viernes, 28 de agosto de 2015

¿Cómo tener éxito en el contexto de una crisis sistémica?

Muchos son los economistas que, desde el 2010, exponen que en vez de encontrarnos en una crisis coyuntural o estructural –según la idiosincrasia de cada país-, nos hayamos en el epicentro de una crisis sistémica. Pero, ¿quién quiere escuchar a pájaros de mal agüero, verdad? Lo que todos queremos siempre es, en jerga popular, que nos regalen los oídos.

Una crisis sistémica es aquella que sucede cuando el sistema en su conjunto está en crisis, es decir, cuando el sistema colapsa por incapacidad, sobrepasamiento o por falta de instrumentos para resolver los problemas o desastres creados por su propia dinámica. Como una bomba de relojería, para entendernos, que no tiene otro final posible que la explosión, tratándose en este caso de una explosión expansiva. Una bomba cuyo temporalizador de cuenta atrás se activó hace ya casi un siglo con la crisis del 29.

Una crisis económica que, por ser sistémica, no solo afecta a Estados Unidos, Europa y Japón, sino también a las llamadas potencias emergentes como China, Brasil, la India y Rusia, así como a otras economías emergentes de Sudamérica como México, Chile o Ecuador, por poner algunos ejemplos.
Ante esta situación, queda claro que el sistema económico actual en el que se basa el desarrollo de la humanidad cuenta con fecha de caducidad vencida -como una flor que ya ha recorrido todo su proceso de vida natural-, lo que significa que a nivel global debemos reinventar nuestro sistema de crecimiento económico bajo parámetros de sostenibilidad financiera (y por supuesto medioambiental), así como de equidad social. Ya que en un escenario de crisis sistémica la brecha social entre ricos y pobres aumenta exponencialmente.

Llegados a este punto, el concepto de éxito personal y empresarial se pone bajo revisión, enfrentando el modelo de éxito clásico, basado en una feroz competitividad capitalista que busca la máxima del beneficio personal en detrimento de terceros, frente a un modelo de éxito acorde al contexto de una crisis sistémica, basado en una competitividad sostenible que busca la autorrealización de disfrutar de una vida digna en consonancia con el buen desarrollo del conjunto de la sociedad. En definitiva, dos conceptos antagónicos de éxito que no vienen transmutados por ninguna buena voluntad de ética empresarial, sino por el irreversible cambio de paradigma en la transición de una economía capitalista caduca hacia una economía humanista germinal. Como dijo el César, alea iacta est.

Así pues, el principio del éxito en el contexto de una crisis sistémica como la actual, en pleno proceso hacia un nuevo modelo económico aún por definir, no es otro que la búsqueda de la sostenibilidad entre los ámbitos privado, empresarial y social de toda persona. Un principio de sostenibilidad que incluye, por concepción propia, valores humanistas y sociales que tienen como fuente de inspiración los modelos de Estado del Bienestar social. Ya que cualquier otro modelo de sistema referencial de éxito en medio de una crisis sistémica, que no cuente con las coordenadas de la sostenibilidad personal, la sostenibilidad empresarial y la sostenibilidad social, está abocada a la quiebra técnica. Pues no hay empresa que venda sin sociedad que consuma, ni persona que pueda vivir sin una empresa que genere trabajo o rentas.

Si éxito en un contexto de crisis sistémica es sostenibilidad, la pregunta del millón no es otra que: ¿cómo se alcanza el punto de sostenibilidad en un sistema referencial de triple coordenadas? La respuesta, por sencilla, no resulta fácil a la práctica: mediante el reajuste de flujos de activos y pasivos entre la partes. Un reto a alcanzar en el futuro inminente.

Nihil novum sub sole

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