miércoles, 1 de mayo de 2013

La salida a la crisis es la conexión


Todo en la naturaleza está conectado. El planeta con su sistema solar. El ecosistema del planeta con todos y cada uno de sus elementos, ya sean minerales, vegetales o animales, y estos entre ellos y con el mismo ecosistema de la Tierra del que son y forman parte. Los ríos se conectan con el mar, y el mar a través de la lluvia y la nieve vuelve a conectarse con los ríos. La tierra se conecta con los árboles, los cuales se conectan con el aire produciendo el oxígeno que permite la vida, vida que al final de su ciclo natural vuelve a conectarse con la tierra. Los animales se conectan entre los de su misma y diferente especie, creando el reino animal que vive conectado al mundo vegetal y mineral. Y así con todo, ya sea el proceso de nuestro propio respirar, ya sea la interconexión de nuestras neuronas que producen los pensamientos de aquello que somos como personas y humanidad.

Para que haya vida debe haber interconexión de sus diferentes elementos, y flujo entre los mismos. ¿Qué le sucedería a un mar si le privásemos de su conexión con los ríos que lo alimentan? ¿Qué les sucedería a los animales si les privásemos del oxígeno para respirar que crean los árboles? ¿Qué le sucedería a la Tierra si la privásemos del poder calorífico y luminoso del sol que genera la vida? ¿Qué le sucedería a una familia si la privásemos del mercado laboral que le provee de su fuente de ingresos?...

La interconexión es vida, flujo y equilibrio de ecosistemas, ya sean de la naturaleza madre o del mercado financiero y de bienes de servicio público. Y cuando la conexión se rompe, creando espacios estancos e incomunicados, no solo se producen desequilibrios, sino que se pone en peligro la vida de su propio ecosistema.

De igual manera que en una estación seca se abren las compuertas de las presas de agua para que puedan llenarse los ríos que rieguen los campos de cultivo, provean de suministro hídrico a las industrias y cubran las necesidades de consumo de agua doméstico de las ciudades, asimismo debemos hacer con los recursos de capital en una situación de grave sequía económica. Una conexión -llamada cadena de valor a escala empresarial-, cuyo flujo permite la sostenibilidad de la vida del ecosistema social.

La vida de los ecosistemas sociales no entiende de políticas de derechas o de izquierdas, sino de si hay o no hay conexión entre sus diferentes elementos que permita el flujo necesario para la existencia de su propio ciclo de la vida. Así pues, en un escenario en el que las presas del capital están llenas y sus compuertas cerradas, no es una cuestión de valentía el abrirlas o no para reanimar una sociedad en situación de emergencia social -formada por la suma de personas con nombre, apellidos e historias familiares-, sino que es una cuestión de humanidad y, por extensión, de cuál es el valor que otorgamos al derecho fundamental de toda persona a una vida digna.

La interconexión, flujo y equilibrio de la vida de todo ecosistema se basa, en términos humanos, en los principios de equidad, generosidad y solidaridad entre las partes que lo forman. Principios que es hora que introduzcamos en nuestras políticas de gestión pública si pretendemos crear un mundo mejor, y que deben ser la base a partir de ahora de cualquier gobierno humanista y moderno que se precie, siendo las personas, siempre, lo primero.

España, 1 de Mayo de 2013
Día del (trabajador) Parado