miércoles, 20 de junio de 2018

No somos más tontos, es que estamos cambiando el modelo de Inteligencia (Computacional)


Hace escasamente unos días salía a la opinión pública los resultados de un estudio científico del Centro de Investigación Económica Ragnar Frisch de Noruega que ponía en relieve que la inteligencia humana está en declive, hasta el punto de afirmar que las personas nacidas a partir de 1975 son cada vez menos inteligentes. El estudio concluye que la causa de disminución del cociente intelectual se debe a factores ambientales y no genéticos, debido principalmente al estilo de vida, los cambios en el sistema educativo, el poco hábito de lectura, la mayor dedicación a internet, redes sociales y videojuegos, entre otros. No obstante, el propio estudio acaba reconociendo la hipótesis que, quizás, no es un problema de menor inteligencia entre los jóvenes sino de un cambio de definición de la misma en plena era digital.

Lo cierto es que los test de coeficiente intelectual (CI) son muy limitados, ya que se basan tan solo sobre dos de los ocho tipos de inteligencias múltiples que tenemos los seres humanos, y más específicamente en las inteligencias Lógico-Matemática y Lingüística (Un tema que desarrollo en mayor profundidad en la Fórmula de la Gestión de las Inteligencias Múltiples, que recojo y amplío tanto en el Manual de Gestión del Talento para Empresas, como en el Tratado de Habilidología con su versión web en TalentAbility). No obstante, aun tomando como referencia del estudio los parámetros métricos del CI, está claro que la falta de hábito general de lectura afecta al índice de la Inteligencia Lingüística, y que la afectación en los resultados de evaluación de la Inteligencia Lógico-Matemática debemos encontrarlos en el cambio de modelo educativo occidental, el cual es un claro reflejo de una constante adaptación a los retos cambiantes del mercado laboral. Así pues, si las necesidades sociales cambian, obviamente cambian asimismo los tipos de inteligencias que las personas desarrollan, ergo debemos replantear el modelo de medición de la inteligencia humana en pleno siglo XXI. Tanto es así, que en un mundo donde la gamificación se ha convertido en un método pedagógico y de ocio prevalente (uso de los juegos como modelo de aprendizaje, entre ellos los videojuegos), las inteligencias Espacial y Corporal destacarán, por ejemplo, en detrimento de la Inteligencia Lingüística.

Es por ello que la clave a la hora de poder redefinir y actualizar la unidad de medida del concepto de inteligencia no es otro que el contexto social donde se desarrolla: un entorno altamente tecnológico, en el que la dimensión que abarca la Inteligencia Lógico-Matemática ha quedado ciertamente obsoleta. Tanto es así que, personalmente, considero que la misma lista de las ocho inteligencias múltiples creada por el profesor de Harvard Howard Gardner hace ya casi cuatro décadas (en otra época industrial) ha quedado limitada, pues a su brillante propuesta debe sumarse un nuevo tipo de inteligencia acorde a la actual cuarta era de la revolución industrial: la Inteligencia Computacional.

Hoy en día no podemos entender el fenómeno social de la innovación en un entorno digital, fuertemente impulsado desde la energía creadora de las nuevas generaciones (gérmen de la explosión social de las start-ups en un mercado altamente competitivo), sin la concepción de la Inteligencia Computacional, que no solo combina diversos tipos de inteligencias múltiples, sino que incluso redefine la antigua versión de la Inteligencia Lógico-Matemática adecuándola a los nuevos retos de la humanidad contemporánea, en el que el ser humano ya no evoluciona bajo parámetros genéticos sino culturales a través de la gestión del conocimiento.

Sobre la Inteligencia Computacional ya profundicé lo necesario en la Fórmula del Pensamiento Computacional, también recogida y ampliada en las referencias anteriormente citadas, por lo que solo apuntaré en esta breve reflexión que viene definida por vectores como el pensamiento crítico, la descomposición, el reconocimiento de patrones, la abstracción y el uso de algoritmos (forma ordenada y sistemática para descomponer y resolver un problema). Por lo que si por algo se caracterizan nuestros jóvenes, educados en un sistema de construcción de la realidad donde prima el pensamiento computacional sobre base tecnológicadigital -aunque ellos mismos no sean conscientes de ello-, es que son personas lógicas y prácticas que se revelan ante cualquier decisión impuesta que no entiendan. Si bien, cabe apuntar, a modo deductivo sobre la observación social del desarrollo de la Inteligencia Computacional que ésta viene precedida, en una era profundamente digital y a temprana edad, por lo que denomino la Inteligencia Intuitiva-Compulsiva. O, dicho en otras palabras: los jóvenes del siglo XXI primero desarrollan la Inteligencia Intuitiva-Compulsiva sobre la que, a medida que evolucionan como personas, pasan a desarrollar la Inteligencia Computacional de manera natural.

Sea como fuere, lo que resulta evidente es que no podemos categorizar que el ser humano sea menos inteligente que sus antecesores, sino que hemos cambiado el modelo de inteligencia. Y ya sabemos que, frente a retos nuevos, debemos buscar métodos de resolución nuevos. Entre ellos, el de medir la inteligencia de un ser humano diferente en un mundo diferente.


Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano