lunes, 15 de junio de 2015

La inteligencia colectiva crea millones de combinaciones de mejores realidades posibles

¿Quién no ha jugado al Rubik? Ese cubo de 9  piezas en cada cara, habiendo tan solo 9 piezas de un mismo color en su frontal de un total de 6 colores diferentes. Pues bien, ese objeto limitado que cabe en nuestras manos tiene –según los matemáticos- más de 43 trillones de combinaciones posibles, lo que significa que tardaríamos 1.400 billones de años para realizar todas sus combinaciones, siempre y cuando hiciéramos un giro por segundo. Casi nada!

Si ya nos hemos mareado con las combinaciones posibles de un simple cubo de Rubik de 54 piezas, imaginémonos cuántas combinaciones de sinapsis posibles puede realizar un cerebro humano normal con sus 86 billones de neuronas. De vértigo, ¿verdad?. Con la diferencia que el cubo de Erno Rubik sólo combina colores, mientras que las neuronas de nuestro cerebro combinan realidades posibles.

Y aún más, ¿cuántas combinaciones de realidades posibles pueden realizar la interconexión de 750 millones de cerebros, con sus 86 billones de neuronas cada uno, del conjunto de personas que solo viven en Europa? ¿Y si subimos la puja a los aproximadamente 7.400 millones de habitantes de la población mundial?  Como podemos intuir, la combinación de realidades posibles es prácticamente –al entendimiento humano- infinita.

Así pues, que no nos intenten hacer creer que sólo existe un tipo posible de economía que determina una realidad concreta y exclusiva que premia a unos pocos privilegiados y condena a unos muchos de millones de personas a la miseria y a la resignación del malvivir.

A los líderes de opinión por dedocracia, bienpagados tertulianos de turno, políticos de gomina y comodín, sacerdotes de la capitaleconomía, vacas sagradas de los bancos mundiales y semidioses de las grandes corporaciones financieras y de recursos naturales que nos venden e imponen una sola combinación de realidad posible, tal cual si el cubo de Rubik tan solo tuviera una única combinación realizable, hay que decirles bien claro y alto que no nos interesan sus juegos de malabares por casar una combinación limitada de realidad posible con sus intereses partidistas.

No obstante, la noticia positiva del relato es que en la actualidad, en una Tierra global, nos encontramos ya en los albores de una era en que millones de estructuras neurológicas se interconectan para crear y enriquecer nuevas ideas que dan forma a realidades posibles y alternativas a las actuales, mucho más justas y equitativas social y económicamente en pos de salvaguardar el derecho que tiene toda persona a una vida digna. Puesto que la inteligencia colectiva, mucho más rica por una simple cuestión estadística, tiene como característica innata la reivindicación del bien común frente al bien individual de la inteligencia endogámica de unos pocos que, a día de hoy, aún dirigen de manera sectaria el destino de la vida del resto de los mortales.

Y a diferencia de las piezas de Rubik, la estructura neurológica globalizada crece y se expande como un organismo vivo, multiplicando sus combinaciones de realidades posibles a la vez que se retroalimenta de nuevas y actualizadas ideas a tiempo real en la interconexión de millones neuronas por todo el planeta en la búsqueda de un mundo cada día mejor.

Así pues, cada cual a su pequeña escala, ayudemos a romper esquemas mentales intuyendo nuevas y mejores versiones de realidades posibles, formando parte de esa inteligencia colectiva donde la importancia no radica en el punto que representamos, sino en la imagen global del dibujo que trazamos.