sábado, 15 de diciembre de 2012

Réplica al ministro de Justicia: Gobernar no es repartir dolor


No daba crédito a lo que escuchaba en pleno siglo XXI, concretamente el miércoles 12/12/2012, en uno de los telediarios de nuestro país que difundía las declaraciones del ministro de Justicia en ocasión de una entrevista radiofónica relativa a los temas socio-económicos de rabiosa actualidad: “Gobernar es repartir dolor”, manifestó literalmente y sin inmutarse para justificar su gestión y la del resto de su equipo de Gobierno.

Ante esta declaración de malos principios, no he podido resistirme al derecho de réplica a través de este humilde blog, para expresarle a su señoría a modo de pequeña carta abierta el siguiente decálogo reivindicativo:

1.-Gobernar, señor ministro, no es repartir dolor, es velar por el bienestar colectivo de los ciudadanos.

2.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, atenta directamente contra los principios fundamentales de un Estado de Derecho y de Bienestar Social propio de toda Democracia.

3.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es asumir la premisa de una sociedad clasista en la que existen ciudadanos de primera, que son aquellos que imparten dolor, y ciudadanos de segunda, que son los receptores de ese dolor y que tristemente suman ya 20 millones de personas que viven en el umbral de la pobreza, representando el 44% del total de la población española.

4.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, confirma su deserción a la propia Constitución que defiende que todos los españoles tienen derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia (art.35), que los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia (art.39), y que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada (art.47), entre otros derechos fundamentales relativos a la sanidad y la educación que no enumero para no parecer cansino. Una deserción que tiene mayor gravedad, si cabe, al ser su señoría el titular de la cartera de Justicia.

5.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es aceptar que la injusticia social es intrínseca a la actividad de gobernar y, por tanto, que gobernar es el arte de gestionar los bienes comunes de manera no equitativa. 

6.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es propio de quienes no creen que hay otra manera de hacer las cosas.

7.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es característico de quienes no tienen capacidad de innovar para construir un mundo mejor.

8.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, forma parte de la naturaleza de aquellos que carecen de imaginación para soñar, pues solo con los sueños se puede crear otra realidad.

9.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es el decreto vital de quien ha perdido toda esperanza, se ha dado por rendido y, por tanto, no es merecedor de la responsabilidad de gobernar.

10.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es lo que justamente no se merece ni esta ni ninguna sociedad.

Y para que quede constancia firmo la presente carta a 15 de diciembre de 2012, a sabiendas que -para usted y los suyos-, no soy más que uno de los muchos ciudadanos de segunda susceptibles de ser prescindidos de nuestros derechos fundamentales con agravante de dolor.