martes, 26 de febrero de 2013

Reinvéntate, tienes derecho a ser diferente de cómo eres


Ponte un hábito, y te sentirás monje.
Ponte un uniforme, y te sentirás militar.
Ponte una bata blanca, y te sentirás médico.
Ponte un traje, y te sentirás empresario.
Ponte una mochila, y te sentirás viajero.
Ponte a jugar, y te sentirás niñ@.
Ponte en circunstancias, y formarás parte natural de ese entorno circunstancial de tu vida.

Así pues, una vez que perdiste tu vieja identidad, ¿qué te impide inventarte una nueva? La respuesta, al contrario de lo que puedas pensar, no está fuera en el exterior, sino dentro ti mismo: El único obstáculo para reinventarte eres Tú; así como el único lugar donde habita la magia para reinventarse no está en otro sitio más que dentro de ti!.

Todo ser humano tiene la capacidad de readaptarse a un entorno cambiante con la misma habilidad de un camaleón, porque la adaptación al medio forma parte de nuestra naturaleza como especie, y porque, al contrario que otras especies y de lo que podamos pensar, somos polifacéticos como individuos.

No obstante, ¿te imaginas al camaleón pudiéndose adaptar a un nuevo medio natural aún aferrándose mental y emocionalmente al viejo medio del que procedía? Seguro que no. Ya que ambos sabemos que el camaleón se adapta al medio en el que se encuentra porque asume su nueva circunstancia con ese medio y, por tanto, aceptando su presencia en ese nuevo hábitat puede mimetizarse con el mismo.

Justamente, la aceptación es lo que nos permite adaptarnos a nuestras circunstancias e iniciar nuestro proceso de reinvención personal.

Pero para llegar al estado de la aceptación debemos desapegarnos de esa realidad inexistente de la que venimos y que, hasta la fecha, ha dado sentido a nuestra vida en ese pasado reciente y, en muchos casos, añorado.

Desapegarse -que representa cerrar una vieja puerta para poder abrir otra nueva-, implica aprender el hecho que nuestra identidad como personas irrepetibles en el mundo no se fundamenta en todos aquellos bienes tangibles e intangibles que hasta el momento constituían nuestra realidad, como podrían ser el estatus social, el trabajo, el currículum vitae, el coche, la casa, la pareja o el círculo de amistades, entre otras tantas cosas. Puesto que todos nosotros, como seres humanos, somos mucho más que todo aquello que podamos poseer, y por extensión creamos falsamente ser, en un momento determinado de la vida.
  
He aquí que tú tienes el poder desde que naciste para reinventarte. Porque tuyo es el derecho por ley divina a poder ser diferente de cómo eras. Porque tú, al igual que yo y todos, podemos reinventarnos en todo aquello que deseamos ser. Porque el secreto está en saber que ser es ser, no es tener. Y puestos a ser, aprovecha esta pausa que quizás te ha dado la vida, al desprenderte del medio en que se fundamentaba tu vieja identidad donde no ibas sino que te llevaban, para estar contigo mism@ y meditar qué es en lo que realmente desearías reinventarte (pues seguramente aún no lo sabes), siendo consciente que no hay mayor poder para reinventarse que saber quién es un@ y, en consecuencia, vivir siendo auténtico y fiel consigo mism@.

En resumen:
1.-Desapégate de tu vieja realidad
2.-Refuerza tu identidad como ser humano por el simple hecho de ser, no de tener.
3.-Acepta tu nueva situación
4.-Inicia tu proceso de Reinvención personal
5.-Reencuéntrate para vivir siendo Tú mism@

Y recuerda, tienes derecho a ser diferente de cómo eres ya que en ti está el poder para reinventarte y, lo que es más importante, el derecho divino de ser feliz (sabiendo que la felicidad es un estado de consciencia personal, una actitud ante la vida que hay que trabajar día a día).

Y dicho esto, amig@ mí@, tuya es la magia y la determinación para cumplir el sueño de vivir otra vida. Aprovéchalo, ya que nadie va a vivir por ti!