lunes, 29 de abril de 2013

SOS: ¡Nadie puede Reinventarse si antes debe Sobrevivir!


Mucho se habla de la necesidad, en estos tiempos de recesión económica de rabiosa actualidad, de reinventarnos profesionalmente para adaptarnos a los nuevos tiempos de cambio. Y yo el primero, como profesor en gestión del fracaso, reinvención e innovación (Ver artículo relacionado: Reinvéntate,tienes derecho a ser diferente de cómo eres). Pero para que una persona pueda reinventarse profesionalmente, con el objetivo de mejorar su vida y la de su familia, es condición sine qua non que exista un entorno que facilite la oportunidad y los medios para posibilitar esa transición entre una vieja identidad –seguramente ya inexistente- y una futura y nueva identidad profesional actualizada.

Esta premisa, que a todas luces nos parece ya no lógica, sino obvia, la hemos pasado por alto como sociedad dentro del contexto actual, hasta el punto de llegar a exigir a personas inmersas en una situación de supervivencia personal a que se esfuercen por reinventarse profesionalmente como vía de salida a su dramática situación. Algo tan absurdo como puedan ser las prescripciones médicas a un enfermo que no tiene acceso ni al tratamiento ni a los medicamentos necesarios para su cura. Así pues, las personas que lo han perdido todo, y que su única preocupación a día de hoy es cómo pagar la luz, el agua, el gas, la hipoteca o el alquiler de la casa, o cómo dar de comer o vestir a sus hijos, no necesitan clases de reinvención profesional, sino un kit humanitario de supervivencia personal.  

Y, ¿cómo hemos podido confundir acciones tan claras y con tanta propiedad como son reinventarse y sobrevivir?, podemos preguntarnos. La respuesta es bien sencilla: porque nuestra mente ha necesitado su propio tiempo para ser consciente de la realidad de la nueva situación social, al igual que sucede en el proceso natural de adaptación por el que pasa una persona que debe adaptarse al cambio de intensidad de luz de estancias diferentes. En otras palabras, nuestra mente estaba tan acostumbrada a un tipo de realidad de abundancia que, aún habiendo desaparecido esta, mirábamos a nuestro alrededor lleno de pobreza sin ver, ya que solo podíamos proyectar impresa en nuestra memoria colectiva la imagen subyacente de la agradable realidad pasada a la que nos habíamos acostumbrado a vivir. (Ver artículo relacionado: Si quieres ver, desfocalízatede tu realidad). Un proceso de adaptación de visión consciente de una realidad a otra que ha requerido del largo período de seis años de crisis (y suma y sigue), para la práctica totalidad de la sociedad española. Pero como dijo el sabio, más vale tarde que nunca.

Frente a esta nueva y actualizada visión de la realidad, y a la hora de plantear acciones urgentes y realistas para que las más de 6 millones de personas -2 millones de las cuales son familias con todos sus miembros en paro-, puedan reinventarse profesionalmente para resucitar su propia economía doméstica y, por extensión, dinamizar la economía real del país, debemos partir de la siguiente doble premisa:

1.- Toda persona tiene capacidad de reinventarse profesionalmente si se le facilita la oportunidad y los medios.

Y, 2.- Toda persona tiene capacidad de reinventarse profesionalmente si es una persona libre, y está claro que una persona no es libre si se encuentra en una situación de supervivencia personal, es decir, sin dinero para poder vivir.

Así pues, podemos decir que tanto el medio es condición sine qua non para el óptimo desarrollo de cualquier persona (Ver artículo relacionado: Modelo de Vivero Profesionalpara la reinserción social de las personas), como el dinero es condición sine qua non para garantizar la libertad que sustenta el derecho fundamental a una vida digna de toda persona dentro de las sociedades de mercado occidentales (Ver artículo relacionado: Igualdad de bienestar para todos losciudadanos). En el primer caso ya lo decía el apóstol Mateo en la parábola del sembrador “que ninguna semilla puede crecer si se siembra sobre piedra”, mientras que en el segundo caso nos lo recordaba recientemente el economista y humanista José Luís Sampedro al afirmar que “cuando alguien entra en un mercado a comprar sin llevar dinero, no podrá adquirir nada, por lo que sin dinero no hay libertad, lo que evidencia que la libertad de elegir la da el dinero”.

En otras palabras, si en la actual situación de emergencia social solo se aplican políticas de austeridad que castigan duramente aún más la expoliada clase media y baja de nuestra sociedad, y no se ejecutan políticas activas de crecimiento económico que enriquezcan el medio como caldo de oportunidades en el que las personas puedan desarrollarse, y asimismo revitalice el flujo de liquidez para que las personas puedan vivir en dicho medio, nos encontramos ante un sistema no ya que tutela a ciudadanos, sino de un sistema que crea una nueva generación de esclavos modernos. ¿La diferencia?: Los ciudadanos tienen oportunidades, derechos y obligaciones, mientras que los esclavos solo tienen obligaciones. Los primeros gozan de un estatus de bienestar social, frente a los segundos que perdieron, en algún punto de su camino, dicho privilegio. (Ver artículo relacionado: El mercado liberal y la democracia nodirecta deshumanizan).
    
Llegados a este punto no toca hablar, en el artículo de hoy, de técnicas de crecimiento personal o de teorías de gestión empresarial innovadoras, sino de política, con todas y cada una de sus letras. Ya que la política nos afecta a todos como instrumento de gestión pública del bien común. Pero aún más, la política no es más que una manifestación externa del mundo interior de esas personas llamadas políticos que la ejercen. Así pues, ante aquellos políticos cuyas medidas degradan la dignidad del ser humano mientras miran con asombrosa indiferencia e insensibilidad (e interés) hacia otro lado, el lado del Capital, debemos preguntarnos qué tipo de mundo interior tienen y si queremos ya no solo que nos representen, sino que incluso continúen dirigiendo impunemente nuestras vidas como lo están haciendo a día de hoy a golpe de decretazo.

En un estado de drama y emergencia social como el actual solo cabe tomar medidas urgentes, decididas y eficaces para solventar la situación, y para ello es necesario que los ciudadanos, desde la Rebelión de una Resistencia Humanista pacífica, pero consciente y activa (Ver artículo relacionado: Desde laResistencia Humanista alcémonos contra esa seguridad jurídica que desahucia), recuperemos lo que por derecho natural es nuestro: el gobierno de la Democracia (Ver artículo relacionado: Es hora querecuperemos lo que es nuestro: la Democracia). Así pues, ¡digamos no! Que así no queremos las cosas. Que basta ya que sus señorías, desde la comodidad de sus poltronas, nos sigan pidiendo que multipliquemos los panes y los peces en un escenario donde ya no hay ni panes ni peces para multiplicar. Digamos no desde la firme creencia de que hay otra manera de hacer política y otras vías posibles de salir de la crisis, en cuyo epicentro situemos el derecho sagrado de las personas a una vida digna, pues las personas no están al servicio del Capital sino este al servicio del bienestar de las personas. Y porque nosotros, los muchos, somos realmente el país, y no ellos, los pocos, quienes actualmente lo dirigen.

Si no cubrimos las necesidades básicas de las personas, para sacarlas de su actual umbral de supervivencia personal, no pretendamos que puedan reinventarse profesionalmente, pero sí esperemos a que en cualquier momento puedan estallar socialmente.

España, a 29 de abril de 2013
Estado de emergencia nacional