domingo, 24 de mayo de 2020

Evitar el Engaño: undécimo trabajo del Hércules moderno

El jardín de las Hespérides de Frederic Leighton (1892)

Amigo o amiga, imagina por un instante que eres un Hércules moderno, el cual debe realizar una penitencia de obligado cumplimiento impuesta por la más alta autoridad de tu sociedad para poder resarcirte de un grave daño causado en antaño, y con éste objetivo –beneplácito del Oráculo de Delfos mediante- se te encomienda que realices el total de Los Doce Trabajos de Hércules. Por lo que, tras haber acometido con éxito los diez primeros, debes ahora enfrentarte al undécimo trabajo que es robar las manzanas doradas del jardín de las Hespérides. No cabe decirte, sea dicho de paso, que por mucho que viajes hasta Tartessos, lo que actualmente se conoce por las provincias andaluzas de Huelva, Sevilla y Cádiz de la España contemporánea, no hallarás las míticas manzanas doradas. Las cuales eran famosas no solo porque proporcionaban la inmortalidad, sino también porque se hallaban en un jardín que formaba parte del huerto de Hera, la esposa de Zeus, que asimismo era custodiado tanto por las ninfas Hespérides, como por su padre el titán Atlas que cargaba sobre sus hombros el cielo, así como por un dragón de cien cabezas llamado Ladón. Así que únicamente te queda afrontar el trabajo metafóricamente; es decir, acabar con aquello que la historia de las manzanas doradas del jardín de las Hespérides representa, que no es otra cosa que el Engaño. Dicho lo cual, la pregunta pertinente es: ¿cómo evitar el Engaño?.

Sabemos que el Engaño es una verdad ilusoria o una verdad tramposa. Es decir, el Engaño es la acción de hacer creer como verdad algo a alguien que en realidad no es cierto. Pero no es verdad, asimismo, que para que exista Engaño deban concurrir necesariamente tanto la mentira intencionada como la intencionalidad en la búsqueda de un beneficio o ventaja personal, como se puede suponer. Tal es el Engaño producido por una equivocación, una exageración o una subestimación, caso contrario que sucede con el Engaño derivado de la mentira, la ocultación o la falsedad. De igual manera, cabe apuntar que cuando en el Engaño concurre la mentira y el beneficio personal el sentimiento consiguiente percibido en el sujeto engañado es la traición, mientras que cuando no concurren tales factores en el Engaño el sentimiento consiguiente percibido suele ser la decepción, pues no se considera que se incurra en traición allí donde no hay existencia de una consciencia dolosa previa sobre el objeto perceptible del Engaño.

Así pues, tras esta breve reflexión introductoria, si bien podemos extraer que el Engaño representa una transgresión negativa de las expectativas en el marco de las relaciones interpersonales, se puede vislumbrar claramente que la naturaleza del Engaño abarca un espectro tan variado como elementos participan en el proceso. Por lo que para poder afrontar el Engaño, previamente cabe observar sus diferentes manifestaciones más notables. Veámoslas según los diferentes ámbitos que abarca a nivel intrapersonal, interpersonal y social

I.-El Engaño Intrapersonal
El Engaño Intrapersonal abarca el ámbito interno de la persona, es decir aquel que se circunscribe y viene determinado por la capacidad que tiene un individuo de ver con realismo quién y cómo es. Por tanto, hablar de Engaño Intrapersonal es hacer referencia al Autoengaño, entendido como aquel tipo de Engaño que se infringe una persona sobre sí misma, ya sea de manera consciente o inconsciente.

1.-Autoengaño Consciente
Cuando en éste caso concurre la consciencia mediante, el Autoengaño se presenta como una enajenación voluntaria sobre la propia persona y en relación a su ámbito circunstancial derivado de una falta de aceptación de su propia identidad como persona, estado al que se llega mediante un esfuerzo previo y recurrente de obligarse a creer aquello que en verdad no se cree en el trasfondo de su psique por ser contrario al Principio de Realidad. En este sentido, se puede presuponer la existencia de una consciente tensa lucha interior constante en la persona entre lo que es y lo que quiere ser, bajo el falso principio metodológico de que una mentira repetida de manera recurrente acaba convirtiéndose en una verdad.

El Autoengaño Consciente debe considerarse como resultante de un perfil de personalidad con un nivel de autoestima bajo que cede a las presiones de los estereotipos sociales de turno, en busca de intentar sentirse tanto integrado como autorrealizado, y que es abono para sistemas de referencia donde no prima el Principio de Oportunidad, como es el caso de las sociedades occidentales modernas. (Ver: Sin capacitación en gestión del conocimiento no hay Principio de Oportunidad que valga e Igualdad de bienestar para todos los ciudadanos). Un tipo de Engaño derivado directamente de la falsedad, en el que concurre tanto la mentira intencionada como la intencionalidad en la búsqueda de un beneficio personal, y que desemboca en la traición como sentimiento percibido por aquellos que son conscientes de haber sido engañados.

Visto lo cual, el Hércules moderno en pos de afrontar el reto de evitar el Engaño en su naturaleza Intrapersonal Consciente, debe a nivel individual revalorizar la autoestima personal mediante el sentido de la identidad propia en base a la mismidad, y por tanto exenta de determinismos sociológicos ajenos, así como a nivel social intentar contrarrestar los posibles desequilibrios derivados de la falta del Principio de Oportunidad.

2.-Autoengaño Inconsciente
En cambio, cuando concurre la inconsciencia mediante, el Autoengaño se presenta como la incapacitación de una persona de observar el Principio de Realidad, es decir de percibir cognitivamente la realidad tal y como Es. En éste caso, dicha limitación intelectual puede venir precedida de un trastorno patológico mental, como pueda ser un esquizofrénico, de un trastorno emocional transitorio, como pueda ocurrir bajo los efectos de la pasión o del miedo, o de una deficiencia cultural, como pueda ser la carencia de conocimiento suficiente para vislumbrar la veracidad de un hecho o circunstancia.   

El Autoengaño Inconsciente, por tanto, debe considerarse como fruto de un perfil de personalidad con una consciencia deficiente, alterada o limitada incapaz de percibir el Principio de Realidad más allá de la propia creencia personal que se tiene sobre lo que es verdad y lo que no lo es. Un tipo de engaño derivado directamente de la equivocación, la exageración y/o la subestimación personal, y que desemboca en la decepción como sentimiento percibido por aquellos que son conscientes de haber sido engañados.

Visto lo cual, el Hércules moderno en pos de afrontar el reto de evitar el Engaño en su naturaleza Intrapersonal Inconsciente, debe reforzar el Principio de Realidad mediante metodologías eficientes acordes para cada caso en particular, ya se trate de consciencias deficientes, como alteradas y/o limitadas, tales pueden ser los recursos, respectivamente, de naturaleza psiquiátrica, de gestión emocional y/o de gestión del conocimiento.

II.-El Engaño Interpersonal
Pero más allá del Engaño Intrapersonal nos encontramos con el Interpersonal, mucho más conocido por habitual. En éste sentido, cabe entender el Engaño Interpersonal como aquel que abarca el ámbito externo de la persona, es decir que implica a dos o más personas y cuya relación se extiende al conjunto de las actividades humanas. En éste punto, cabe distinguir entre el Engaño Interpersonal Privado y el Público, cuyos rasgos característicos diferenciables vemos a continuación:

1.-Engaño Interpersonal Privado
A la hora de referirnos con propiedad al Engaño Interpersonal en su ámbito privado es necesario observar la diferencia existente entre aquel tipo de Engaño que se manifiesta de manera consciente de aquel que lo hace inconscientemente. Veamos:

1.1. Engaño Interpersonal Privado Consciente:

Cuando concurre la consciencia mediante, el Engaño Interpersonal Privado se presenta como una instrumentalización intelectual de la falsedad de la verdad, mediante ya sea el uso directamente de la mentira, o de la manipulación o de la ocultación parcial o total de dicha verdad. En dicho Engaño éste puede surgir tanto del Autoengaño Consciente propiamente dicho, el cual ya hemos visto con anterioridad, como de una voluntad firme y decidida por engañar al prójimo desde el pleno uso de las facultades mentales y sin autoengaño mediante. En ambos casos, concurre tanto la mentira intencionada como la intencionalidad en la búsqueda de un beneficio personal, y acaba desembocando en la traición como sentimiento percibido por aquellos que son conscientes de haber sido engañados.

Este tipo de Engaño, por ser consciente y atentar contra la verdad fehaciente, es un comportamiento humano que se enmarca dentro de la Ética, y más particularmente de los vicios conductuales. Una actitud deshonesta que, no obstante, es promovida tan descarada como alegremente por una sociedad contemporánea que vive de la apariencia y de la imagen externa, fruto de una cultura consumista. (Ver: Vivimos en una sociedad en la que valemos más por ser clientes/consumidores,antes que ciudadanos y personas y El homo selfies, el alter ego virtual). Ergo, podemos afirmar que el engaño sociabilizado es reflejo de una sociedad inmoral, en términos contrapuestos al deber moral fundamental o imperativo categórico kantiano de decir y vivir desde la verdad. Y en ésta sociabilización del engaño, donde prima la apariencia por encima de la verdad, donde importa más la identidad creada artificialmente que la identidad verdadera de la persona, encontramos diversos grados de engaño según su utilidad para beneficio personal: el Engaño de Autodefensa, para evitar posibles situaciones de dolor, sufrimiento o castigo; el Engaño Social, como medio de astucia para pertenecer a una afiliación social determinada; el Engaño de Identidad, para preservar una imagen ilusoria creada; o el Engaño Delictivo, como el que busca un rédito económico mediante la estafa; entre otros tantos habidos y por haber susceptibles de catalogación.

Pero aún siendo el Engaño una conducta contraria a la moral, por sustentarse en un acto tan reprobable como es la mentira, no cabe rasgarse las vestiduras como supuestos seres iluminados que se rigen por una moral pura, pues es el Engaño un hábito conductual natural de la condición humana, al menos, desde los albores de las civilizaciones con la creación de la figura de la propiedad privada (germen de los desequilibrios en las relaciones humanas). De hecho, si profundizamos en la naturaleza antropológica del Engaño, ésta cuenta con tres elementos nucleares de raíz:

-El instinto de supervivencia del ser humano, que en un hábitat de desigualdad social le aboca a desarrollar el sentido de la picardía (que no es otra que sacar provecho de ciertas situaciones mediante artimañas varias).

-Un bajo nivel de autoestima personal, propio de sociedades enajenadoras de la individualidad singular bajo métodos educativos tanto estandarizadores de personalidad como bloqueadores del autoconocimiento, que canalizan premeditadamente la necesaria reafirmación de la identidad individual sobre la base de una imagen social obtenida por acaparación de consumibles externos, dentro del contexto de economías de mercado profundamente competitivas.  

-Y, un alto sentido del egoísmo como medio imprescindible para alcanzar el éxito social (Ver: La exaltación del Egoísmo: el éxito del capitalismo), propio de sociedades capitalistas que promueven la cultura del dinero como bien supremo para la tan anhelada vida hedonista propia del consumismo.

Por tanto, instinto de supervivencia, baja autoestima y promoción del egoísmo son las tres hebras con las que se teje el Engaño Interpersonal Privado en sociedades tan desequilibradas como necesitadas de aparentar por superficiales. Por lo que, si bien cabe defender la trascendencia del ser humano desde la justa observancia de la moral universal como ideario a perseguir, desde un punto de vista social su reprobación moral no tiene más calificativo que el de pura hipocresía. Es decir, el Engaño entre personas está tan normalizado por sociabilizado en la actualidad que es una conducta plenamente admitida, e incluso en algunos casos hasta vitoreada como virtud de la persona exitosa que ha tenido la habilidad y la inteligencia suficiente de engañar para beneficio propio, siempre y cuando no nos afecte a nivel personal, aunque en ello se vean mermadas las arcas del erario público. Como vemos, dos varas de medir según el ámbito de afección.

Visto lo cual, el Hércules moderno en pos de afrontar el reto de evitar el Engaño en su naturaleza Interpersonal Privada Consciente, no tiene más camino para alcanzar el éxito de su empresa que esforzarse en implantar en la sociedad, aun contra natura del ser humano no trascendido, la virtud cardinal de la Justicia entendida como aquella que obra desde y por la verdad como deber moral fundamental. Un arduo trabajo solo apto para héroes clásicos que debe iniciarse desde una adecuada e inderogable reeducación en valores morales.

1.2. Engaño Interpersonal Privado Inconsciente:

Contrariamente, cuando concurre la inconsciencia mediante, el Engaño Interpersonal Privado se presenta como una falta de la verdad admitida culturalmente y por tanto integrada por consenso colectivo en el sistema de creencias del ser humano. En éste caso no se puede hablar de mentira, ni de instrumentalización de ésta, porque no existe consciencia de la no veracidad del objeto de la misma. Nos encontramos, de hecho, en el ámbito que Platón definía como las sombras proyectadas en el interior de la caverna, que Descartes describía como el Engaño Deus en el que un ser superior creador obliga al hombre a engañarse sistemáticamente creyendo estar en la verdad cuando realmente está situado en el error (base de la famosa Duda Cartesiana), y que Nietzsche explicaba como efecto directo de un conocimiento humano cuya fuente original no se basa en la lógica sino en la imaginación. Es decir, hacer referencia al Engaño Interpersonal Privado Inconsciente es equiparable a hablar de un Autoengaño Inconsciente colectivo, cuya raíz parte tanto de la limitada capacidad cognitiva del ser humano sobre la realidad a la que pertenece, como del sistema de creencias que todo hombre tiene como producto cultural que es en el momento incluso anterior a su propia concepción, y aún más en la naturaleza poliédrica del concepto que denominamos verdad (Ver: La Verdad: la gran quimera de los mortales con múltiples caras).

Si bien en éste tipo de Engaño aunque no concurre la mentira condicionada, sí que podemos afirmar que concurre la intencionalidad en la búsqueda de un beneficio personal, en ésta caso colectivo, como derivación del intento de otorgar sentido a la existencia espacio-temporal humana aun partiendo desde la ausencia de la verdad o desde un posicionamiento de conocimiento erróneo. Un sentido existencial que, por no ser cierto, genera una seguridad o tranquilidad en la mente o imaginario colectivo que puede calificarse como falsa. Por lo que dicho postulado puede acabar abocado tanto a un sentimiento de decepción como de traición en aquellas personas conscientes de haber sido engañadas a la luz de la Razón y el conocimiento. Tal pueda ser el caso de descubrir que el planeta Tierra no es el centro del Universo o que una vida dedicada al esfuerzo del estudio de una profesión no asegura un puesto laboral.

Visto lo cual, el Hércules moderno en pos de afrontar el reto de evitar el Engaño en su naturaleza Interpersonal Privada Inconsciente, tan solo puede echar mano de la Filosofía como método del conocimiento humano que permite dudar de la verdad de las propias creencias con el objetivo, pensamiento crítico mediante, de intentar aproximarse a alcanzar la verdad última. Una empresa que, no obstante, seamos realistas, no deja de ser pura ilusión por tratarse de un trabajo que requiere tanto de la capacidad de la eternidad como de la omnisciencia, atributos naturales que le han sido vetados al hombre.

III.-El Engaño Social
Otro apartado se merece, por su carácter con personalidad propia, el Engaño Social, que debe entenderse como aquel que se realiza en y desde el ámbito público. En éste caso, hacer referencia al Engaño Social equivale a referirse al Engaño Institucionalizado, el cual puede darse tanto desde su vertiente política como económica, ya que no existe Estado sin Mercado ni economía de Mercado sin una sociedad organizada bajo los parámetros políticos de un Estado. Siendo conscientes, a su vez, que en un mundo globalizado, el gobierno del Estado y el gobierno del Mercado se sobreponen en una tensa dinámica continua en la que quedan difuminados los límites y radios de influencia de ambos en una relación de coexistencia tan estrecha como recíproca.

1.-Engaño Institucional del Mercado
Concurre Engaño Institucional del Mercado desde el preciso momento en que éste requiere vender sus bienes y servicios consumibles para su subsistencia y desarrollo mediante técnicas de marketing que buscan, sin pudor alguno y mucho menos moral mediante, sumar consumidores tan adeptos como adictivos. Pues sin consumidores no hay Mercado. Ni hay Mercado que alcance su máxima superior de acaparar recursos naturales y financieros, bajo la lógica y los principios rectores de un sistema capitalista de libre competencia, sin la expoliación de dichos recursos a los consumidores en calidad de pequeños propietarios mediante estrategias sibilinas propias del Flautista de Hamelín. Es decir, el Mercado (liberal) para asegurarse su propio enriquecimiento requiere tanto del empobrecimiento de los consumidores, ya que se trata de una relación basada en una pura aritmética de valores inversamente proporcionales (por lo que toda crisis económica es un escenario favorable para los intereses del Mercado en el que los que más tienen compran barato a los que menos tienen), así como requiere de sociedades dóciles por enajenadas bajo los efectos del opio propio de una cultura consumista de corte hedonista.

Asimismo, cabe apuntar que la sombra del Engaño Institucional del Mercado es tan alargada, como señor del dinero en que se ha erigido, que no solo ejerce una influencia directa sobre los consumidores a título individual, sino que en su tendencia orgánica natural a sobredimensionarse ejerce asimismo influencia directa sobre los gobiernos de los propios Estados con el objetivo de asegurarse sus propios intereses, a expensas tanto de la dignidad humana como en detrimento del modelo de sociedad democrático. (Ver: El Mercado, el nuevo modelo de Dictadura mundial). Siendo el Engaño Institucional último por magistral del Mercado, tanto sobre los ciudadanos/consumidores como sobre los Estados, la creencia implantada elevada a categoría de verdad dogmática irrefutable de que no existe otro modelo económico posible y alternativo al que el Mercado impone, en el que el capital prima por encima de las personas, y éstas son susceptibles de ser desechadas cuando no tienen valor productivo en el balance económico de pérdidas y ganancias.

Un tipo de Engaño derivado directamente de la falsedad y la ocultación, en el que concurre tanto la mentira intencionada como la intencionalidad en la búsqueda de un beneficio personal, desembocando en la traición como sentimiento percibido por aquellos que son conscientes de haber sido engañados.

Visto lo cual, el Hércules moderno en pos de afrontar el reto de evitar el Engaño en su naturaleza Institucional del Mercado, tan solo puede que reforzar el papel del Estado, mediante la revalorización de los principios rectores democráticos amparados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, con el objetivo tanto de resituar al Mercado en su justa medida como medio instrumental necesario para la evolución social y no como un fin en si mismo, así como para llevar a cabo una transformación humanista del mismo. (Ver: El Capitalismo neoliberal ha muerto ¡Viva el Capitalismo Humanista!).

2.-Engaño Institucional del Estado
Por su parte, concurre Engaño Institucional del Estado, en términos de gestión política de la res publica, al estar éste supeditado a un sistema de partidos formado por personas humanas, profundamente humanas, que hacen de la política y sus resortes de poder un círculo vicioso para beneficio tanto personal como partidista, a expensas de sus conciudadanos/votantes. Siendo el diagrama del círculo vicioso el que sigue: 1.-Los políticos viven de la política / 2.-Los políticos, para vivir de la política, son dadores de favores / 3.-Para ser dadores de favores, los políticos necesitan dinero / 4.-Los políticos buscan dinero en el Mercado (sector bancario y empresarial) / 5.-Los políticos deben favores al Mercado / 6.-Los políticos se aseguran continuar viviendo de la política / 7.-Los políticos vuelven a comenzar el círculo viciado sin fin. (Ver: El círculo vicioso de los políticos, en el que los ciudadanos quedamos excluidos). Un círculo vicioso que, no obstante, cabe decir que se remonta a las primeras civilizaciones, encontrando su mayor exponente en la vida política del Antiguo Imperio Romano. Es decir, el Engaño Institucional del Estado como medio de gestión del poder público por parte de los hombres codiciosos, con independencia de sistemas políticos de orbe democrático o antidemocráticos, siempre ha existido y siempre existirá por principio de identidad con la naturaleza primaria humana. Un tipo de Engaño Institucional que, en la actualidad, se viabiliza mediante técnicas más complejas como es el control de los mass media y de la instrumentalización de una oratoria ambivalente capaz de afirmar una cosa y su contrario a la vez con plena impunidad en una cultura política imperante de panem et circenses (aunque hoy en día, a falta de suficiente pan, taza doble de circo). Pues no hay mejor estrategia para el Engaño que la distracción y el camuflaje. 

Un tipo de Engaño derivado directamente de la falsedad y la ocultación, en el que concurre tanto la mentira intencionada como la intencionalidad en la búsqueda de un beneficio personal, que desemboca en la traición como sentimiento percibido por aquellos que son conscientes de haber sido engañados.

Visto lo cual, el Hércules moderno en pos de afrontar el reto de evitar el Engaño en su naturaleza Institucional del Estado, tan solo puede esforzarse por que la sociedad evolucione hacia un sistema democrático más desarrollado, en el que la transparencia de la gestión, los criterios objetivos del bien púbico en términos de Bienestar Social, y el control sobre el perfil y el trabajo de los gestores de la res publica sean los verdaderos ejes vertebradores de la política en las sociedades modernas. 

Como hemos visto, afrontar el trabajo metafórico que representa el robar las manzanas doradas del jardín de las Hespérides no es tarea fácil. Ya el Hércules mitológico tuvo que acarrear temporalmente con el enorme peso que supone sostener el cielo, en sustitución del joven titán Atlas, para conseguir su empeño. En este caso, si bien no es el cielo con lo que hay que cargar, sí lo es con la propia naturaleza engañosa del conjunto de la humanidad, que ciertamente no sé qué es lo que pesa más. Pues si bien el cielo contiene estrellas éstas son limitadas, mientras que el engaño derivado de la codicia humana es infinito.


Nota: Para artículos de reflexión sobre filosofía contemporánea del autor se puede acceder online a la recopilación del glosario de términos del Vademécum del ser humano