo Ulises escapar con un solo barco por haberlo amarrado fuera de un puerto que acabó convirtiéndose en una trampa mortal de los caníbales para el resto de su flota marítima. La Deshumanización, por tanto, se me tercia como el sexto concepto a analizar, desde un enfoque tanto de la Filosofía Contemporánea como de la Filosofía Efímera, en éstas Reflexionesfilosóficas del viaje de Ulises, un viaje sea dicho de paso que la Odisea describe durante diez largos y tormentosos años.

La Deshumanización, como bien sabemos todos, es un estado o un proceso mediante el cual la persona es despojada de sus características humanas, teniendo éstas como referente a los valores universales (ver: Reflexiones del Filósofo Efímero sobre los Valores Universales del Ser Humano), los cuales a su vez se enmarcan dentro de lo que denominamos Humanismo en términos de filosofía de vida. Por lo que, si el Humanismo se entiende como la Ética humana en sentido positivo, la Deshumanización no es más que su polo opuesto, y por tanto al ser ésta diametralmente contraria pertenece a la Ética humana en sentido totalmente negativo. Y aún más, si bien a través del Humanismo el hombre puede trascenderse a sí mismo y como colectividad a su especie en un proceso evolutivo positivo, a través de la Deshumanización el hombre queda retraído a su primitiva naturaleza animal, donde los valores universales son sustituidos por los instintos más básicos propios del mundo salvaje.

Expuesto lo cual, lo interesante de la presente reflexión es analizar qué tipos de tendencias humanas de la sociedad contemporánea alejan al hombre de los preceptos humanistas para acercarlo o imbuirlo en un sistema de referencias claramente deshumanizado. Para ello debemos afrontar la Deshumanización desde su triple naturaleza estructural: Causa, Instrumentalización y Efecto.

1.-La Causa de la Deshumanización

Entenderemos Causa como motivación o razón de ser de la materia de estudio. En este sentido, si percibimos que la Deshumanización es un proceso de promoción por exaltación de los instintos básicos animales de los seres humanos, y que por tanto lleva implícito la anulación de la Razón como principio necesario para la existencia del Humanismo como manifestación de su polo opuesto, concluiremos que un hombre carente de Razón es un hombre esencialmente manipulable, no solo por carente de libre pensamiento sino por asimismo carente de pensamiento crítico, al estar preso bajo el yugo de los dictámenes de su propio instinto animal. Por lo que puede afirmarse que un sistema social deshumanizado es un sistema humano susceptible de ser controlado y dominado por un poder superior. Es decir, la Deshumanización es un medio eficaz para el control de masas, entendida la masa como un rebaño de seres animales con predisposición para ser domesticados.

2.-La Instrumentalización de la Deshumanización

Peto, vista la Causa, ¿cómo se instrumentaliza un sistema de dominación y poder en un contexto social deshumanizado?. La respuesta es tan simple como terrible: haciendo de la Deshumanización una filosofía de vida. Un planteamiento que puede parecer imposible por sus connotaciones distópicas, pero que no por ello es menos real. En este sentido, no hay que ir lejos para descubrir una filosofía de vida deshumanizada, tras hacer un rápido barrido de filosofías sociales imperantes por contemporáneas que reniegan de los principios rectores del Humanismo como Ética positiva de referencia, como es el caso patente del Capitalismo. De hecho, si ponemos atención en los dos valores fundamentales por vertebradores del Capitalismo: egoísmo y desigualdad social, observaremos que son radicalmente contrarios a la substancia común misma de la que parten el conjunto de los valores universales propios del Humanismo: solidaridad e igualdad Social, a partir de los cuales derivan otros valores consustancialmente notables como puedan ser el respeto, la justicia, la paz, la bondad, la dignidad, la honradez, etc. Pero aún más, el Capitalismo es una filosofía de vida que antepone el capital como bien superior a alcanzar por encima de la propia vida humana, la cual queda reducida a un simple medio productivo. Por lo que es justo definir al Capitalismo como un sistema necrófago en tanto se sirve de vidas humanas para su subsistencia, sea dicho de paso para beneficio personal de unos pocos que en su posición de poder controlan al resto de la masa, siendo aquellas percibidas como improductivas desechadas.

Por otro lado, apuntar que el mecanismo del Capitalismo para la anulación de la Razón humana en pos de la exaltación de los instintos básicos animales es fruto de una estrategia tan sencilla como aterradora por su eficacia: el consumismo sensitivo compulsivo. O dicho en otras palabras, la filosofía de vida capitalista se sirve de una cultura hedonista que enajena al conjunto de las personas, reduciéndolas a simples seres adictos al consumo continuado de experiencias placenteras, cuya satisfacción se convierte en un fin superior y fundamento del sentido mismo de la vida. Un consumismo que, de paso, retroalimenta al propio sistema capitalista basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la importancia del capital como generador de riqueza, y en la distribución de los recursos producidos a través de los mecanismos de consumo del mercado. Es decir, el Capitalismo se agranda (o enriquece) con la producción y venta de consumibles de loto bajo múltiples formas, que la masa ingiere compulsivamente para su autoinducida enajenación colectiva donde la Razón no tiene lugar de ser (Ver los efectos del consumo del loto en “El Desvarío, la segunda parada del Ulises Moderno en su viaje personal”).

3.-El Efecto de la Deshumanización

Pero más allá de la Causa y de la Instrumentalización, también cabe señalar el Efecto de la Deshumanización, el cual en una sociedad contemporánea de filosofía capitalista en pleno siglo XXI debemos encontrarlo en la base tecnológica sobre la que se construye dicha sociedad. En este sentido, no cabe entender la tecnología en sí misma como un elemento deshumanizador, sino aquel uso que se realiza de ésta en términos conductuales, materia que afecta a los valores morales como objeto de estudio de la Ética. Así pues, la tecnología se presenta como Efecto de la Deshumanización en tanto y cuanto el ser humano se somete voluntariamente a una “mejora” como especie tanto a nivel físico como intelectualmente mediante la intervención de la tecnología, bajo los criterios de los valores del Mercado en términos de productividad. Un proceso progresivo, relativamente lento pero sin pausa, que busca transformar al ser humano en un transhumano o posthumano [Ver: El Transhumanismo, el lobo (del Mercado) con piel de cordero y Neurotecnología:el peligro de la pérdida de control sobre la percepción de la realidad]. Y donde la Ética del nuevo ser humano, ya de por si distorsionada aquella y enajenado éste por la Instrumentalización de la Deshumanización como hemos visto anteriormente, queda supeditada inalienablemente a los postulados que marca el Capitalismo (Ver: La Ética mundial no puede estar en manos de losingenieros informáticos). En éste punto recomiendo diversas reflexiones sobre el tema, para enriquecimiento del mismo y con el objetivo de no extenderme, en la sección de Robología/Roboética del Vademécum del Ser Humano.

En resumidas cuentas, podemos afirmar que la tecnología postindustrial es el Efecto directo derivado de la Instrumentalización de una sociedad deshumanizada, en la que los valores humanistas son substituidos de facto y manipulación tecnológica mediante por valores opuestos inherentes al Capitalismo. Un éxito completo, como podemos observar, para la empresa de Deshumanización del ser humano. El cual ya no sabe ni quién es, ni de hecho lo necesita, pues para ello ya tiene al Big Data para reafirmar su identidad personal en una relación tan viciada como tóxica (Ver: El “Conócete a ti mismo” lo ejerce el Mercado por nosotros).

Llegados a éste punto, si el Ulises moderno no quiere acabar devorado por un sistema tan deshumanizado como antropófago, debe procurarse escapar de su Isla de los Lestrigones particular, no solo ya por su bien propio sino por el bien del conjunto de la humanidad. El plan de escape es obvio: en primer lugar cabe prescindir de continuar consumiendo el tan apetecible fruto del loto, para en segundo lugar, y ya en pleno uso restituido de las facultades mentales, huir de la trampa necrófaga mediante la embarcación de la Razón y bajo el auspicio de los vientos revitalizantes del Humanismo. Solo así, el ser humano puede escapar de la Deshumanización. Y a partir de aquí, que los Dioses guíen.


Nota: Para artículos de reflexión sobre filosofía contemporánea del autor se puede acceder online a la recopilación del glosario de términos del Vademécum del ser humano