jueves, 15 de octubre de 2015

La Política, y sus políticos, culpables de la pobreza en España

Imagen de la campaña anti pobreza "El bocadillo mágico" (pan con pan)
Más de 10 millones de personas en España, el 22 por ciento de la población total, sufren la lacra de la pobreza. Realidad que se ve aumentada hasta los 13,6 millones de personas, el 30 por ciento nacional, si hablamos de la tasa de la población en riesgo de pobreza y exclusión, según datos europeos hasta 2014. Cifras que, contrariamente a lo que se puede pensar, crecen año tras año desde el inicio de la actual crisis económica. Un panorama demoledor que se suma al hecho que el 14 por ciento de los trabajadores españoles son pobres, al no superar los poco más de 600 euros mensuales.

Ante la evidencia de este panorama, en el que incluso la ONU ha manifestado su voluntad de obligar a España a reducir a la mitad el número de personas en riesgo de pobreza para que así pueda cumplir con sus obligaciones con la nueva agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, está claro que la política que se está aplicando no es válida.

Tras ocho años de crisis, ya no podemos dar por aceptable los argumentos trasnochados que se aferran a defender la existencia de millones de personas actualmente en situación de pobreza en España por causas de Mercado. Una tesis que los malos gobernantes pueden defender, tras reponerse del shock inicial de convulsión social –y siendo generosos-, hasta los tres o cuatro primeros años posteriores al principio de la crisis económica (tiempo suficiente para ponerse las pilas). Pero, tras cerca de una década de la caída del banco norteamericano Lehman Brothers, ¿dónde están las medidas de choque contra la pobreza social? Sencillamente, no existen.

En otras palabras, a estas alturas de la situación, no vale achacar el drama de millones de familias españolas a cuestiones económicas, sino a cuestiones políticas. Pues es responsabilidad de la Política, y por extensión de los políticos, garantizar la dignidad de vida de sus conciudadanos en un Estado que se considera democrático y de Bienestar Social mediante una óptima gestión colectiva de los recursos nacionales disponibles. Puesto que España no es que sea un país pobre, sino más bien muy rico –según el último y reciente informe publicado por el banco Credit Suisse-, los que son pobres son gran parte de sus ciudadanos a causa de una distribución no equitativa de la riqueza del país. Lo cual responde a la pregunta de: ¿cómo es posible que el número de ricos haya crecido en España un 40% durante la crisis, y que incluso en este último año 2014 haya crecido por encima de la media tanto europea como mundial?, en contraposición directa al aumento de pobreza nacional.

Ya sabemos que para el Mercado, la pobreza no es más que una variable en sus ecuaciones de productividad. Pero para la Política, la pobreza no puede reducirse a un simple índice demográfico, sino a una necesidad imperante por resolver. A no ser que los políticos, como parece ser por la cruda y flagrante realidad de ausencia de iniciativas legislativas en materia social, no hagan política sino economía de mercado.

Todos sabemos, ya en materia de economía doméstica, que los recursos –muchos o pocos- en el seno de una familia se redistribuyen de acuerdo a las necesidades de sus miembros. Y esa acción de priorizar y redistribuir se le llama "hacer política" (gestión del bien común). Es por ello, que a escala nacional, podemos afirmar que el culpable de la pobreza en España no es otro que la Política. Que es lo mismo que señalar con el dedo inculpatorio de la actual situación de precariedad social a aquellos gobernantes que aplican dicha Política.

Señores políticos, por favor, dejen de jugar a pseudoeconomistas para beneficio de los Mercados y dedíquense a hacer de una vez por todas Política de verdad para bien de su pueblo. Pues la Política, en mayúsculas, es por esencia de profundo carácter social.

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