lunes, 2 de enero de 2017

El Viaje del Héroe moderno: el Desempleado

Cuando hacemos referencia a los héroes nos retrotraemos a la época de los mitos clásicos, y más específicamente a los tiempos de los héroes griegos en el contexto de nuestra tradición cultural. Unos héroes exuberantes en aventuras apasionantes, todas de ellas catársicas con mensaje moral incluido, que tanta tinta han hecho correr en epopeyas varias a lo largo de la historia, alimentando el imaginario artístico de pinturas y estatuas, y que en la actualidad son fuente de inspiración para argumentarios de éxito como pueda ser la propia saga de Star Wars.

Sí, toda sociedad necesita de héroes como espejos icónicos sobre los que reflejarnos para poder reunir el valor suficiente que se requiere para afrontar las dificultades y los retos que nos vamos encontrando a lo largo de nuestro viaje existencial como mortales. Y sí, hoy en día también contamos con héroes. Pero en vez de tener que lidiar con los caprichos de los dioses del Olimpo, nuestros héroes se enfrentan a los dioses -igualmente inaccesibles y omnipresentes- que viven en el Mercado. Y en vez de tener que combatir feroces monstruos, su lucha encarnizada se centra en el cuerpo a cuerpo con la Economía, la hidra de mil cabezas cuya fuerza es invisible, pero no por ello menos mortífera. Héroes de la actualidad que conocemos bajo el nombre de Desempleados.

El héroe Desempleado es aquel que, aun queriendo trabajar, está fuera del mercado laboral, pero que lucha con todas sus fuerzas por conseguir su propósito de volver a conquistar un puesto de trabajo que lo dignifique como ser humano. Un mortal que, en su periplo de héroe, inicia la aventura de conseguir trabajo recorriendo el mismo viaje que, en antaño, recorrieron los héroes clásicos: iniciar la aventura, superar retos y tentaciones, caer en el abismo social para posteriormente alcanzar la revelación, transformarse como persona, sanar y purgar los asuntos vitales no resueltos, y regresar a su hogar ya como vencedor (en este caso con la victoria de un trabajo digno y dignificante, en contraposición a la estafa de los trabajos precarios). Todo un proceso de iniciación y transformación personal que, a diferencia de los héroes mitológicos, los héroes de la actualidad no cuentan con ningún mentor o ayudante (en la gran mayoría de los casos), y mucho menos con ninguna ayuda de naturaleza sobrenatural, por lo que muchos son los héroes que perecen durante el viaje quedando atrapados en el abismo de la marginalidad social.

Si tuviéramos que definir las cualidades del héroe Desempleado que finaliza con éxito su aventura casi titánica, está claro que más allá de la preparación profesional (pues no caben más títulos ni currículums experimentados en las paredes de los pasillos y salas de espera de las oficinas del paro), destacaríamos su habilidad por superar los diferentes obstáculos con esfuerzo, persistencia y capacidad de reinvención. Pero además, como buen héroe, hay que sumar a su aventura episodios de suerte, oportunidad, ayuda de terceros e incluso de la injerencia del destino. Pues no hay héroe que no necesite, a lo largo de su experiencia iniciática, de una ayuda in extremis para continuar su viaje. Por lo que, tristemente, muchos son los Desempleados llamados a ser héroes, pero pocos los héroes Desempleados tocados por la gracia de la Fortuna.

A todos los héroes Desempleados de buena fe, personas sin nombres y apellidos a los ojos de la Historia (pero con historias familiares reales), mi mayor respeto y mis mayores deseos para que en este año nuevo se les conceda el éxito del trabajo digno conquistado.

Fortuna iuvat audaces


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Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano