viernes, 1 de agosto de 2014

Los sueños se desvanecen, cuando el espíritu se rompe

Los sueños están al alcance de todos, pero no todos alcanzan sus sueños. El iniciar el camino que te lleva hacia la consecución de un sueño, al contrario de lo que nos han hecho creer en esta cultura hedonista (búsqueda del placer y supresión del dolor y las angustias) y express (desear que las cosas se hagan ipso facto), es un verdadero camino iniciático cargado de pruebas personales donde solo los perseverantes y fieles a sí mismos lograrán completar el viaje (al igual que los héroes de la cultura clásica).  Y es justamente en este viaje donde queda patente si el espíritu del soñador es digno de su sueño o, por el contrario, tan solo es un soñador cuyo espíritu aún no está suficiente templado ni tiene la madurez necesaria  para practicar la maestría de la alquimia que hace posible que un sueño se materialice en el mundo de las formas. He aquí la prueba definitiva que convierte al iniciado en maestro.

Muchos son los llamados y pocos los elegidos. Y no hay más examen que el propio camino. Un camino que pone a prueba la fortaleza y madurez del espíritu del soñador, pues solo consiguen sus sueños aquellos que están preparados y son dignos para ello. Y aunque la materialización del sueño pueda parecer ser, a primera vista,  el regalo al esfuerzo realizado, lo cierto es que el verdadero premio es el camino de aprendizaje de sabiduría personal que el soñador ha ido recorriendo a lo largo de su viaje iniciático.

El viaje del soñador es luminoso y alegre, fruto de las esperanzas focalizadas en una nueva y mejorada realidad de sí mismo, pero se torna oscuro y triste cuando el espíritu del soñador se rompe en su viaje, haciendo desvanecer el sueño en múltiples pedazos esparcidos por la inmensidad del Universo.  Y es que el espíritu del soñador (el espíritu del que se presenta como promesa de guerrero y héroe de su propia vida) se rompe y quiebra en su camino iniciático cuando aún no está preparado para el mismo, haciendo patente su falta de Conciencia, Templanza y Autoridad Interna (madurez interior) y muchas veces falta de Preparación suficiente en la materia a la que se está enfrentando (profesionalidad), lo que le impide llegar a los objetivos marcados. Y es entonces, en medio de esa incapacidad personal, que se desencadena un estado de angustia que lleva al iniciado a la impotencia y debilita su fuerza  vital, una impotencia que le arrastra hacia la tristeza, una tristeza que le conduce a la rabia, y una rabia que le sumerge en la oscuridad cuya falta de vida fagocita (ingiere y destruye) todo sueño.

…Y es entonces que el soñador quebrado (el aprendiz fallido de guerrero y héroe), bajo los efectos de la angustia y el dolor de su propia impotencia e incompetencia, en vez de mostrar altura de miras siendo realista, responsable y consecuente  de sus propios actos, suele mostrar la parte más débil de su espíritu en forma de mediocridad humana creando realidades alternativas (con la desesperada complicidad de terceros para sentirse reforzado en su autoengaño, como el niño que busca consuelo) que le exculpen de su propia responsabilidad y cuyo parecido con la verdadera historia del viaje realizado es meramente pura casualidad.

Muchos son los llamados y pocos los elegidos. Y cuando el espíritu se rompe, no solo los sueños se desvanecen, sino que la propia realidad se corrompe. He aquí una muestra más de la capacidad del hombre por crear realidades alternativas, aunque en este caso no construyan nada, sino que destruyen y encarcelan a su propio creador en una fantasía irreal y a su medida, retroalimentada por actores secundarios captados para decorar con una pátina de falsa realidad la película de ciencia ficción. ¡Qué imposible tarea es para los espíritus débiles, inmaduros y vulgares, contaminados por el mordisco de la rabia, el diferenciar entre lo que es real y lo que no lo es!

Amig@, si quieres alcanzar tu sueño, templa y fortalece tu espíritu, al igual que te precedieron guerreros o héroes clásicos en la superación de sus pruebas vitales (como los doce trabajos de Heracles/Hércules), ya que los sueños, sueños son, si no te preparas para ser dign@ de conseguirlos. Pues no hay camino sin pruebas, ni pruebas sin esfuerzo de superación, ni capacidad de superación sin una mente clara, un corazón templado y un espíritu fuerte. Pues como decía Platón, “los espíritus vulgares no tienen destino”.

Así pues, amig@, ¿estás preparado y eres digno de alcanzar tus sueños? En caso de duda, miedo o negación, sé realista del camino que vas a emprender, sé sincero de tus propias capacidades, y prepárate a conciencia antes de iniciar tu propio viaje iniciático hacia la consecución de tu sueño. Pues una vez decidido y comprometido, debes ser fiel a tu compromiso, y no cabe pararse a medio camino para dar vuelta atrás rompiendo todo compromiso y llorando como un niño lo que no se supo hacer como un hombre (referencia de la Sultana Aixa a su hijo Boabdil, cuando perdió Granada).