sábado, 6 de junio de 2020

Atrapado, la tercera parada del Ulises moderno en su viaje personal


No hay que ser un Ulises clásico para haber experimentado, en algún momento de nuestras vidas, el sentimiento de estar Atrapado por una situación, circunstancia o hecho. Si bien justamente el estar Atrapado es el tema principal que se deriva de la tercera parada del viaje que Ulises, en su intento por regresar a su país Ítaca tras finalizar la guerra de Troya, realizó en la isla de Sicilia, país de los Cíclopes. Según narra Homero en la Odisea, Ulises y su tripulación se quedaron atrapados en una caverna con el cíclope Polifemo, quien se comió a varios compañeros de Ulises, por lo que para poder escapar emborracharon al gigante de un solo ojo en mitad de la frente y, tras dejarlo dormido por embriagadez, le quitaron el ojo con un palo afilado. Al ser Polifemo hijo de Poseidón, dios de los mares, éste persiguió desde entonces a Ulises durante todo su viaje marítimo para castigarlo. Por lo que Ulises no sólo se encontró Atrapado en una situación inicialmente azarosa, sino que posteriormente continuó estando Atrapado en una circunstancia derivada de las Consecuencias de sus actos. Estar Atrapado, por tanto, se me tercia como el cuarto concepto a analizar, desde un enfoque tanto de la Filosofía Contemporánea como de la Filosofía Efímera, en éstas Reflexiones filosóficas del viaje de Ulises, un viaje sea dicho de paso que la Odisea describe durante diez largos y tormentosos años. 

El hecho de estar objetivamente o percibirse subjetivamente Atrapado implica una limitación de la Libertad individual, ya sea ésta parcial o absoluta. No obstante no existe entidad alguna del ser Atrapado si no hay consciencia de ello, caso que ocurre en tantas y tantas personas que aun estando atrapadas se consideran ilusoriamente libres, como dúctil agua limitada en un recipiente. Pero, con independencia de la concurrencia necesaria de la consciencia (ver: Y tú, ¿tienes librealbedrío?), me interesa más en ésta breve reflexión señalar los grandes grupos de familia en los que se puede englobar el ser Atrapado en la experiencia humana, los cuales a su vez se reducen en el mismo a una doble naturaleza física y metafísica. Veámoslo:

I.-Naturaleza Física del ser Atrapado

La experiencia del ser Atrapado en su naturaleza Física puede asimismo referirse a un condicionante interno o externo al propio individuo, es decir que una persona puede estar, respectivamente, Atrapado en su cuerpo o Atrapado en un espacio físico exterior que priva de libertad a dicho cuerpo.

1.-Atrapado en el Cuerpo:

Respecto al primer supuesto de la experiencia del ser Atrapado en un Cuerpo, cabe señalar que ésta es una materia que puede ser tratada tanto desde un enfoque trascendental como mundanal. Así pues, en su dimensión trascendental es objeto de estudio propio de escuelas dualistas que conciben la existencia del alma, y que consideran ésta como una entidad pura que en su encarnación queda sometida a las imperfecciones del cuerpo humano, materia ampliamente desarrollada de manera especulativa por las religiones de todos los tiempos. Mientras que en su dimensión mundana es objeto de estudio propio de la ciencia médica, la cual afronta casos de personas cuya consciencia de existencia queda literalmente atrapada en su propia fisiología corpórea imposibilitados de movimiento o comunicación, o en aquellos otros casos, más específicamente del ámbito de la neurociencia y la psicología, cuyos individuos se sienten atrapados en un cuerpo equivocado en términos de conflicto intrapersonal de género. Un tema éste, el del Ser Atrapado en un Cuerpo, que no voy a desarrollar más allá de lo expuesto, redireccionando al lector si así le interesa a las siguientes reflexiones de ambas dimensiones, por un lado: “¿Existe el Alma más allá de la idea humana preconcebida?” y “Sacerdotes: relatores de mitos que juegan con la esperanza de los hombres”, y por otro lado: “La Neurociencia no define lo que es el Ser Humano”.

2.-Atrapado en un Espacio:

Por su parte, la experiencia del ser Atrapado en un Espacio físico cabe entenderlo como una privación de la libertad por causas de fuerza mayor stricto sensu, como pueda ser un reo condenado a prisión por medidas cautelares preventivas o por sentencia judicial firme, o una persona que por otras circunstancias varias haya quedado atrapada en un espacio que limita su capacidad de libre movimiento. Un tema al que no voy a profundizar porque en éstos momentos, permitamese ser franco, se me antoja carente de motivación intelectual alguna. Otra vez será.

II.-Naturaleza Metafísica del ser Atrapado

Pero, más allá de la naturaleza Física, personalmente me interesa más la experiencia del ser Atrapado en su naturaleza Metafísica por manifestarse ésta de manera más escurridiza a la consciencia del ser humano. En éste sentido, destacaría cuatro grandes familias de naturalezas metafísicas del ser Atrapado:

1.-Atrapado en una Consecuencia

Como sabemos, vivir es experimentar el continuo de las Consecuencias personales, a la luz del Principio de Causalidad, del que nadie puede huir o enajenarse. Es decir, que somos productos del efecto en cascada de unas causas precedidas en nuestra vida. Una biografía individual que no es más, que no por ello es menos, que la suma de pequeñas o grandes decisiones continuas que tomamos a cada nuevo amanecer, pues la vida es un continuo decidir. Por lo que todo ser humano vive desde y por su Consecuencia personal en la que se encuentra Atrapado en cada preciso momento de su existencia, ya sea de manera temporal o sostenible en el tiempo, ya que toda Consecuencia como efecto de una causa previa se convierte de manera ipso facto en una nueva causa que genera un nuevo efecto o Consecuencia existencial. Un tema al que no voy a alargarme por haberlo desarrollado con anterioridad (ver: LasConsecuencias, la primera parada de Ulises moderno en su viaje personal). Es decir, que toda persona puede cambiar de Consecuencia existencial, pero nunca puede escapar al hecho de estar Atrapado en una Consecuencia. Por lo que del ser Atrapado en una Consecuencia es de naturaleza consustancial a la propia realidad humana.

2.-Atrapado en una Cultura

Pero asimismo, el hombre, como producto cultural que es de un tipo de cultura concreta y determinada a la que se le impone en el momento incluso anterior a su propia concepción, está Atrapado en una Cultura y no en otra. O, lo que es lo mismo, está Atrapado por ligación simbiótica, tal como un nasciturus está unido a su placenta por el cordón umbilical, a un sistema de creencias y de valores singulares que le condiciona no solo la manera de percibir y juzgar su realidad más inmediata, sino a su vez de relacionarse con la misma a título individual, lo que determina su capacidad de desarrollo personal como ser humano. Una restricción supeditada de libertad personal de dimensiones profundamente mental, pues la cultura pertenece al mundo de las ideas sobre la que se edifica la realidad (ver: La realidad objetiva humana no existe fuera del consenso general subjetivo), que solo puede salvarse mediante la transgresión de la propia cultura por medio de la destrucción del sistema de creencias imperante en substitución de uno nuevo y alternativo de construcción individual, convirtiendo al hombre en un ser postcultural o, más concretamente, en un hombre indómito (ver: Dominar al Hombre Indómito: octavo trabajo del Hércules moderno). Pues solo el hombre indómito, un rara avis de la especie humana por excepcional, es capaz de vivir más allá de la cultura y, en consecuencia, escapar fuera de la caja de la realidad social.

3.-Atrapado en un Rol Social

No obstante, como derivación de la naturaleza del ser Atrapado en una Cultura, cabe destacar por su entidad con personalidad propia al hecho del ser Atrapado en un Rol Social, ya que si bien el primer determinismo de privación de libertad personal se fundamenta en el ámbito de las creencias como cosmología humana, desde un punto de vista propiamente ontológico, el segundo se fundamenta en el ámbito de la responsabilidad individual del ser humano como animal social, desde un punto de vista de la Filosofía Social. Es decir, el hombre se encuentra  Atrapado en un Rol Social concreto en tanto y cuanto es un animal social que habita y tiene sentido de existencia propia en el seno de una sociedad, la cual estipula de manera reglamentaria el papel de todos y cada uno de sus miembros para beneficio de la subsistencia colectiva. Un determinismo que, en la sociedad contemporánea, no solo viene condicionado por el (desigual) Principio de Oportunidades derivado de la clase social a la que pertenece cada individuo, sino asimismo por un sistema educativo universal que estandariza y homogeniza el tipo de papel social de sus integrantes conforme a criterios de capacidad productiva. Por lo que liberarse de las ataduras que atrapan al hombre en un determinado rol social como medio para alcanzar la libertad individual equivale, para el ser humano contemporáneo, autoexiliarse de su propia sociedad, lo cual representa asimismo transgredir la cultura imperante por natural cuyo dogma de fe reza que fuera de la sociedad no existe vida para el hombre por su condición de animal social. Ergo, en tanto que el hombre es y sea un animal social siempre quedará Atrapado en un rol social. (Ver: Nadie está exonerado del precio que tiene que pagar por su propia libertad personal).

4.-Atrapado en la Apariencia

Y por último, como cuarto gran grupo de las familias de naturalezas metafísicas del ser Atrapado, encontramos el ser Atrapado en la Apariencia. Si bien éste es un tipo de prisión personal que existe por voluntad propia desde que el hombre es hombre, en la actual era de la sociedad profundamente tan visual como aparente por superficial toma una relevancia de especial importancia (ver: La apariencia, un recurso de supervivencia de la sociedad contemporánea), que nos lleva incluso a un tipo de desvarío colectivo (ver el Desvarío como Metaficción, en “El desvarío, la segunda parada del Ulises moderno en su viaje personal”). En éste sentido, cabe destacar que si el ser Atrapado en la Cultura se enmarca dentro del ámbito del sistema de creencias, y el ser Atrapado en el Rol Social se enmarca dentro del ámbito de las responsabilidades sociales, el ser que nos ocupa Atrapado en la Apariencia se enmarca dentro del ámbito de los valores, por lo que más allá de su fenomenología sociológica pertenece de raíz al campo de la Ética. Una Ética que, no obstante, en éste caso no bebe de la Moral sino de la moralina, pues la Apariencia predica un comportamiento conductual superficial por insustancial, estrechamente vinculado a un instinto primario de subsistencia en el contexto de una cultura y una sociedad concreta. Es decir, el ser Atrapado en la Apariencia es propio de un ser humano Atrapado a su vez tanto en la Cultura como en un Rol Social, por lo que podemos hablar de un individuo que desde la Apariencia vive por y para los demás, siendo así doblemente Atrapado por cesión de su propia mismidad. En éste sentido, referirse al ser Atrapado en la Apariencia es referirse a una persona que cumple ciegamente con los cinco Votos de la Sociabilización: la Obediencia versus la transgresión cultural, la Pobreza versus la autosuficiencia personal, la Castidad versus el libre pensamiento crítico, el Silencio versus la reafirmación contestataria de la identidad individual, y la Penitencia versus la trascendencia personal (ver los Votos de la Sociabilización en: Capturar la Docilidad: duodécimo trabajo del Hércules moderno).

Expuesto lo cual, al igual que el Ulises clásico se percibió consciencia mediante Atrapado tanto en la cueva del cíclope como en el destino de su tormentoso viaje, el Ulises moderno igualmente debe ser consciente de aquellas condiciones que le hacen estar Atrapado en su propia existencia, pues aunque muchas de ellas resulten ineludibles e insalvables para el hombre medio, no es menos cierto que no se puede intentar gestionar aquello que se desconoce. Si estamos atrapados, qué menos que ser conscientes de ello, pues en caso contrario toda presumible libertad personal no solo será más que pura ilusión en un juego de sombras chinas, sino que peor aún representará aceptar como real un concepto de categoría de valor universal cuyo significado errático carecerá de toda verdad. Libertas capitur, sapere aude.



Nota: Para artículos de reflexión sobre filosofía contemporánea del autor se puede acceder online a la recopilación del glosario de términos del Vademécum del ser humano