domingo, 17 de mayo de 2015

Somos parte de un efímero mandala. Desdramatiza tus éxitos y fracasos

De igual manera que las moléculas están unidas por átomos, las neuronas por sinapsis o las consciencias por ideas, las ideas están unidas por personas. Así pues, si moléculas, neuronas, consciencias e ideas están unidas, las personas estamos interconectadas entre sí formando un ente único, orgánico y vivo.

Pero este organismo común, al que llamamos humanidad, no se encuentra aislado e independiente del planeta en el que vivimos, sino que se encuentra íntimamente interconectado con él. Estamos conectados al mundo vegetal, del cual respiramos, alimentamos y sanamos. Estamos conectados al mundo animal, del cual vivimos y convivimos (desde las bacterias que forman parte de nuestro estómago, a las abejas que polinizan las flores de nuestros campos y árboles frutales, o los animales de granja que nos nutren). Estamos conectados con el mundo mineral, sobre el que caminamos, con el que construimos y creamos nuevos productos. Y estamos conectados con los elementos de la naturaleza, agua, viento, fuego y tierra que hacen posible la vida en su justa combinación. Estamos conectados con todos ellos, de igual manera que mundo vegetal, animal, mineral y elementos de la naturaleza están conectados a su vez entre sí.

Todos y Todo está interconectado, formando un ecosistema planetario del que ninguno de los elementos coexistentes puede existir sin el resto.

Una interconexión que podemos trasladar tanto a nivel macroscópico, la interrelación de la Tierra como planeta con su sistema solar y este con su galaxia; como a nivel microscópico, la interrelación de los átomos con partículas subatómicas como los quarks, los neutrinos o los besones, y estos con esos hilos vibrantes de energía a los que llamamos cuerdas.   

Todo y Todos estamos interconectados en una secuencia infinita y fractal, donde incluso las dimensiones conocidas del espacio más el tiempo se replican creando un universo multidimensional, en el que lo soñado se convierte en realidad y lo real en sueño.

Un universo multidimensional, secuencial y fractal, en el que las personas estamos unidas por ideas, las ideas por consciencias, las consciencias por sinapsis, las sinapsis por neuronas, las neuronas por moléculas y las moléculas por átomos, donde los átomos no son más que efímeros granos de arena coloreados en un gran mandala del que formamos parte.

Así pues, amig@, desdramaticemos los triunfos y los fracasos, los egos y los autoboicoteos, las risas y los llantos, la alegría y la tristeza, pues solo cuando la mano de la muerte arrase con el efímero mandala del que formamos parte, quizás, y solo quizás, podremos trascender nuestra naturaleza.


Mientras tanto, que tengas un apacible samsara.