domingo, 11 de octubre de 2015

La Economía sin Filosofía genera Mercados absolutistas

Todos sabemos que la economía es el sistema de producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios de una sociedad o de un país. Así pues, todos estaremos de acuerdo, asimismo, que depende de qué tipo de economía apliquemos obtendremos un tipo u otro de sociedad, ¿verdad?. Tanto es así que la Política –en mayúsculas-, cuando desea cambiar el rumbo de una sociedad, las primeras medidas que toma son de carácter económico. En otras palabras, dime qué tipo de economía aplicas, y te diré qué tipo de sociedad tienes.

No obstante, para discernir qué tipo de sociedad queremos, hemos tenido que realizar un ejercicio de reflexión previo. O, lo que es lo mismo, hemos tenido que filosofar sobre los posibles modelos de sociedad en los que pueden derivar nuestras decisiones económicas. Pues la filosofía no es más, ni menos –ya desde tiempos ancestrales en que el ser humano tiene conciencia de sí mismo y su entorno-, que la acción de reflexionar sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos que afectan especialmente sobre el hombre y el/su universo.  Entonces, ¿por qué en España acabamos de eliminar la filosofía de la ESO y la hemos relegado a una asignatura optativa de Bachillerato, cuando desde hace siglos atrás formaba parta del núcleo de la educación humanista de nuestra civilización? Un acto, a todas luces, inconsciente por parte de nuestros gobernantes. O, ¿se trata de un acto consciente?...

Eliminar prácticamente la asignatura de filosofía de nuestro sistema educativo obligatorio es sinónimo a no querer que las futuras generaciones desarrollen la capacidad de pensar por sí mismos, en un mundo ya de por sí sobresaturado en inputs de información paquetizada y a la carta, dentro de una cultura hedonista que crea realidades paralelas a través de la exaltación de los sentidos. Si es así, ¿quiénes serán aquellos que piensen, reflexionen, y por tanto filosofen sobre el sistema económico que determine una u otras sociedad posible? Seguramente, la élite, que es lo mismo que señalar a aquellos que manejan el Mercado.

Es curioso observar el hecho que la filosofía, a lo largo de siglos, ha sido materia obligada en todos los sistemas educativos del mundo occidental justamente cuando, la educación y por extensión la cultura, eran privilegio de unos pocos. Y ahora, cuando la educación y la cultura se han sociabilizado como valores universales propios de los derechos fundamentales de todo ser humano, la filosofía –materia que enseña a pensar-, se elimina de las aulas.

Al eliminar la filosofía de la Enseñanza, estamos formando a futuros adultos que, desde el momento anterior a su propia concepción, han heredado el compromiso de sus padres (nosotros) de ceder al Mercado la capacidad de pensar qué modelo de sociedad quieren. Y ya sabemos que el Mercado entiende la economía como aquel sistema de creación de riqueza que beneficia sus propios intereses, por encima de los derechos, la equidad y la justicia social. Es decir, por encima de las necesidades de las personas como seres humanos. Aunque de ceder nuestra soberanía como pueblos para decidir el futuro de las sociedades ya sabemos un poco, al haber dejado desde hace tiempo el control de la creación del dinero como moneda en manos de los bancos privados.

Si al ser humano se le niega incluso la oportunidad de aprender a filosofar en un mundo donde la economía impera sobre cualquier otro valor, incluso el de la propia vida, quedamos abocados a una nueva era donde las sociedades democráticas quedan a la sombra del poder de un Mercado absolutista, por lo que tendremos que redefinir el concepto de democracia del pueblo, así como los principios de igualdad de oportunidades y dignidad de las personas.

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