domingo, 24 de diciembre de 2017

La Cataluña independentista es Rural. Causas y reflexiones

Tras el plebiscito en Cataluña entre ciudadanos independentistas y constitucionalistas-europeos, más allá de las connotaciones políticas, me parece interesante poner el foco de reflexión sobre el mapa sociológico resultante. Y uno de los rasgos que destacan por su contundencia es justamente la división demográfica en Cataluña por bloques. Es decir, los ciudadanos independentistas ganan en todo el área denominada como Cataluña de interior o Cataluña rural, mientras que los ciudadanos constitucionalistas-europeos ganan en la Cataluña de costa o Cataluña urbana, imponiendo su hegemonía en las 10 ciudades catalanas más grandes en número de habitantes y más productivas en términos de PIB catalán, representando menos del 5 por ciento del territorio de Cataluña. Así pues, queda evidenciada una visión política-económica diferente del ciudadano catalán dependiendo si procede del mundo rural o del ámbito urbano, salvando las excepciones en cada caso. Pero, ¿cuáles son las causas posibles de la voluntad independentista del mundo rural catalán?.

Antes de proseguir, no obstante, permítaseme un inciso. Hace unos días me encontré a un viejo profesor al que hace años no veía y, como no podía ser de otra manera estuvimos conversando sobre el monotema catalán por su importancia en la vida diaria de todos los pobres mortales que vivimos en Cataluña. El viejo profesor, docto en letras, me hizo ver -una vez más- de la importancia de las palabras, señalándome que el proceso independentista no era tal, pues solo se independizan las colonias (acorde al Derecho Internacional), sino que se trata de un movimiento separatista, pues su voluntad es la de separarse del resto de su territorio natural. Hecha la aclaración conceptual, que cada cual utilice la terminología que más le guste de acuerdo a su visión particular de la Historia y su percepción personal de la Realidad.

Prosigamos. ¿Cuales son las causas de la voluntad separatista del mundo rural catalán? Para responder, debemos echar mano de factores claramente sociológicos a los que me atrevo a responder por mi experiencia y conocimiento de la bella vida rural catalana:

1.-El primer factor es de perfil demográfico, pues el 95 por ciento del territorio de Cataluña, denominado como Cataluña rural o de interior, está formado por una estructura poblacional muy atomizada. Es decir, pequeños núcleos poblacionales mayoritariamente de 100 a 3.000 habitantes, donde prima la actividad económica agraria como eje vertebrador, y en los que la percepción emocional de distancia con el mundo urbano es abismal.

2.-El segundo factor, derivado del primero, es la clara dependencia de una autoridad paternal que les permita sentirse protegidos en su necesidad de subsistencia diaria. Un papel que durante años ha ejercido la Administración pública de la Generalitat de Cataluña, siendo la mano visible -aunque sea intermediaria de recursos estatales y de la UE- de ayudas económicas y facilitadora de estructuras públicas para la creación de un ecosistema de bienestar social propio de una sociedad moderna (subsidios a la explotación agraria, carreteras, escuelas, centros de atención sanitaria, centros cívicos, etc).

3.-El tercer factor, derivado de los dos anteriores, es la ideologeización que dicha autoridad paternal -casi religiosa- ha ido permeabilizando en los pueblos a lo largo de las últimas décadas, gracias a la estructura de organización jerárquico social del mundo rural, donde prima la lógica de los latifundios. El sabor dulce del poder.

4.-Y el cuarto factor, como consecuencia de los tres primeros, es la fuerza identitaria cultural que ha impuesto dicha autoridad paternal en el atomizado mundo rural, obligando a los ciudadanos de origen no catalán a abrazar y reafirmarse en la identidad cultural hegemónica como respuesta natural a un posible complejo de inferioridad y de necesidad de adaptación al entorno ambiental imperante. Dinámica que ha generado el hecho que los líderes locales del mundo rural no son los que están mejor preparados intelectualmente, sino los más enérgicamente identitarios. Vale más el carnet de partido, como garrote en mano, que cualquier titulo universitario con experiencia profesional demostrable que se precie.

En este contexto sociológico rural, la palabra de la autoridad paternal es ley, elevándose incluso a la categoría de mesiánica en los últimos años del relato épico del nacionalista catalán.

Al final, como observamos, la diferencia entre la intención del voto separatista y del constitucionalista-europeo radica en los referentes culturales y de visión de una sociedad moderna por parte de cada postulado, donde la eterna batalla entre emoción y racionalidad está servida. Y en esta contienda, y a la luz de los recientes resultados electorales registrados entre el mundo rural que representa un modelo social del pasado y el mundo urbano que representa un modelo de sociedad de presente y futuro, la razón nos dicta que es urgente y necesario modificar la ley electoral de D'Hondt. A buen entendedor, pocas palabras.


Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano