sábado, 3 de noviembre de 2012

Volver a sentirse en paz con un@ mism@ en 3 pasos

Si estás cansad@, e incluso agotad@ de algún aspecto de tu vida que te hace sentir deprimid@ y estresad@, aquí tienes la receta de 3 pasos para reestablecer ese estado de paz y tranquilidad contigo mis@ que tanto anhelas:

PASO 1: Siéntete

Sé consciente que si te sientes deprimid@ es que estás anclad@ en experiencias del pasado, mientras que si estás estresad@ vives proyectad@ en las expectativas de un futuro aún por materializar. También puede que estés viviendo alternando continuamente entre ese pasado y ese posible futuro aún por definir, para mayor locura tuya, pero ten en cuenta que tanto el uno como el otro no existen en tu ahora presente, que es el único espacio de tiempo en el que puedes encontrar la paz interior.

Sé consciente que si deseas reencontrar tu paz interior debes buscar en el único momento de la vida que posees: el presente. Y para ello debes esforzarte en hacerte sentir la intensidad del momento que estás viviendo, sin ponerte expectativas de si vas a sentirte bien o mal con ello, sin preocuparte de ante mano si puedes hacerlo durante mucho o poco tiempo. Sólo siente, una y otra vez, y tantas veces como vuelvas a perderte entre pasados y futuros inexistentes. Siéntete y contigo siente tu entorno. Siente cómo respiras. Siente el agua que moja tu piel cuando te duchas. Siente la comida que masticas. Siente el tacto de tu ropa sobre tu cuerpo. Siente las palabras de los que hablan. Siente el color del paisaje. Siente el aire cuando paseas. Siente los detalles de tu aquí y ahora. Sólo siente, sin juzgar, sin ponerle emoción alguna, ya que al sentir te anclas en el único instante de vida que tienes y, asimismo, dilatas en tu vida ese tiempo llamado presente, desapegando y diluyendo cada vez más esa sensación de depresión del pasado y de angustia por el futuro.

PASO 2: Distánciate

Sé consciente que no puedes reencontrar la paz en ti mism@ si estás submergid@ en el ambiente tóxico que te produce depresión y ansiedad. Así que no lo dudes más y vete, aléjate, distánciate físicamente tanto como puedas de aquello que te hace sentir mal, ya sea una persona, un lugar o una situación. Sólo distanciándote físicamente conseguirás distanciarte mental y emocionalmente. Porque ahora toca reposo para sanar tus desgarros y tensiones interiores, y una vez que te hayas recuperad@, ya podrás volver, con una nueva y renovada fortaleza y seguridad en ti mism@, para hacer frente a aquello que te ha desequilibrado interiormente.

Sé consciente que necesitas crear espacio físico entre tú y aquella realidad que te distorsiona, ya que es la única manera para reecontrar el estado de paz interior que buscas restituir. Espacio y tiempo, ya que cada recuperación necesita su propio tiempo, y sólo los maestros de tu corazón y tu mente, y nadie más, podrán darte la fecha de alta de tu periodo de reposo. Un tiempo de distancia que no representa ninguna huída -que no te lleven a engaños-, sino que es un espacio imprescindible de autosanación y reencuentro contigo mism@ por prescripción médica de tu propia alma.

PASO 3: Permítete

Sé consciente que cuando tu alma está convaleciente necesita de aquellos aportes vitalmínicos que restituyan la fortaleza de su salud. Así que se comprensiv@, paciente y generos@ contigo mism@, y si el cuerpo te pide dormir, permítete dormir; si te pide comer, permítete comer (ya sea dulce, salado o agrio). Si en cambio la mente te pide silencio o ruido, permítete estadios de ese insondable silencio o ese enagenador ruido. Y si el corazón te pide llorar o reír, permítete sumergirte temporalmente en el oleaje de la tristeza o volar en mil pedazos con la explosión de alegría. Porque con todo ello te permites sanar, regenerando y equilibrando las carencias existentes, para reencontrar la paz que perdiste en algún momento de tu camino.

Sé consciente que todo estado de convalecencia tiene sus propias crisis curativas, con sus altos y sus bajos, como la evolución natural de la fiebre en un proceso gripal. Así pues, permite que emerja esa sanadora fiebre emocional, en forma de rabia, tristeza, celos, alegría, amor, llantos, hambre, ayuno, apatía o sociabilidad, para tu completa autocuración espiritual. Permítete depurar toda esa fiebre,  ya que por lo contrario esos brotes emocionales quedarán enquistados en tu interior, infectando aún más la herida e impidiéndote reestablecer ese estado de paz y tranquilidad contigo mis@ que tanto anhelas.

Ahora ya lo sabes. Si estás cansad@, e incluso agotad@ de algún aspecto de tu vida que te hace sentir deprimid@ y estresad@: Siéntete, Distánciate y Permítete, para reencontrar la paz contigo mism@.

Y una vez sanad@ nuevamente, como el guerrero o el  peregrino que reemprende el camino, sal ahí fuera y cumple tus sueños, ya que si estás en paz contigo mism@ no habrá quién te desvíe de tu destino. Porque tuyo es el derecho de construir un mundo, dentro del mundo, a tu imagen y semejanza.