jueves, 20 de agosto de 2015

El aburrimiento es un reactivo para la evolución humana

Siempre hemos oído la máxima de que el hombre es un animal de costumbres. Y así es. Pero lo que no se nos ha dicho es que ese patrón de comportamiento es caduco en el tiempo, como un tren que siempre gira y gira sobre el mismo circuito cerrado hasta que se le acaban las pilas o -según la versión del juguete-, la cuerda. Y aquella persona que transcurrida la fecha de caducidad de su monótono comportamiento no cambia sus hábitos por otros nuevos es, simplemente, no porque sea conservador en sus costumbres, sino porque o bien ya está hibernando en vida,  o bien porque la vida no le ofrece ninguna otra sugerente alternativa.

A la fecha de caducidad en la motivación por la repetición monótona, y muchas veces adictiva, de todo hábito prolongado en el tiempo, le llamamos aburrimiento. Y es, llegado a este punto, cuando la persona, apática de las acciones que llenan su día a día, desea cambiar sus hábitos  por algo que nuevamente le motive y le haga sentir viva. Aunque no sepa aún ni qué buscar ni en qué dirección dirigirse. Pero es en este estado personal e íntimo en que se produce el inicio del movimiento por el cambio que hará evolucionar al individuo y, con él, a su realidad más inmediata, y por extensión –tarde o temprano- al conjunto de la sociedad.

No obstante, es verdad que cada persona es un mundo, y hay quienes tardan más en aburrirse de sus hábitos frente a los que se aburren más pronto. Ya que cada cual tenemos ciclos de evolución y madurez personal diferentes: largos y lentos, o cortos y rápidos. En definitiva, el aburrimiento humano es un reactivo en la evolución de las sociedades; junto a la necesidad, para ser más exactos (pero no haremos mención a esta última ya que cuenta con una vasta literatura propia).

El aburrimiento nos empuja a recorrer nuevos caminos, a buscar nuevos horizontes, a experimentar nuevos parajes desconocidos hasta la fecha, ya sea en el ámbito personal, social o profesional. El aburrimiento es el germen de la ilusión, que a su vez genera una reacción en cadena que puede desembocar en la pasión. Un ciclo combinado trifásico (aburrimiento-ilusión-pasión) que puede activarse en cualquier momento de nuestras vidas, ya sea por azar, ya sea de manera dirigida y predeterminada por una voluntad inteligente externa. Aunque también no parece menos cierto que en algunas personas puede mantenerse pasiva de manera permanente sin ser activada.  

Así que, amig@, sabiendo que el aburrimiento es un reactivo en la evolución de las personas, si actualmente te encuentras en la tesitura de que algún objeto, persona, circunstancia, hábito o situación te aburre, alégrate porque pronto va a cambiar tu vida. Puesto que si algo hay seguro en el universo es que todo está en continuo movimiento, cambio y transformación.

Si te aburres es que estás a punto de saltar.