jueves, 27 de octubre de 2016

Los cambios sociales evidencian la capacidad del hombre de mudar la piel

Los estereotipos a menudo tienen popularmente una concepción negativa (pudiendo desembocar en prejuicios), considerándose como creencias que limitan (siempre a los ojos de terceros), pero al fin y al cabo no son más que la imagen que transmite una persona en un contexto de referencia social determinado. Otra cosa es un prototipo, que se refiere a un diseño de algo en pruebas, y que muchas personas confunden con estereotipo, ¡tantas veces mal utilizado en televisión sobre todo en programas que explotan mediáticamente las relaciones sentimentales de parejas!.

Un estereotipo es, por tanto, un concepto colectivo que se concibe dentro de un contexto social común, definiendo los rasgos de conducta que comparten ciertas personas en relación a una determinada categoría social. Así pues, los estereotipos son la manifestación externa por reafirmar una identidad personal en un contexto social singular, lo que no quiere decir que representen la verdadera identidad de la persona a título individual, sino que es una actitud adoptada para formar parte de un espacio de seguridad frente a la diversidad del resto del mundo. En este sentido, los medios de comunicación y las campañas de marketing juegan un papel relevante a la hora de promover unos estereotipos concebidos como socialmente adecuados, poniendo su énfasis en los modelos estereotipados de éxito social. Solo hay que observar cuál es el patrón de estereotipo de un cuerpo físico aceptable con el que estamos bombardeados las 24horas del día en anuncios publicitarios, programas de entretenimiento o series televisivas.

Es evidente que existe una relación directa entre estereotipo y la necesidad de ser aceptado en un contexto social determinado, relación de conducta imprescindible en una sociedad feudal, gremial o neoindustrial. Pero en plena cuarta revolución industrial, donde la evolución de la humanidad se basa en la gestión del conocimiento a través del desarrollo tanto de las Inteligencias Múltiples de una persona, como de la Inteligencia Colectiva global como resultado de la suma de talentos individuales, los estereotipos mal entendidos pueden representar una limitación social. Pues en materia de conocimiento, la diferencia enriquece y permite innovar.

Cuando una persona reafirma su identidad en bienes tangibles e intangibles que pertenecen al mundo exterior, se encuentra enmarcado dentro de un estereotipo social, lo cual presenta un estado efímero en sí mismo al encontrarse la sociedad en continuo cambio y transformación. Así pues, si frente al movimiento impermanente de la sociedad la persona pierde esos bienes externos en los que reafirma su identidad, dicha persona se verá abocada a un cambio de estereotipo social. Y al estar vinculada la identidad (propia del mundo interior de la persona) con el estereotipo (propio del mundo exterior de la persona), dicha persona se verá inmersa en un proceso de transformación íntimo y alquímico equiparable al proceso de mudar la piel.

El enfoque positivo de la situación es que, al igual que ciertos reptiles, la muda de piel (proceso de cambio de un estereotipo social por otro), nos permite crecer y sanar emocionalmente. Y, además, percatarnos que la identidad individual no reside en nuestra identificación patológica con el mundo exterior, pues solo hemos mudado la piel social, sino en la reconexión y reafirmación con la esencia de nuestro Yo verdadero que nos permite saber quiénes somos más allá de los estereotipos sociales, pues la verdadera identidad personal es un valor inmutable en nuestra propia naturaleza individual. (En este punto, recomiendo la lectura del artículo “La Fórmula de la Autoridad Interior” de la serie de nomenclaturas “Las Fórmulas de la Vida” en materia de Desarrollo Competencial )

A todas luces, si alguna novedad ha traído la sociedad de Mercado a la Historia del hombre, a diferencia del resto de épocas de la humanidad, es la confirmación de la capacidad que tenemos las personas en mudar la piel para seguir creciendo en una continua reinvención social de nosotros mismos. En otras palabras: el ser humano, en su necesidad de adaptación al medio social cambiante, es capaz de cambiar la piel estereotipada. Aunque esto no nos debe sorprender, ya que a nivel físico ya modificamos todas las células de nuestra piel más superficial (tegumento) cada 20-30 días, o sea que el cambio lo llevamos incluido de serie ya en el genoma como especie.